I. Martín

Simbiosis entre el equipo y la grada

a intensidad de los jugadores contagia a la afición en la mejor entrada del curso en Mendizorroza

I. BENITO

Mendizorroza se acercó ayer al de sus mejores tardes. La entrada en vigor tras la reducción de aforo al 75% (14.880 personas como máximo) no amainó el ambiente de derbi cordial entre los 13.498 espectadores que poblaron las gradas del templo albiazul. La mejor entrada de lo que va de temporada gracias al impulso del millar aproximado de espectadores llegados desde Gipuzkoa y distribuidos entre el sector de la grada visitante, el fondo de Cervantes y la tribuna.

Reinó la cordialidad entre ambas aficiones, representado con el aplauso a Ander Barrenetxea al caer lesionado y retirado en camilla a los dos minutos, y sobre todo con el cántico de homenaje a Aitor Zabaleta al término del encuentro. Los seguidores albiazules ovacionaron a sus jugadores y les agradecieron el esfuerzo y la intensidad sobre el césped tanto al final de la primera parte, con 0-1 en el marcador, como de la segunda.

El fondo de animación volvió a ser el pulmón del estadio y mantuvo sus cánticos de apoyo los 90 minutos de juego. Antes, cuando ambos equipos saltaron al césped, desplegaron un tifo con el lema 'Alavés hil arte' para abrir la etapa de José Luis Mendilibar en Vitoria. El de Zaldibar, vehemente y en manga corta durante toda la tarde, fue recibido con una sonora ovación cuando fue anunciado por la maltrecha megafonía de Mendizorroza, que también estrenó locutor.

El ex del Eibar es el decimosexto entrenador que ocupa el banquillo desde que el grupo Saski Baskonia tomara las riendas del club y estaba cantado que su incorporación iba a caer bien en la hinchada. No era un día para pitos para nadie y sí para animar a un equipo necesitado de puntos y de ánimo. Ese no le faltó desde las gradas, que conectaron con Mendilibar desde el primer minuto. Ojalá esa química se traduzca en resultados. De momento, ayer un empate y la sensación de que el equipo ha crecido.