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Los aficionados del Alavés se llevan una parte del césped del ascenso

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Los aficionados hacen cola para obtener una porción del césped de Mendizorroza. / Iosu Onandia

  • La iniciativa 'llévate un trozo de historia albiazul' ofrece a los hinchas del Glorioso llevarse a casa una porción del césped de Mendizorroza que tras 18 años será sustituido próximamente

La iniciativa del Alavés de ofrecer a sus aficionados una porción de césped de Mendizorroza ha sido acogida con una buena respuesta por parte de los aficionados, que desde primera hora han acudido este miércoles al estadio vitoriano para llevarse a casa un trocito de historia albiazul. La cola ha sido continua para hacerse con una pequeña parte del escenario de cientos de partidos. «Es una gran oportunidad de llevarte un recuerdo tan bonito y algo muy original», explicaba Mikel en el terreno de juego.

Este miércoles no era día de partido en Mendizorroza, estadio de Primera División, pero ha tenido trasiego de aficionados. Solo por la mañana más de 2.500 aficionados se han acercado al bastión albiazul para hacerse con una parte del césped del ascenso. De manera excepcional hoy no ha estado prohibido pisar la hierba, como advierte el cartel, para aconsejarlo a que lo haga quien quiera llevarse a su casa –literal– un pedazo de ella, que igualmente lo es de la historia del Alavés desde 1998. Aquel verdoso tepe que se trajo en rollos desde Holanda hace dieciocho años ha dejado de servir para la práctica del fútbol. Ha muerto, asegura su jardinero Ángel Benito. Pero se pone a disposición de los aficionados albiazules a modo de recuerdo o para quien no lo es pero le resulte divertido hacerse con un pequeño rectángulo de un recinto que tiene mucho de teatro de los sueños en azul y blanco.

Desde las 10.00 horas y hasta las 19, el Alavés ha abierto el portón de acceso directo al terreno de juego desde la esquina de la grada de Cervantes, junto a las oficinas, para todo aquel interesado en procurarse una porción de ese tapete sobre el que se ha jugado para ganar, aunque muchas veces haya salido derrota o empate. La entrada al campo es libre y gratuita, como si se tratara de un autoservicio, para hacerse con el trozo que le venga en gana, sin mayor restricción que la del tamaño, unos pocos centímetros cuadrados.

Un césped con muchas vivencias

«Cientos de goles y encuentros vividos, lluvia, nieve, heladas, sol... Tras 18 años de fiel servicio, el césped de Mendizorroza cambiará en los próximos días», expuso ayer el Alavés para dar a conocer su curiosa iniciativa. Tres ascensos –dos a Primera y uno a Segunda–, otros tantos descensos –dos a Segunda y uno a Segunda B–, más de un centenar de partidos en Primera, una semifinal de la Copa de la UEFA, otra de la Copa del Rey... Todo esto y mucho más, lágrimas y sudor, ha soportado un espacio que ha cumplido con su cometido hasta decir basta. Por mucho que tuviera buena pinta desde el graderío, a ras de suelo la hierba ponía de manifiesto su estrés, su decadencia deportiva, en particular los días de precipitaciones.

Nuevo terreno

El destrozo, por una vez, merecerá la pena porque dará paso a un nuevo terreno de juego, según las previsiones del Alavés. El club del paseo de Cervantes entiende que con el ascenso a Primera ha llegado el momento idóneo de lavar la cara a Mendizorroza. La inversión necesaria para adecentar el estadio ha dejado de ser un obstáculo gracias a los ingresos que la entidad se asegurará con la venta de sus derechos de televisión, por encima de los 40 millones de euros por año.

Con semejante capital, el Alavés afrontará en los próximos días la colocación de un renovado tepe de hierba natural, una mejora que le exigirá un desembolso de entre 120.000 y 140.000 euros. El club sopesó un proceso de siembra como el de un jardín, pero lo descartó por que requiere de semanas de gestación y mayor riesgo que la solución adoptada. Con la elegida, dos meses sin competición y una climatología benigna como la veraniega serán suficientes para el asentamiento de un césped en rollos que se extenderá sobre una superficie adecentada.