Javi Calleja da indicaciones desde el área técnica durante un encuentro liguero de la presente temporada. / Deportivo Alavés

«Cuando se da tiempo a un proyecto, sale bien en la mayoría de las ocasiones»

Asume que el nivel ofrecido por el equipo hasta ahora «es insuficiente», pero «no veo que la idease ponga en duda»

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN

Javier Calleja (Madrid, 1978), el entrenador que la pasada temporada regaló una bola extra en Primera al Deportivo Alavés, no está dando «con la tecla» en el arranque del nuevo curso. Son palabras suyas tras la derrota en Valencia. Tercera en tres jornadas. Pero no duda en ningún momento de sus creencias futbolísticas. «Te aseguro que no», subraya con el mismo énfasis con el que habla de fútbol. De táctica, del mercado, de los jugadores. Y de la virtud de la paciencia, tan inusual en el deporte profesional.

– ¿Enfadado, nervioso, preocupado?

– No, muy tranquilo. Con trabajo y sabiendo cada uno dónde está, con los pies en el suelo.

– ¿Siente que se ha perdido la estela de ilusión generada el pasado curso?

– Analizar solo resultados a veces te mete en un mundo un poco irreal. Pero sí marcan un poco el nivel que estás dando y el nuestro está siendo insuficiente. Contra el Real Madrid hicimos los mejores 45 minutos, pero cuando sufre un golpe el equipo lo acusa mucho, demasiado. Nos ha pasado en todos los partidos. El del Mallorca es uno de muchos que se pueden dar este año. Igualado, que se decide por detalles. Tienes que mantener la cabeza fría y nos quedamos con uno menos. Y eso sí es un error grande y evitable. No podemos regalar nada al rival, se lo tiene que ganar. En Valencia el plan se parte en dos minutos. Son acciones puntuales que a nivel defensivo debemos subsanar. Tenemos que ser muchísimo más fiables, defender mejor, estar más seguros. Y lo debemos lograr como equipo, tenemos buenos jugadores pero es muy difícil que las individualidades por sí solas te ganen un partido.

– ¿No tiene una sensación de involución desde esa buena primera parte ante el Real Madrid.

– Sí. Fue el espejo en el que nos teníamos que reflejar y, a partir de ahí, progresar. Y, sin embargo, no logramos imponer nuestro juego ante ningún rival. El partido se ha ido siempre hacia el lado que quería el contrario.

– ¿Le preocupa que se pierda confianza en la idea?

– Lo que yo percibo en el día a día es todo lo contrario. Es verdad que el trabajo se tiene que ver reflejado con resultados y, si no es así, a la larga puede generar dudas. En eso estamos nosotros, en que no se produzcan. Veo que los jugadores quieren, no veo que la idea se ponga en duda.

– «No estoy dando con la tecla», dijo.

– Lo digo porque no he conseguido mantener una regularidad en la fiabilidad, en ser mejor que el rival. Tengo que conseguir que, independientemente de cómo hayamos quedado, tengamos una identidad clara, seamos nosotros mismos y fieles a lo que hemos trabajado. Si el rival ha sido mejor se reconoce, es fútbol y puede pasar, pero que no sea porque tú no hayas hecho lo que toca.

– Habla de errores defensivos evitables.

– Defensivos y ofensivos. Estamos encajando muchos goles evitables, más demérito nuestro que mérito del rival, pero a nivel ofensivo nos ha faltado determinación, convencimiento, agresividad en el área rival, llegar con más jugadores. Tenemos que dar mucho más en las dos áreas.

– ¿Le molesta más eso que los errores de concentración?

– Debemos tener el convencimiento de que todo el que se incorpore al ataque debe generar peligro, hacer daño, ser mucho más agresivo y más intenso en esas acciones ofensivas. En la primera parte contra el Real Madrid se le veía al equipo convencido de que, cuando llegaba al área rival, iba a hacer daño. Después hemos ido como con más miedo, llegábamos pensando más en lo que dejábamos atrás que en realmente hacer daño al rival.

– En el Villarreal usó puntualmente tres centrales.

