La última bala para Asier Garitano

Asier Garitano y su ayudante Javier Cabello, en el banquillo del Reale Arena. /rafa gutiérrez
Asier Garitano y su ayudante Javier Cabello, en el banquillo del Reale Arena. / rafa gutiérrez

El Alavés evita por ahora una decisión drástica con su entrenador y confía en la reacción y «cambio de imagen» del equipo mañana ante el Mallorca

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Tres derrotas consecutivas y poco más de un mes de competición han bastado para colocar a Asier Garitano en terreno pantanoso y al Alavés ante la primera situación delicada de la temporada. A la inoperancia en la visita a Bilbao se unió el colador albiazul en el Reale Arena por el que se filtró la calidad de un adversario superior. Un 5-0 total en dos derbis. Es decir, un bofetón con los cinco dedos marcados en la cara albiazul. El club ha decidido evitar por ahora una decisión drástica con el entrenador, a la espera del choque de mañana frente al Mallorca. Otro equipo que suma cinco partidos sin ganar y llegará a Mendizorroza en posiciones de descenso y la obligación de reaccionar.

La entidad albiazul apela en estas horas a la «calma» sin ocultar su preocupación por la trayectoria del equipo vitoriano. Una cuestión de escasez de puntos -cinco en seis jornadas-, pero sobre todo de pobreza futbolística en sus dos últimas comparecencias. Evidentemente, urge un cambio de dinámica a través de una victoria, aunque desde la casa alavesista también se espera un «cambio de imagen», que no solo atañe a las decisiones del entrenador.

La revolución en el equipo inicial ante la Real Sociedad -siete cambios- se entendió mejor después de las manifestaciones posteriores de Asier Garitano. «Hemos dejado fuera jugadores para el domingo», precisó. En definitiva, dejó claro que el partido de la semana para los albiazules era el duelo directo ante un Mallorca recién ascendido y que todavía trata de adaptarse a la categoría. Asumiendo que la escuadra balear y el Alavés van a estar «de la mitad de la tabla para abajo. Estamos para pelear eso».

El discurso del técnico guipuzcoano, en cualquier caso, resultó doble. El primero, dirigido a tratar de animar a un equipo y un entorno ahora inmerso en todo tipo de dudas. «Vamos a ir a más y cuando las cosas están peor seguro que la solución está más cerca», remarcó. El segundo, que ya había dejado entrever desde la pretemporada, apuntando a las dificultades para engranar la plantilla. Un grupo que ha sufrido un cambio completo en el frente de ataque, con salidas de jugadores importantes, poco rendimiento inicial de los recién llegados, y aún en fase de acoplamiento.

«Estamos haciendo cosas en competición que debíamos haber hecho en pretemporada», remarcó. Posiblemente en referencia a las tardías incorporaciones de Magallán y Burke, a la obligación de manejar una plantilla de cerca de 30 jugadores durante aquellas semanas, a la venta de Maripán al Mónaco francés, a la negativa del club a incorporar un delantero más en la jornada final del mercado... Probablemente, lamentaciones más que justificadas, aunque en este Alavés consideraciones de ese tipo siempre se entienden como fuera de lugar. Igual que cuando el técnico habló tras el primer duelo de pretemporada de la necesidad de sumar «3 ó 4 jugadores más» al equipo.

La necesidad de solidez

Como se ha demostrado en los dos últimos partidos, realizar concesiones defensivas, por mínimas que sean, aboca a los albiazules a duelos prácticamente sin opciones. A ellas se refirió Asier Garitano, implicando a todas las líneas. «Se trata de apretar todos, desde arriba», precisó, en referencia a los problemas que generó la Real Sociedad a los alavesistas a través de generar superioridad por dentro y luego en las bandas con demasiada sencillez.

Antes, sin alardes, a la escuadra albiazul le dio en las cuatro primeras jornadas para competir y extraer un botín de cinco puntos. Nada apunta a que el Alavés deba salirse de ese carril de austeridad y sudor por el que al menos se sostuvo con entereza en los primeros duelos. Todo queda en el aire, menos la trascendencia del choque ante la escuadra balear. «Es muy importante», apuntan desde el club. Sobran las interpretaciones.

Los datos

3
derrotas consecutivas (Sevilla, Athletic y Real Sociedad) y dos puntos en los cinco últimos partidos. 17ª plaza en la clasificación, en puntos de descenso.
6
goles encajados en estos tres choques en los que el Alavés no ha logrado marcar. En los tres primeros encuentros el equipo albiazul solo recibió un gol.