La imaginación se hace esperar en el Alavés

Ximo Navarro y Manu García, en la piscina de agua helada que favorece la recuperación física./Igor Aizpuru
Ximo Navarro y Manu García, en la piscina de agua helada que favorece la recuperación física. / Igor Aizpuru

El Alavés añora la figura de al menos un centrocampista creativo que gradúe su juego y le permita dominar los encuentros

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

El Alavés podría actuar hoy como un bloque de hormigón armado. El conjunto albiazul está bien construido y dispuesto desde la retaguardia, cuenta con centrales poderosos y con mucho músculo en casi todas las posiciones. El conjunto albiazul, sin embargo, todavía sufre cuando trata de llevar la iniciativa del juego, trenzar una acción de manera escalonada o ensanchar el campo para desgastar al rival. El encuentro del miércoles ante el Leganés (1-1), en el que los hombres de Abelardo mostraron una identidad definida y un ideario bien aprendido, destapó también a un equipo algo escaso de ideas y que depende en exceso del orgullo, el ímpetu o la energía extra de los sustitutos para desatascar los duelos.

Es cierto que la tropa del 'Pitu' arrastraba una gran carga física por sus entrenamientos a doble sesión durante el 'stage', pero la figura del centrocampista creativo es sin duda la más añorada y deseada por los albiazules. El nombre de Tomás Pina continúa instalado en el imaginario colectivo del equipo vitoriano e incluso entre algunos miembros de la concentración en Los Ángeles de San Rafael. Es como si el centrocampista manchego no hubiera abandonado del todo el Alavés. Todos esperan y confían en que volverá, como si su ausencia se relacionara más con un permiso para demorarse o una pequeña lesión que por una larga negociación con el Brujas.

Tanto el club vitoriano como el propio futbolista saben que cada día transcurrido es como una milimétrica victoria, porque tienen la certeza casi absoluta de que el equipo belga no comenzará una nueva temporada con un hombre que les ha dejado muy claro su deseo de regresar a Mendizorroza. El problema es que el Brujas tensará la cuerda hasta el último instante para recuperar la mayor parte de los 3 millones de euros que pagó al Villarreal por su fichaje.

Un puesto huérfano

El Alavés, que considera excesivo ese precio, sobre todo porque deberá ofrecer un contrato de al menos tres temporadas por Pina, continúa con su pretemporada con Manu García, Wakaso y Daniel Torres, un trío que no termina de convencer a Abelardo ni a la hinchada albiazul. El capitán es el único que ha pasado varias veces la reválida en el equipo de su ciudad tras entrar en el grupo de los titulares habituales en las dos últimas temporadas. El ghanés, mientras tanto, ofrece su calidad de manera demasiado intermitente, aunque dota al grupo de buen toque, disparo y despliegue físico en momentos puntuales.

Mucho más delicado resulta el caso de Daniel Torres, que a día de hoy parte con escasas opciones de ser titular y posee además un perfil similar a sus otros dos competidores. El colombiano, llamado a confirmarse como eje del Alavés en la medular el pasado curso, incluso perdió protagonismo con respecto al anterior (disputó 200 minutos menos), en el que la titularidad era más inaccesible por la presencia de Marcos Llorente.

Principales refuerzos

La plantilla sabe que sus prestaciones mejorarán de manera notable con los últimos fichajes, en los que el club redoblará sus esfuerzos en busca de futbolistas de primer nivel, que aspiren a entrar en el once desde su llegada. En ese selecto grupo entran por supuesto Pina y Borja Mayoral, a los que el Alavés espera incorporar pese a la complejidad de sus operaciones. Pero por mucho que el ariete sea el hombre gol más deseado desde el pasado curso, su puesto parece algo más cubierto con Rubén Sobrino, John Guidetti y, sobre todo, Borja Bastón. Y es que la figura del organizador, que se convirtió en el faro del conjunto albiazul pese a sus problemas físicos del inicio de Liga, resulta hoy por hoy casi innegociable.

Los mejores minutos del Alavés en su último amistoso, de hecho, llegaron gracias al empuje de los suplentes, que disputaron una notable media hora final en la que Paulino de la Fuente, autor del gol del empate, y Andrei Lupu, que rozó la diana de la victoria, dejaron las sensaciones más agradables por inesperadas. Pese a todo, el conjunto albiazul parte con una base mucho más sólida que en los dos cursos anteriores, y tiene identificados sus puntos débiles, que deberían desaparecer con la llegada de sus grandes objetivos del mercado.

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