El motor del Alavés continúa gripado

Daniel Torres realiza una entrada a Sergio Busquets./Sergio Ros
Daniel Torres realiza una entrada a Sergio Busquets. / Sergio Ros

El equipo de Abelardo, que tampoco contará con Pina para recibir al Betis, evidenció ante el Barça su incapacidad para elaborar juego

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

Cada acción de un partido se relativiza cuando enfrente se encuentra uno de los gigantes del fútbol mundial. La crítica se recubre con una pequeña capa de terciopelo y el elogio se toma con la pertinente distancia prudente. El Alavés resistió ante el Barcelona durante 60 minutos con un solvente ejercicio de trinchera, en parte gracias a un enorme Pacheco y la colaboración de los palos. Pero evidenció de nuevo una flagrante carencia de recursos para elaborar juego y atacar de forma escalonada. Claro que la voraz presión que lanzó el cuadro blaugrana obligó muchas veces a atajar y buscar la fórmula más improbable y directa, pero los problemas que arrastra el equipo de Abelardo en la zona de creación han sido una constante durante la pretemporada. De ahí que el regreso de Tomás Pina fuera uno de los fichajes más esperados por el club y la afición. Ambos, sin embargo, deberán esperar para ver de vuelta al arquitecto manchego, que no llegará a tiempo para el duelo del sábado ante el Betis en Mendizorroza.

Ni siquiera la introducción de un tercer mediocentro, algo casi inédito en la carrera de Abelardo como entrenador, alivió la tiránica posesión del Barcelona. Dani Torres, Manu García y Wakaso cumplieron con su cometido más prioritario al cerrar la mayoría de las vías de agua que siempre encuentran Messi y sus discípulos, pero apenas consiguieron asociarse para tomar aire y recuperar terreno durante el asedio del Barcelona. Es conocido que pocos conjuntos en Europa son capaces de sobreponerse a la primera línea de presión blaugrana, donde Valverde se ha convertido en un contrastado especialista desde su etapa en el Athletic. Si a ello se le suman jugadores de una calidad prodigiosa y una precisión total, la supervivencia se traduce casi en un milagro.

Pero no se trata de un encuentro aislado o al asombroso potencial ofensivo que muestra el Barça, sobre todo esta temporada. La falta de creatividad ha sido uno de los grandes hándicap que el conjunto albiazul ha arrastrado durante la preparación. Los mejores momentos del Alavés durante sus bolos veraniegos se han producido en ataques fugaces, ocasiones de estrategia y los destellos de los recién llegados, donde Jony y Adrián Marín han destacado sobre el resto.

Bazas ofensivas

Resulta muy improbable, además, que un centrocampista recién llegado salte al césped de inicio para recibir al Betis y suplir la ausencia de Tomás Pina, que hace unos días sufrió «un pinchazo en la parte posterior del muslo». Es probable, no obstante, que el Alavés esté algo más liberado para lanzar una presión más adelantada y contar con mayor presencia en terreno rival para realizar ataques rápidos. Ese será el gran argumento del conjunto albiazul hasta que Pina abandone la enfermería y la plantilla se cierre con otro centrocampista con capacidad de creación.

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