– Mi cabeza no deja de dar vueltas para conseguir que el equipo ataque y defienda mejor. Y tenemos jugadores que se pueden adaptar bien a diferentes sistemas. Pero a día de hoy creo que no es una cuestión de sistemas, sino de poner en práctica en los partidos todo lo que estamos trabajando. Sin pensar en el error. Cuando voy a una acción tengo que sentir que es la buena, no puedes ir con dudas.

– ¿Le dolió su salida del Villarreal tras rescatar al equipo y dejarlo quinto?

– Sí, siempre lo he dicho. Estaba en mi mejor momento, habíamos trabajado mucho para crear un proyecto que estaba dando resultados jugando bien a fútbol.

– El Alavés ha tenido cinco entrenadores en las dos últimas temporadas. Un banquillo eléctrico.

– Es una profesión de riesgo (ríe). Según pasan los años estás más tranquilo. Uno tiene que estar pendiente de su trabajo y a mí no me va a faltar insistencia, lucha, dar todo lo que tengo... En fútbol hay que intentar creer en un proyecto, apostar por él, trabajar duro, ir todos a una, arrimar el hombro en las malas... Uno tiene que tener una mira más amplia. Es una pena que a la mínima, digo a nivel general, se empieza a señalar y no se analizan las cosas en profundidad ni se da tiempo. Cuando se ha dado tiempo, la mayoría de las veces ha salido bien.

– Quiere un equipo protagonista, que quiera el balón. ¿Es más complicado en un equipo de zona baja?

– Es que el protagonismo que yo quiero es ver en el campo lo que trabajamos durante la semana. Llevar el partido donde nosotros queremos sin que nos influya el resultado. Que el equipo interprete, que sepa contra quién se enfrenta. Si jugamos contra el Villarreal, que está acostumbrado a tener el balón, saber que va a haber momentos de sufrir. Hay dos equipos, no siempre vas a llevar el peso del partido. El Cádiz de Álvaro (Cervera) hace que el rival tenga mucha posesión estéril y, cuando roba, hace daño. Es una manera diferente de llevar la iniciativa.

– No ha llegado el centrocampista que quería.

– Era un puesto que hemos mirado para ser más competitivos y tener más recursos, pero las circunstancias y el presupuesto han hecho que no hayamos podido llegar a los jugadores que podían venir.

– Cerrar el mercado en la jornada 3 es una chapuza.

– Total. Desvía la atención de todo, no consigues planificar, los jugadores están pendientes de qué puede pasar con ellos... Esa incertidumbre no es buena para generar un ambiente de grupo y de equipo.

– Joselu apenas jugó en pretemporada, sale Lucas...

– Hay jugadores a los que les llegan muchos pajaritos y les inquietan. Es muy inestable todo. Me quedo pero no me quedo, no sé si voy a salir o no, no puedes inscribir a alguien por el límite salarial... Un coñazo.

– A Joselu le ve bien, ¿no?

– Sí. Ha sido una pretemporada complicada en ese aspecto, la verdad, pero hemos hablado los dos muy claro. Me dijo que tenía la posibilidad de salir, pero que en cuanto se pusiera la camiseta del Alavés lo iba a dar todo. La decisión de quedarse ya estaba tomada desde hace tiempo y, a partir de ahí, a dar lo máximo, como siempre ha hecho. Porque además no sabe reservarse, no va con él.

– ¿Y el partido del Villarreal? Que se aplaza, que no...

– Otra chapucilla. Estás preparando un trabajo con la incertidumbre de si es contra un equipo u y no es lo mismo jugar contra Villarreal o contra Osasuna, no tiene nada que ver. Y hay muchos profesionales trabajando detrás.

– ¿Estas cosas no alejan al aficionado del fútbol?

– Claro que te terminan quemando. Si muchas veces nos llegan a desesperar a nosotros mismos... Es otro motivo claro de inestabilidad. Vamos a intentar pensar un poco en todos, en los profesionales, en los aficionados... Cuando se tome una decisión, que se tome firme y no cambien cada cuatro días.