El Alavés gana con la lima y el mazo

Calleri fue uno de los protagonistas del encuentro al marcar dos goles./Photo Deporte
Calleri fue uno de los protagonistas del encuentro al marcar dos goles. / Photo Deporte

El conjunto albiazul, que se perpetúa en puestos europeos, desgasta a un batallador y esperanzado Huesca hasta que Guidetti y Calleri le dieron el remate final

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

Cuando uno está acostumbrado a pasar hambre, es capaz de superar las mayores penurias. Cualquier alimento le sacia. Y el Alavés, consumado sufridor, se encuentra ahora a las puertas de un banquete, uno de los grandes. Así que es capaz de nutrirse con lo que le caiga, incluida una larga hora del fútbol más indigesto de la temporada. No es una crítica a la falta de lustre del juego albiazul, sino de resaltar la capacidad de bajar al barro, remangarse, ponerse a la altura de un Huesca de lo más castrense y desgastarlo hasta adivinar la oportunidad de sacar el martillo en la recta final. El renacido Guidetti y el redimido Calleri cincelaron la rúbrica de un equipo que se perpetúa en puestos europeos.

La encerrona que preparaba el Huesca, que amenazaba con convertir El Alcoraz en el santuario de su milagro hacia la salvación, prometía un choque áspero, y nadie debió sorprenderse por el planteamiento de ambos conjuntos. Algunos ilusos, sin embargo, mendigábamos por alguna jugada fulgurante o detalles de clase que inventaran espacios. Es más, el diabólico giro que tuvo el encuentro en los primeros instantes, con un penalti por mano en cada área a los 14 minutos, alimentó la fantasía y dibujó un duelo vibrante y entretenido. Pero todo se equilibró al milímetro hasta el minuto 79, cuando Jony ejecutó un saque de banda como si fuera un córner, Maripán lo peinó con sutileza y Guidetti apareció de la nada para reivindicar con aspavientos y rabia su primer gol en 28 jornadas de Liga.

No piensen que el Alavés no se estremeció hasta entonces, o que controló el choque de manera maquiavélica hasta que el Huesca tropezó con su propia ansiedad. Los albiazules se sostuvieron con cierta solidez, pero también sufrieron. Los tornillos de su férrea defensa se ablandaron por el sorprendente calor que se encontraron los albiazules en Huesca. Aparecieron extraños desajustes entre Ximo y Pacheco, que protagonizó algunas salidas dubitativas hasta que las ahuyentó con una gran intervención (corrección incluida tras un rechace) que salvó el empate a dos en el tramo final.

1 Huesca

Santamaría; Miramón (Rivera, min.28), Mantovani, Pulido, Diéguez, Ferreiro; Gallar («Cucho» Hernández, min.61), Moi Gómez (Juanpi, min.82), Yangel Herrera; «Chimy» Avila, Enric Gallego.

3 Alavés

Pacheco; Ximo Navarro, Laguardia, Maripán, Martín; Pina, Darko (Manu, min.78); Inu, Borja Bastón (Guidetti, min.72), Jony (Wakaso, min. 84); Calleri.

goles.
0-1. min.11. Calleri (penalti); 1-1. min.13. «Chimy» Ávila (penalti); 1-2. min.80. Guidetti; 1-3. min.86. Calleri.
árbitro.
Undiano Mallenco (Comité Navarro). Amonestó con tarjeta amarilla al local Ferreiro y a los visitantes Pina, Laguardia y Maripán.
incidencias.
partido correspondiente a la jornada 28 de Liga disputado en el estadio de El Alcoraz de Huesca ante 6.811 espectadores.

La sobriedad del Alavés fue casi impecable, aunque alguno no pudo resistirse a probar con algún detalle estético en medio de un encuentro tan estoico. Lo intentó Inui, que filtró varios pases a Bastón y Calleri a los que le sobraron unos pocos centímetros. También el argentino, que se atrevió con un taconazo en el centro del campo que el Huesca convirtió en su contragolpe más claro. Enseguida se encargaron los oscenses de catalogar de nuevo el partido. Tan solo les bastó con un pelotazo de su portero desde propio campo, una peinada de Gallego y una anticipación del Cucho Hernández, que se topó con el larguero cuando llevaba un minuto sobre el césped.

La ocasión zarandeó al Alavés y envalentonó al Huesca, que dio un paso al frente a por la victoria tan inconsciente como natural en un equipo que se desangra. Jony lo aprovechó con un autopase y un centro a la cabeza de Bastón, que remató desviado. El desenlace, sin embargo, estaba reservado para una aparición esperada y estelar. Guidetti sustituyó al madrileño y no cometió un solo error desde que saltó al terreno de juego. Combinó con el asturiano, sometió al Huesca a un martilleo con cada balón que movía al primer toque, y encontró al fin el éxtasis del gol. No estaban los ánimos en El Alcoraz para que atronara la canción del ariete sueco, pero tampoco le hizo falta para improvisar su particular show con reivindicación incluida para aquellos que, al parecer, le critican por haber aterrizado en la campaña a mediados de marzo.

Al Alavés no se le podía escapar el triunfo tras un alarde de estajanovismo. Pero incluso tuvo tiempo y energía para ponerle un bello lazo gracias a un preciso envío desde la banda de Wakaso, que Calleri lo pinchó con maestría y dobló el guante de Santamaría con un auténtico cañonazo. El tanto le liberó de cualquier tormento que le pudiera rondar tras anotar el penalti en los primeros compases. «Me saqué la mufa», dijo el argentino, mientras los albiazules se debatían entre mirar la clasificación o el diccionario.