José María Palacios Moraza, Ogueta. / E. C.

Homenaje a Ogueta

La visita del Girona a Vitoria en 1958 coincidió con el reconocimiento del Alavés al pelotari vitoriano por su reciente título en el campeonato manomanista

Santiago de Pablo
SANTIAGO DE PABLO

Tras varios choques en otras categorías, el Girona y el Alavés se enfrentan mañana por primera vez en Mendizorroza en la Liga Santander, en el año del estreno del equipo catalán en Primera. Una de las anteriores visitas de los gerundenses a Vitoria coincidió con el homenaje que el club babazorro ofreció a uno de los más grandes deportistas alaveses de la historia, el pelotari José María Palacios Moraza (Ogueta). Fue el 11 de mayo de 1958, cuando ambos equipos integraban el 'Grupo Norte' de Segunda División, que incluía a los conjuntos vascos (Alavés, Basconia, Eibar, Indauchu y Sestao), gallegos (Deportivo y Ferrol), catalanes (Condal, Gerona, Sabadell y Tarrasa) y asturianos (Avilés, Caudal, La Felguera y Oviedo), así como al Racing de Santander, la Cultural Leonesa y el Rayo Vallecano.

Ogueta había nacido en Vitoria en 1935, aunque se trasladó pronto a vivir a Bernedo. En 1952 fue el campeón manomanista más joven de la historia en categoría de aficionados. Después, con solo diecisiete años, dio el salto el profesionalismo, siendo entonces un «caso único en la historia de la pelota». El 4 de mayo de 1958 se proclamó campeón profesional, repitiendo título al año siguiente. En 1961 sufrió una grave lesión de columna que le tuvo apartado de las canchas durante tres años. Aunque volvió a jugar hasta 1977, ya no llegó a ser el mismo. Falleció en 2002.

Por sus temibles ganchos de izquierda, fue apodado «el ciclón alavés». Era considerado entonces «el pelotari más taquillero de todos los tiempos» y además arrastraba a un nutrido público femenino. En 1959 el semanario madrileño 'Blanco y Negro' publicó un reportaje titulado 'Hombres ilustres de Álava', en el que Ogueta aparecía junto a San Prudencio, el Canciller Ayala, Manuel Iradier, Ramiro de Maeztu o Ignacio Aldecoa.

Era presentado como un ejemplo para los jóvenes, por su capacidad de sacrificio y por ser «enemigo del alcohol y del tabaco». Hasta el Obispado de Vitoria anunció en 1953 unos ejercicios espirituales para deportistas, recalcando que Ogueta asistiría a ellos. Con ocasión de su primer título profesional, la prensa local destacó que al fin Álava tenía un campeón con el que podía superar a los demás territorios vascos. El periodista carlista Felipe García de Albéniz llegó a comparar los triunfos de Ogueta con el orgullo de Álava al haber optado en la Guerra Civil por el bando vencedor, frente a sus provincias hermanas: «Para mí, los triunfos alaveses en las canchas no son otra cosa que el símbolo de las victorias de los alaveses en otros órdenes de ideas y de realizaciones».

En ese contexto se multiplicaron los homenajes a Ogueta, incluyendo una velada de pelota en el desaparecido Frontón Vitoriano y una cena en su honor. El Alavés no quiso quedarse al margen de la 'oguetamanía' que invadió la provincia e invitó al campeón al saque de honor en el partido del domingo, en un acto pleno de emoción: «Sale el Gerona, que saluda desde el centro del campo, recibiendo una buena ovación. El Alavés recibe también buenos aplausos. Dirige el encuentro el colegiado Sr. Vera, quien antes de pitar el comienzo ve cómo sale al centro del campo el pelotari alavés Ogueta, que el domingo pasado consiguió el Campeonato Nacional de Pelota manomanista. Es acompañado del Presidente del Alavés, Sr. García del Diestro, por el Presidente de la Federación Alavesa de Pelota, Sr. Vidal-Abarca, así como por el delegado del campo. El pelotari alavés recibe una gran ovación y en el centro del campo recibe el obsequio de la directiva alavesista, consistente en un banderín como recuerdo. Pelotari y presidente se funden en un abrazo, en medio de las ovaciones del público, que duran hasta que Ogueta se retira a los vestuarios». Para rematar el buen día en el campo de Mendizorroza, la afición disfrutó con una clara victoria alavesista por 3-0, con goles de Larrañaga, Gorospe y Arbaizar.