Fútbol

La medida de los asaltos directos del Alavés

Los jugadores del Alavés se hidratan durante un parón en el encuentro ante el Espanyol en Mendizorroza. /Rafa Gutiérrez
Los jugadores del Alavés se hidratan durante un parón en el encuentro ante el Espanyol en Mendizorroza. / Rafa Gutiérrez

El equipo albiazul, que visita a tres rivales de peso similar y recibe al Getafe antes del final del mes, persigue una prueba de su potencial para abrir la primera brecha

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

El Alavés ha ofrecido una muestra reducida del repertorio que busca para evitar los agobios esta temporada. Una reacción de pura rabia de tres minutos ante el Espanyol y algunos latigazos en el choque frente al Betis le han sido suficientes para amasar un notable botín de cuatro puntos. Sobre todo, visto el peligro que entrañaba arrancar con una visita al vigente campeón de Liga y dos duelos en casa frente a equipos que buscan rebelarse ante su condición de eternos aspirantes de clase media. El equipo de Abelardo resolvió el primer mes de competición con un triunfo y un empate que le dieron el aliento suficiente para ajustar sus piezas libre de dudas existenciales y del mosqueo que provoca la cercanía del descenso.

Pese a que los momentos de brillantes que han firmado los vitorianos son contados, los encuentros ante adversarios que buscan asaltar el top 10 de la Liga y que incluso sueñan con lograr un billete europeo no deben servir como pruebas concluyentes. El Alavés cerró su plantilla hace 12 días, sobre la bocina del mercado, y varios de sus hombres, como Jonathan Calleri, Tomás Pina, John Guidetti y Brasanac, llamados a llevar un papel relevante, se encuentran aún lejos del nivel óptimo en cuanto a forma física o adaptación al equipo.

Las claves

Próximos adversarios
El Valladolid es el único equipo que aún no ha marcado y el Rayo no ha sumado ningún punto
Dos duelos en cuatro días
El calendario se comprime con el equipo de Bordalás en Vitoria y la salida para medirse al Levante

La tropa de Abelardo encara ahora algo más de dos semanas de intenso ajetreo, en el que al fin se medirá a contrincantes de un peso y una envergadura similar. Tras el desplazamiento de este domingo a Valladolid, el conjunto vitoriano visitará al Rayo Vallecano (sábado 22), recibirá al Getafe (jueves 27) y cerrará el mes de septiembre ante el Levante en el Ciudad de Valencia (domingo 30). Por mucho que los dos próximos contrincantes tampoco hayan desplegado todo su potencial tras tres jornadas de pura adrenalina y enorme trajín por su regreso a la máxima categoría, parece obvio que su objetivo será el mismo que el de los albiazules. Así se han manifestado, al menos, los representantes de los tres clubes.

Sin victorias

Ni el Valladolid ni el Rayo han estrenado hasta ahora su casillero de victorias. Los franjirrojos, de hecho, son los únicos que han cosechado pleno de derrotas, aunque cuentan con un partido menos. No se trata de lanzar las campanas al vuelo, sino de observar la oportunidad que presenta poder dejar a un posible competidor directo tras una brecha considerable en la quinta jornada. El propio Abelardo, en este sentido, reconoció en una entrevista con este periódico que la victoria ante el Espanyol fue si cabe más valiosa por los duelos que estaban por venir. «Si piensas en los próximos cuatro partidos, jugamos contra rivales que pelearán por lo nuestro y tres de ellos serán fuera de casa», admitió.

El calendario, en este sentido, otorga un respiro un tanto engañoso, ya que presenta un atractivo escenario ante rivales accesibles, pero también se comprime con la visita del Getafe entre semana y el desplazamiento a Valencia para el último domingo de septiembre. La inminente secuencia de partidos, en este sentido, puede resultar tanto un granero esencial para después, cuando el Alavés se medirá al Real Madrid y al Celta, como un peligroso frenazo en la clasificación en caso de desaprovechar el perfil moderado de los contrincantes más inmediatos.

El Alavés figura en una zona privilegiada de la tabla tras el primer examen de altura, con un desplazamiento casi inabordable como el Camp Nou ya superado. La segunda mitad de septiembre, sin embargo, debe convertirse el instante perfecto para empezar a sacar la cabeza de la cueva.

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