Villar López

Darko Brasanac (Osasuna)

«Ya vimos en Inglaterra que se puede jugar un partido con el campo lleno»

El centrocampista serbio asegura que reunirse con la afición en El Nuevo Sadar en Primera fue un gran acicate para «salir de una mala situación» la temporada pasada

IÑIGO MIÑÓN

Darko Brasanac (Cajetina, Serbia, 1992) es feliz en Osasuna. Allí ha encontrado su sitio, donde encaja «a la perfección», tras su paso por Betis, Leganés y Alavés, con el que disputó 24 partidos de Liga en el curso 18-19, cedido por el club verdiblanco. Ahora, tras una «temporada difícil» marcada por el infortunio –luxación de hombro, fractura de peroné y un confinamiento extra por contacto estrecho con un positivo–, es uno de los motores del conjunto rojillo que el sábado visita Mendizorroza.

–¿Qué le ha enseñado esta pandemia?

–Buff... No sé si aguantaría otro confinamiento como el del principio, que estuvimos encerrados, los niños un mes y medio sin salir... Me ha enseñado que nos acostumbramos fácil a todo. Y a veces pienso que tampoco es algo bueno acostumbrarse rápido a estas cosas, que parece que hemos olvidado cómo es vivir normal, salir a la calle, entrar en un restaurante... Ojalá llegue pronto el día que podamos ver el estadio lleno. Hemos visto que se puede, en Inglaterra jugamos un amistoso con el campo lleno y la gente sin mascarilla. Ver así la gente es algo muy bonito para nosotros.

–Para alguien que ha vivido un Partizan-Estrella Roja jugar sin público...

–Pero ya sabía de los tiempos del Partizan cómo es, porque casi todos los partidos después de un derbi contra el Estrella Roja eran a puerta cerrada por alguna sanción, así que he jugado bastantes partidos así. Incluso mi debut con la selección absoluta fue sin afición por una multa. Creo que nosotros, los jugadores, nos hemos acostumbrado bien, no he visto falta de concentración o motivación. Cada uno se buscaba su aliciente. Nosotros, por ejemplo, todos hemos pensado en jugar en nuestro estadio reformado, que está ahora espectacular, con nuestra gente, vivir esa sensación en Primera. A eso nos agarramos el año pasado y salimos de una mala situación.

–¿Ya lo notaron en El Sadar ante el Valencia?

–Sí. Está muy bien, espectacular. Aún no hemos jugado con El Nuevo Sadar lleno, pero ya está mejor que el año pasado. Necesitas este apoyo, que la afición presione al equipo, al árbitro... Esto a veces te da la vida para pasar los minutos malos que cada equipo pasa en un partido.

–Son campos que apretaban de verdad, como Mendizorroza.

–En España hay campos que presionan y Mendizorroza es uno de ellos. A todos nos gusta jugar con afición. Más en casa, pero fuera también es otro partido, otro ambiente. Incluso en la tele se ve mejor. En este inicio de temporada hay muchos partidos emocionantes y quizás tenga algo que ver con que haya afición.

–Es fijo para Arrasate y con buena nota. Más liberado, más cerca del área.

–He jugado con este dibujo en muchos equipos. Nosotros cambiamos en diciembre del 4-4-2 al 4-3-3 y creo que nos dio mucho, nos dio la permanencia. Con trabajo y confianza en el grupo, claro, pero este dibujo nos dio muchos puntos. Tenemos que seguir ajustando cosas que podemos mejorar, pero en principio, aunque no te puedes relajar nunca, no debemos tener miedo a estar peleando por la permanencia hasta la última jornada.

–5 puntos en cuatro jornadas con tres partidos en casa. ¿Bien o mal?

–Hemos empezado bien, pero sobre todo en sensaciones, porque podíamos tener algún punto más, merecimos ganar uno seguro y quizás los dos partidos que empatamos en casa. Ahora no vamos a perder la confianza por una derrota. El sábado, otra batalla.

–Ha encontrado su sitio en la Liga en Osasuna.

