La vida regresa a Mendizorroza

Adrián Marín, en primer término, realiza ejercicios en Ibaia seguido de Bastón, Sobrino, Manu García y Calleri./Igor Aizpuru
Adrián Marín, en primer término, realiza ejercicios en Ibaia seguido de Bastón, Sobrino, Manu García y Calleri. / Igor Aizpuru

El estadio, decisivo en la resurrección del Alavés, persigue su primer impulso para desmarcarse cuanto antes del clan de los sufridores

IÑIGO CRESPO

El fútbol es terreno abonado para los milagros, pero también para promesas vacías y hazañas rotas. La resurrección del Alavés, cuya primera señal se produjo con una aparición divina en Girona, habría caído en el olvido más profundo sin la esencial confirmación de que aquel agónico triunfo gozaba de alguna base de argumentos sólidos. Mendizorroza devolvió a la vida al conjunto albiazul cuando vagaba por el limbo entre los desahuciados prematuros y quienes luchan por la supervivencia. Fue el estadio vitoriano, ese que parecía vivir en el contraste más demencial por la alegría que desprendían sus gradas y la funesta imagen que transmitía su equipo, el que insufló la vida con una espectacular secuencia de resultados. Con el regreso del espectáculo hoy al templo vitoriano, el Alavés persigue su primer impulso que le evite entrar en el grupo de los sufridores, pues entiende que lo que sucedió el pasado curso cubrió el cupo para varios años.

El buen comportamiento defensivo del conjunto albiazul durante el primer tiempo en el Camp Nou ante el Barcelona, que fue posible gracias a un inconmensurable Fernando Pacheco, debe tener su respaldo y evolución gradual desde hoy en feudo propio. No se trata de que el duelo de esta tarde frente al Betis alumbre al Alavés más depurado o infalible, ya que ese deseo resultaría tan absurdo que podría incluso llegar a ser frustrante. Pese a mantener gran parte de la estructura de la pasada temporada, el equipo de Abelardo se encuentra todavía en fase de construcción, con varios jugadores lejos de su mejor forma (Guidetti, Calleri y los lesionados Pina y Ely) y a la espera de una pieza clave que dé sentido a su engranaje. Pero sí debería dejar entrever una pequeña mejoría tras el primer paso que dio en el Camp Nou, y mostrar una capacidad de intimidación mucho mayor ante un adversario de gran calidad pero de inferior tamaño al coloso blaugrana.

Oportunidad para Bastón

El duelo ante el Barça dejó la agradable sensación de poder sostener a un adversario temible, pero evidenció una incontestable falta de recursos para atacar o, al menos, lanzar un susto que haga retroceder al rival. Es en ese aspecto en el que el Alavés buscará mejorar hoy su imagen, con un regreso a los dos delanteros puros tras el experimento del trivote en la jornada inaugural. El propio Abelardo reconoció ayer que ese movimiento táctico resulta de lo más inusual en su trayectoria como técnico, por lo que es probable que los albiazules vuelvan esta tarde al clásico esquema que les permitió firmar una de las grandes remontadas clasificatorias de los últimos tiempos.

La lógica indica que Borja Bastón se estrenará ante su nueva hinchada, ya que ni Jonathan Calleri, recién incorporado y sin apenas rodaje, ni John Guidetti, todavía en fase de readaptación, se encuentran en su plenitud física. El sueco, eso sí, podría contar con sus primeros minutos en la actual campaña tras quedarse fuera de la convocatoria para el desafío del Camp Nou. El resto de las piezas admiten múltiples variaciones, a excepción del eje de la zaga, donde Laguardia y Maripán son ahora los centrales más fiables, y las bandas, sobre todo en el caso de Jony, uno de los más destacados del primer dueloliguero.

El Alavés intenta tomar forma mientras aguarda la llegada de una de sus piezas más esperadas, la de un centrocampista organizador que pueda dar salida rápida al juego y lanzar contragolpes sincronizados. Ese papel llevaba meses destinado a Tomás Pina, cuya incorporación se hizo esperar más de lo deseado y, ahora, el manchego trata de recuperarse de una rotura muscular en el bíceps femoral, lo que ha dirigido todas las miradas de la hinchada albiazul al tramo final del mercado de fichajes.

Seis victorias en siete duelos

Pero Mendizorroza ha demostrado con creces que vive alejado de la teoría y los eventuales problemas futbolísticos, incluso en los casos más extremos imaginables. Las seis victorias en siete partidos que firmó el Alavés en casa ante Las Palmas, Málaga, Sevilla, Celta, Deportivo y Levante sacaron del hoyo al conjunto albiazul tras una insoportable impotencia que duró casi cinco interminables meses. El gran objetivo, tal y como ha reiterado Abelardo, es sellar la supervivencia y la consolidación en Primera con mucho menos sufrimiento que la pasada campaña, lo que debería comenzar con un primer impulso en los dos encuentros consecutivos que afronta el Alavés en su feudo antes del parón, el de esta tarde ante el Betis y el del próximo domingo frente al Espanyol.

Pero lejos de realizar las primeras cuentas, casi siempre insustanciales a estas alturas de la temporada, Mendizorroza alza de nuevo orgulloso el telón de Primera División, aquello que empezó a ver lejano cuando se acercaba el invierno y que ahora considera su hogar.

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