Planteamiento fácil, desarrollo complicado

La paciencia será un factor importante en el planteamiento de hoy. Noventa minutos son muchos para que no comentan ningún error ni desajustes

Pedraza avanza con el balón en el partido de ida. /Igor Aizpuru
Pedraza avanza con el balón en el partido de ida. / Igor Aizpuru
RAÚL ALÚSTIZA

Parecerá un contrasentido o un farol, pero creo que el planteamiento para el partido de hoy en Mestalla, y siempre sobre el papel, podría resultar menos complicado que el anterior contra el Betis. Entre otras cosas, porque los valencianos tienen que llevar la iniciativa del partido, y, sin embargo, contra el Betis, la responsabilidad era nuestra. Ya sabemos que a los del Abelardo, lo de llevar la iniciativa con balón no es lo suyo, ya que se encuentran más cómodos si esa tarea la realiza el rival. Aunque esta idea pueda resultar algo incongruente, si partimos de que enfrente tenemos un equipazo, con un buen entrenador, Marcelino.

Un Valencia que si por algo se caracteriza es por no destacar en nada concreto y por todo en general. Este equipo cuenta con todos los recursos tácticos, y no tiene problemas para elaborar una jugada con largas posesiones porque lo ejecutan a la perfección. Si tienen que esperar y salir a la contra, son mortales. Y defendiendo, lo mismo pueden ejercer una presión asfixiante arriba que un buen repliegue atrás.

En definitiva, por destacar algo, saben aplicar con maestría ese concepto táctico tan difícil en el fútbol como es el dominio posicional, o lo que es lo mismo, saber nadar y guardar la ropa. Es muy difícil que cuando el Valencia está en modo o fase ofensiva, se desajuste en defensa. Posiblemente, sea este concepto táctico uno de los más difíciles de aplicar en el fútbol porque mantener ese equilibrio mental pensando en los ajustes defensivos cuando se ataca, y pensar en atacar cuando se defiende, no es nada sencillo. Al fin y al cabo, no deja de ser un contrasentido mental difícil de gestionar, algo que muy pocos equipos lo hacen tan bien como el rival que tenemos hoy enfrente.

Por lo tanto, creo que la paciencia será un factor importante en el planteamiento de Abelardo. Noventa minutos son muchos minutos para que no cometan ningún error ni desajustes. Y por mucho que quiera Marcelino perfeccionar su equipo, el fútbol es imperfecto y ahí entramos los de la clase media-baja futbolística, que siempre podremos aprovechar los errores del rival, porque por muy de clase alta que sean, nadie es perfecto. Sabemos que nuestro Glorioso juega bien cuando se cierra bien atrás, se centra en defender ordenado y espera los errores del rival.

Pero esto es teoría, y también sabemos que en esto del fútbol, una cosa es saber lo que hay que hacer y otra muy distinta saber hacerlo. Si los partidos se ganasen por acertar con los planteamientos, alineaciones, sistemas, posiciones o funciones concretas, ganaríamos todos. El problema es lo táctico, es decir, su desarrollo. Eso ya es más complicado de planificar en la pizarra, ya que se trata de un proceso donde interaccionan cientos de variantes que se convierten en miles de alternativas. Alternativas que se gestionan, responden y solucionan a medida que aparecen en el campo, sobre la marcha, en cada segundo del partido y en cada metro cuadrado del campo. Poniendo un símil metafórico y muy entendible, esto es como decir que, por saber la ruta del viaje, ya tenemos garantizado conducir bien. Creo que todos estamos de acuerdo en que lo más importante es saber conducir bien, o lo que es lo mismo, responder con acierto a las circunstancias que van surgiendo en cada metro de la carretera, lo que en el fútbol llamaríamos desarrollo táctico. Eso demostraría que el mérito no es tanto por saber perfectamente y de memoria la ruta del viaje, o en este símil futbolístico, el planteamiento del partido, como por saber desarrollarlo.

En resumen, que la estrategia que hay que plantear hoy puede resultar relativamente lógica y sencilla, pero para su desarrollo táctico será uno de los días más complicados.

Y no puedo terminar sin comentar algo que está en boca de todos, las renovaciones de Manu García y Abelardo. Sin entrar en detalles futbolísticos ni económicos, tengo que decir que hay jugadores que sin jugar o incluso sin convocar, suman más en el equipo que otros metiendo goles. Y uno de esos es Manu, por lo que representa, por su carácter, por lo que contagia en el vestuario, por lo que suele exigir el club a sus jugadores y ese carácter Baskonia, porque es una referencia para la cantera, porque es un ejemplo como persona, y, además, por lo que rinde en el campo. Si estos no son suficientes argumentos, yo ya no entiendo nada.

Y de la renovación de Abelardo habría que decir que los mismos criterios que se suelen aplicar para destituir a un entrenador, que son los resultados, los mismos habría que aplicar para renovarlo. Entonces, apliquémoslos.

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