–Me parece que sí. En todos los equipos anteriores he jugado, pero no tuve la continuidad que tengo ahora. Es mi tercer año, conozco a la perfección a entrenador, compañeros, afición... Es lo que buscaba. No quería salir del Betis, pero cuando tuve la oportunidad de venir a Osasuna era un contrato de tres años, que amplié uno más, y quería vivir eso, tranquilidad, competir en Primera y jugar. Y lo he encontrado. Mi familia y yo estamos muy contentos aquí.

–¿Cómo define lo que es Osasuna cuando le preguntan en Serbia por su club?

–Les cuento que es un club familiar, humilde, que tiene mucha historia, muy buena afición. Les digo siempre que hemos reformado el estadio y que ahora está espectacular. Estoy disfrutando en la ciudad y en el club. Tenemos muy buen vestuario y cuerpo técnico. La gente del club nos ayuda con todo y eso significa mucho para el futbolista, te puedes concentrar en los entrenos y el partido. Y es una de las razones por las que en enero, pese a estar en puestos de descenso, renové un año más.

–¿Tienen algo que ver el carácter serbio, el navarro, el vasco?

–Veo que ellos me respetan porque saben que para mí lo más importante es el equipo. Los compañeros saben que quiero ganar cada entreno, que algún día me enfado, pero es fútbol, en el campo somos otras personas. Si cojo mi ejemplo, es donde encajo perfectamente, en Osasuna nuestros aficionados quieren que presionemos al rival y que vayamos a ganar cada partido.

–¿Hubo opciones de seguir en el Alavés?

–Había una opción de compra, no se realizó y ya está. Después vi mi oportunidad de venir a Osasuna, me contaron lo que querían de mí, me gustó y he encontrado lo que buscaba.

–¿Qué le faltó en Vitoria para que se viera la mejor versión de Darko Brasanac?

–Un jugador necesita continuidad. En Vitoria jugué muchos partidos y tuvimos un buen año, pero seguro que todos los futbolistas están mejor en el segundo año. Sobre todo cuando no se cambia el equipo. En Osasuna tenemos suerte de que se cierra rápido el mercado y apenas se mueven jugadores que el año anterior hayan jugado mucho. Eso es muy importante. El entrenador también lleva años. Venimos a la pretemporada sabiendo lo que nos espera, el estilo, lo que quieren de nosotros. Todas estas pequeñas cosas suman y por eso el año pasado salimos de una muy mala situación.

–¿Qué Alavés esperan tras su mal inicio?

–Solo han pasado cuatro jornadas. Nos espera una semana de tres partidos y en siete días podemos hablar de otra cosa. No nos vamos a relajar, a veces es peor jugar contra equipos que no están teniendo resultados, porque entran en el partido más tensos, con más intensidad. Y eso esperamos del Alavés.

«Tampoco puedo asegurar que vivir un bombardeo te dé más carácter»

Darko conserva escasos recuerdos de cuando, con 7 años, la OTAN bombardeó Serbia durante la guerra de Kosovo (1999). Uzice, a escasos 19 kilómetros de su Cajetina natal, fue uno de los objetivos de aquella ofensiva.

–¿El carácter competitivo de los serbios es fruto de su historia geopolítica?

–Depende de cada generación, yo muchas cosas no recuerdo.

–Pero vivir la guerra de niño curte de alguna manea.

–Salvo un bombardeo cercano que duró unos meses, lo anterior no recordamos, éramos muy pequeños y en mi ciudad no pasaron cosas muy graves. Tampoco puedo asegurar que tenga un carácter más ganador por haber vivido un bombardeo. Igual jugadores mayores sabían más. En esas épocas en las que ganamos mucho tras la guerra, en baloncesto, balonmano o voleibol, igual hay algo donde ellos buscaban su energía, motivación o incluso rabia, pero para nosotros ahora mismo es algo natural eso de querer ganar en cada entreno, es algo que nos inculcan desde pequeños.

–¿Qué ídolos tenía en aquella Serbia de finales de los 90?

–Muchísimos, en Serbia hay leyendas mundiales en cada deporte. Yo solo he entrenado a fútbol, pero me gusta el baloncesto, estaba siempre en la grada para ver los partidos del Partizan. Y cuando juega nuestra selección miramos todos los deportes.