Pina, con alma de fondista

Tomás Pina persigue la pelota en el encuentro ante el Levante./MOISÉS CASTELL
Tomás Pina persigue la pelota en el encuentro ante el Levante. / MOISÉS CASTELL

El centrocampista, recién recuperado, asume que deberá recorrer un maratón de obstáculos para recuperar la jerarquía del pasado curso

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

El Alavés esperó a Tomás Pina durante tres meses porque lo consideraba un pilar estratégico, de rendimiento probado y encaje garantizado. Pero el centrocampista se ha encontrado con un maratón de obstáculos, en el que deberá acelerar para alcanzar el notable rodaje y condición física de sus compañeros, para recuperar el papel dominante del pasado curso. El manchego vio cómo sus planes se derrumbaban por una molesta demora en las negociaciones entre el club albiazul y el Brujas, a lo que se sumó además una lesión muscular en pleno aterrizaje. El ciudadrealeño, que estuvo desdibujado en su estreno ante el Levante, asume que su nivel se encuentra un escalón por debajo del que él mismo esperaba, pero se aferra a la filosofía de un fondista para recuperar el terreno perdido.

«Abelardo no me ha dicho 'quiero que tengas el mismo papel', pero supongo que lo esperará. Y yo también me pongo esa exigencia, aunque la ambición que tenga ahora no es la misma que la que pueda tener dentro de un tiempo», afirma Pina, quien se siente recuperado pero todavía oxidado. El centrocampista, de hecho, nota ahora que sus vibraciones son las que suele experimentar durante el verano, con la notable diferencia de que la mayoría de sus compañeros está en pleno vuelo. «Cuando ellos llevan 3 o 4 meses, quizás las sensaciones sean las que debería tener en pretemporada. Estoy tranquilo, porque lo único que tengo que hacer es lo mismo que estos años», sentenció.

Pina fue la incuestionable piedra angular del Alavés el pasado curso, en el que fue el segundo jugador con más titularidades tras Rodrigo Ely (28), incluso a pesar de su discreto inicio. La situación, no obstante, resulta ahora algo más compleja, ya que el centro del campo albiazul carburó cuando Wakaso y Brasanac compartieron pareja ante el Valladolid, el Rayo y el Getafe. El manchego, como es obvio, celebra la marcha del equipo, aunque es consciente de que el hándicap será mayor para establecerse en la titularidad. «Quizás hace diez años me preocupaba más, pero siempre hay competencia. El año pasado también éramos cinco o seis pivotes. No tengo que mirar lo que hacen otros jugadores, sino centrarme en recuperar mi nivel. Cuando lo he hecho, me ha ido bien», concluyó.

El Madrid, «menos suelto»

El arquitecto albiazul sabe que el mejor brebaje para recuperar terreno en la rotación de Abelardo es coincidir en el césped cuando se produzcan las victorias, y más ahora que la atmósfera del Alavés es una auténtica catapulta. No obstante, Pina advierte de que el equipo deberá recuperar su consistencia y equilibrio si no quiere volver a las dudas. «Mantenernos bien en defensa debe ser la clave en todos los partidos de Liga. El otro día y en algunos partidos tenemos bastante margen de mejora. Tenemos que ser agresivos en casa y, en ciertas fases, recuperar las señas de identidad del año pasado», explicó. Con más razón, si cabe, cuando el adversario es un coloso como el Real Madrid.

Los nervios y el runrún ya han hecho acto de presencia en el entorno blanco después de más de cinco horas de fútbol sin marcar y la última derrota ante el CSKA en Moscú. «No vendrán tan sueltos y tendremos que aprovecharlo. Vendrán con mayor presión», sentenció Pina, el paciente mediocentro con forzosa alma de fondista.

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