PROHIBIDO ESPECULAR

Quiero ver hoy al Alavés en Mendizorroza llevando la iniciativa del juego y del partido frente al Deportivo

Andone y Ely, en el partido de ida en Riazor./LFP
Andone y Ely, en el partido de ida en Riazor. / LFP
Raúl Alústiza
RAÚL ALÚSTIZA

El de hoy contra el Deportivo de La Coruña es el típico partido donde el subconsciente hace un trabajo mental sucio y engañoso. Me explico, porque cualquier aficionado, pasando por los medios de comunicación y terminando en el vestuario, repite estos días el mismo discurso. «¡Mucho cuidado, que este encuentro es muy peligroso!» Primero, el fútbol ha sido muy injusto con ellos. Vienen muy escocidos por los últimos resultados, además se les van terminando las oportunidades y esta es una de las últimas. Pero por debajo, el subconsciente está haciendo el trabajo sucio diciéndonos: «¿Qué dices? Si nosotros llevamos una buena racha de resultados, hemos ganado a buenos equipos e incluso con alguno que hemos perdido, Barcelona o Valencia, hemos realizado unos buenos partidos».

Aunque conociendo un poco a Abelardo, no siendo muy amigo de euforias o elogios desmedidos y sí de discursos optimistas, estoy convencido de que ya al siguiente día de la victoria en Villarreal habría comenzado a mentalizar y convencer a los suyos en el vestuario de que no le hagan caso al subconsciente, que es muy traidor.

Ya comentamos en las previas sobre el planteamiento de los dos encuentros anteriores, ante el Celta y el Villarreal, y dado su estilo de juego, esperábamos que el Alavés se comportase un poco reservón, replegado y dejando a los rivales que llevasen la iniciativa, pero lo que no esperaba era que sufriésemos tanto por tan poco control del balón. Aunque en honor a la verdad, según discurrió el partido y sus guarismos, no deja de ser algo comprensible, ya que seguro que hubiéramos visto otro fútbol de darse otros guarismos, simplemente por aquello de que este deporte es acción-reacción.

Pero evidentemente este partido es otro, con circunstancias totalmente diferentes. Independientemente de que nos jugamos mucho más que tres puntos, y además de reafirmar la moral y dejar tocado a un rival directo, nos jugamos confirmar el prestigio que en estos últimos partidos se ha ganado. Debemos descartar que alguien piense que estos buenos resultados hayan podido ser simplemente fruto de una buena racha.

Lo que pretendo decir es que hoy en Mendizorroza quiero ver a mi equipo llevando la iniciativa, tanto en el juego como en el partido; por lo tanto, totalmente prohibido especular. Puedo entender que en ciertos momentos del partido o en ciertas situaciones del juego apliquemos la especulación como un recurso puntual, pero no como un planteamiento o estilo. Sería para mí una decepción que viésemos un enfrentamiento tan rácano y peligroso como el que se jugó, por ejemplo, contra el Espanyol o demasiados minutos ante el Celta, porque eso es jugar con fuego.

Aprovechando que en Mendizorroza siempre actuamos con doce, porque la afición también lo hace aunque no meta goles, y simplemente por ser el equipo agradecido al jugador número 12, el Alavés debe comportarse en consecuencia, y ya, para el minuto uno, mostrar una declaración de intenciones. No sé de qué manera, si con juego directo, a empujones, patada a seguir o con fútbol elaborado o combinativo, pero que, por favor, el dominio sea territorial. Que se esté más tiempo de medio campo hacia arriba y merodeando el área del ‘Dépor’ que al revés.

Desde el punto de vista táctico existen tres conceptos que garantizan el dominio del juego, aunque no lo totalmente el del partido y evidentemente, el resultado. Porque para esto último hay que contar con estrategias defensivas del rival, las casualidades y el azar del juego, y alguna circunstancia arbitral que lo condicionan. Pero como he dicho antes, para dominar el juego, son tres conceptos tácticos los que lo garantizan: el dominio territorial, el dominio posicional y el dominio de la posesión. Si un equipo consigue someterlos en un encuentro, primero, es imposible jugar mal y luego, es difícil que se pierda. Pero esto es fútbol, y ya hemos visto muchas veces como lo imposible a veces se convierte en probable. Y para que esto último no suceda, me gustaría que esta tarde en Mendizorroza impere la lógica. Y lógica es que, si merodeamos el área rival con muchas aproximaciones y profundizamos, se generarán varias situaciones de remate o de peligro y, en consecuencia, aparecerán las ocasiones de gol.

Eso siempre contando que el maldito azar no se ponga en contra, porque lo lógico es que tengamos más probabilidades de ganar que de perder, lógica pura. Ahora dirá Abelardo que cómo se hace todo eso porque el rival también juega y estará pensando lo mismo. La verdad es que no es nada fácil, porque en esto del fútbol una cosa es saber lo que hay que hacer y otra muy distinta, saberlo o poderlo hacer. Yo solo digo una cosa, lo que no me gustaría es perder por no ir a por el partido llevando la iniciativa dominando territorialmente. Creo que se perdona más fácil una derrota por ser valientes y atrevidos, yendo arriba, que lo que enfadaría por especular esperando errores del adversario.

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