El Correo
Alavés

La noche de Manu y Gaizka

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Manu García y Gaizka Toquero, felices tras el ascenso. / IGOR AIZPURU

  • García y Toquero, vitorianos los dos, ven cumplido su sueño de ser piezas claves en el ascenso del Alavés. El primero, con dos goles decisivos en la recta final de la campaña. El segundo, con sus nueve dianas en la temporada, máximo artillero albiazul

Pocos saborearon el ascenso de una manera tan especial como Manu García y Gaizka Toquero. El capitán y el goleador. Vitorianos los dos. Niños que crecieron en la grada mientras en el césped correteaban los Serrano, Karmona, Berruet y compañía. Esos recuerdos de su infancia se colaron en sus análisis, sobre todo en el de Manu García, un hombre forjado a sí mismo desde las instancias más humildes del fútbol. «Para mí jugar aquí ha sido increíble. He tenido la suerte de coincidir en el club en un muy buen momento personal y encima desde que he venido todo ha ido rodado. Crecí con Serrano, Codina... Les vi ganar al Rayo aquí y salté al campo y ahora me ha tocado a mí hacer el gol que hizo Serrano en su día», acertó a decir nada más lograrse el ascenso.

No son los únicos alaveses de la plantilla (ahí están los canteranos Einar Galilea, Asier Benito y Sergio Llamas), pero Manu García y Toquero fueron quienes se llevaron, junto a Juli y Bordalás, una de las mayores ovaciones de la noche en Mendizorroza. El centrocampista, icono de equipo, no es un goleador, pero sus dos últimos tantos son recompensa perfecta al esfuerzo y crecimiento futbolístico del aquel chaval de San Viator, hoy símbolo de un Alavés de nuevo entre los grandes. El autor del primer tanto de la noche, que se escapó a la grada en cuanto tuvo ocasión para festejar el ascenso con los suyos, tuvo palabras de sincero agradecimiento para la directiva y para la hinchada. «Esto es mérito del club y de la afición. Han sabido sostener este club en momentos muy duros. Hemos hecho historia del Alavés», compartió después de subir a la grada para reunirse con los suyos.

Ejemplo de compromiso, el capitán es la evolución personificada. De lateral izquierdo en el ascenso a Segunda a mediocentro en el ascenso a Primera, con un papel capital en el juego intenso y vertical del equipo. A su enérgico empuje y liderazgo suma una brillante labor oscura, un correcto trato del balón y llegada al área rival, con goles decisivos en Lasesarre y este domingo.

«Día a día creíamos que podíamos ascender. Nosotros, la gente del club, la afición... Fuera de Vitoria nadie esperaba que subiéramos. Solo los de aquí. Estábamos tranquilos porque nos venía mejor no ser favoritos», analizó el capitán. Perfecto conocedor de los avatares albiazules, hizo hincapié en que «el club ha estado muy jodido y hemos hecho historia en el Alavés. Y eso es lo que hay que valorarlo. Muchas gracias a la afición. A quemar Vitoria, que nos lo merecemos».

«Ari, ari, ari...»

Todo ascenso es emocinante. Pero lograrlo con el equipo de tu ciudad natal supone un sentimiento y un orgullo del que no muchos jugadores pueden presumir. Gaizka Toquero es uno de los que, por el contrario, sí puede decir que llevó a su equipo, el Deportivo Alavés, de vuelta a la élite del fútbol español. «Subir a Primera con el equipo de tu ciudad es un sueño», aseguró el delantero de Ariznabarra, visiblemente emocionado. Un logro que no ha sido ningún regalo para la escuadra vitoriana, como recordó el jugador. «Otros equipos tenían más nombre, pero lo hemos conseguido con trabajo, sacrificio, dedicación y humildad. Nos lo merecemos», aseguró Toquero.

Sus nueve goles hablan bien de la temporada del delantero vitoriano, pero se quedan en anécdota comparados con el esfuerzo físico desplegado en cada partido, interruptor de la presión albiazul y líder del estilo guerrero que quería Bordalás. De más a menos, tras una primera vuelta espectacular, pero siempre fundamental.

A base de esfuerzo, los jugadores dirigidos por Bordalás han devuelto al conjunto albiazul a la máxima competición cuando pocos apostaban por las opciones de los babazorros a principio de temporada. «No éramos favoritos y hemos luchado de la primera a la última jornada. Nos tomaban por locos cuando hablábamos de ascenso», recordó el delantero. Lo que al principio a algunos les parecía una locura ahora es un hecho y Gaizka Toquero se acordó de aquellos que siempre confiaron en el equipo, la afición, quien ha empujado a los albiazules «en los momentos malos». «Son incondicionales», declaraba el vitoriano entre incansables gritos de «Ari, ari, ari, Toquero lehendakari».