Alavés

Laguardia: «No necesito llevar un brazalete para sentirme importante»

Víctor Laguardia presiona a Gareth Bale en el último choque ante el Real Madrid en Mendizorroza. /DAVID AGUILAR
Víctor Laguardia presiona a Gareth Bale en el último choque ante el Real Madrid en Mendizorroza. / DAVID AGUILAR

El central albiazul celebra haber creado una «gran ilusión» en la afición tras el sufrimiento de la pasada campaña

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

Las aficiones fabrican referentes e iconos en base a los momentos de sufrimiento y gloria que comparten con ellos. No es el Alavés un equipo en el que sobren baluartes, sobre todo porque tan solo resisten tres supervivientes del último gran hito del club (el ascenso de 2016). Pero la fortaleza de un grupo no puede medirse por la cantidad de líderes que posee, sino por la calidad humana y la jerarquía que transmiten. El vestuario albiazul cuenta con tres tótems que absorben la responsabilidad con serenidad y sin remilgos. Es cierto que el grupo al que representan se lo pone bastante fácil, sobre todo desde la llegada de Abelardo, pero la autoridad moral que transmiten Víctor Laguardia, Fernando Pacheco y Manu García ejerce como burbuja protectora en el vestuario albiazul.

El central es uno de esos jugadores que habla con un aplomo especial desde la caseta, sin frases grandilocuentes pero sí sinceras y llenas de sentido. En los cinco años que acumula en Vitoria, el defensor se ha convertido en casi un emblema por la simpatía que despierta en la afición y por su personalidad, tan aguerrida como poco excéntrica. «Muchas veces no hace falta llevar el brazalete para sentirse importante en un equipo», asegura el zaragozano, el único jugador de campo que ha disputado todos los minutos en lo que va de temporada. Laguardia, de hecho, nunca ha necesitado el respaldo de los símbolos o de un sello para comprender que debe jugar un papel vital en el conjunto de Abelardo. Lo sabía incluso cuando luchaba por recuperarse de su última lesión grave de rodilla.

«Cuando no podía jugar, los compañeros me hicieron sentir muy importante y eso es más valioso que estar en una lista de capitanes», reconoce el central, feliz por devolver ahora a la hinchada el sufrimiento mudo que le ofreció al equipo en el primer tercio del pasado curso. La grada mantuvo entonces una paciencia y una calma inusuales en el fútbol, donde la rabia y la alegría se magnifican en la misma medida. «Estamos contentos por haber creado una gran ilusión en los aficionados. Un gran porcentaje de nuestra alegría es de nuestra gente porque hemos vivido momentos malos, en los que la gente habría dejado de ir en otros clubes. Junto a ellos conseguimos la salvación», admite.

Laguardia cree que parte de la brillante marcha que ha firmado el Alavés se debe a la mayor igualdad en los puestos de la Liga, que ha permitido a conjuntos en toería modestos reforzarse con una notable inversión. «En los últimos tiempos el presupuesto de los clubes ha subido, y equipos como el Leganés han gastado cerca de 12 millones, que parecía impensable. Eso hace que la Liga se iguale. El VAR también juega un papel importante», afirma el central, quien celebra la continuidad y la confianza que les aporta el estilo de Abelardo. «Tener una idea clara, sea cual sea, es muy importante. Al principio de la temporada pasada es lo que nos faltaba. Dábamos algún bandazo y no teníamos claro a lo que jugábamos. Eso nos llevó a cosechar varios malos resultados», concluye Laguardia, quien ya se ha reservado un hueco en la memoria albiazul como uno de sus grandes baluartes defensivos.

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