El gran capitán

En la primitiva historia del Alavés ya aparece la figura del capitán, aunque aún no llevara el brazalete que hoy le distingue

Manu García es el capitán y el 'alma mater' del Alavés. /Jesús Andrade
Manu García es el capitán y el 'alma mater' del Alavés. / Jesús Andrade
Santiago de Pablo
SANTIAGO DE PABLO

Junto a la continuidad de Abelardo, la afición alavesista ha acogido con satisfacción la reciente renovación del capitán del equipo, Manu García. Más allá del reglamento, en muchos casos este puesto tiene un valor añadido, simbólico y emocional. Es lo que sucede en el caso de Manu, al que el periodista Sid Lowe definió hace un año en el prestigioso diario británico 'The Guardian' como el «chico local» protagonista de un «cuento de hadas»: no solo había ascendido con el Alavés de Segunda B a Primera, sino que su nombre pasó de estar grabado en letra minúscula en la camiseta de la final de la UEFA de 2001, junto a los demás socios del club en aquella época, a inscribirse en grande en la parte trasera de la elástica, como jugador, e incluso a estar «cosido en el brazalete de capitán».

En la primitiva historia del Alavés todos los jugadores eran 'locales', hubieran o no nacido en Vitoria, y aún no había transcurrido suficiente tiempo como para pasar de mero socio a futbolista del primer equipo. Sin embargo, en esa época ya aparece la figura de capitán, aunque aún no llevara el brazalete que hoy le distingue. El 6 de enero de 1921, todavía con el nombre de Sport Friend's, fue designado para ese puesto Jesús Castresana Peciña, miembro de una conocida y numerosa familia de comerciantes de Vitoria. Varios hermanos jugaron al fútbol y casi todos, incluido Jesús, destacaron por su pertenencia al republicanismo local.

Ya con el nombre de Deportivo Alavés, el 19 de junio de 1921 se reunió en la Sala de Quintas del Ayuntamiento la asamblea general del club, eligiendo una nueva junta directiva. Esta incluía los cargos habituales (presidente, puesto en el que fue confirmado Hilario Dorao; tesorero y vocales, uno de los cuales era Francisco Castresana, hermano del mencionado Jesús). Pero también, aunque hoy pueda parecer sorprendente, se eligió en la asamblea de socios un nuevo «Capitán de foot-ball», cargo que recayó en Santiago Lorente Buesa. La especificación carecería hoy de sentido, pero no sucedía lo mismo entonces, puesto que el Alavés se dedicaba a diversos deportes, además del fútbol. En la práctica, tampoco el capitán nombrado ese día duró demasiado tiempo, ya que todavía dentro del año 1921 aparece ocupando ese puesto Julio Infante.

Además, ni siquiera los capitanes se especializaban en fútbol porque, con motivo de las fiestas de la Virgen Blanca de 1921, se celebró en La Florida una carrera ciclista y una prueba atlética. En la primera resultó vencedor precisamente Santiago Lorente, que obtuvo como premio «una preciosa copa». Los que quedaron detrás de él recibieron «un objeto de arte», dinero en metálico y una localidad para la corrida de toros de esa tarde. Por su parte, Infante participó en la carrera de atletismo aunque, a diferencia de su predecesor en la capitanía, no pudo alzarse con el triunfo.

Poco sabemos de las funciones del capitán en esa época, aunque algunas eran las mismas que hoy en día. Así, en un partido entre el Deportivo Alavés y el Haro Sport Club, celebrado en esta localidad riojana el 9 de septiembre de 1921, los contendientes «se disputaban una copa de plata».

El encuentro acabó 1-3 a favor del Alavés, procediéndose después a la entrega del trofeo: «La copa es entregada al capitán del equipo vencedor, señor Infante, por distinguidas señoritas de la ciudad mencionada, y nuestros jugadores se retiran del campo para coger el primer tren que estaba próximo a salir. El espectáculo fue amenizado por nuestra Banda Municipal».

En octubre de 1921 la prensa local incluyó dentro de la sección de 'Noticias de sociedad' un suelto indicando que habían regresado de Bilbao «el capitán del equipo de foot-ball del Deportivo Alavés don Julio Infante y su señor padre». Una prueba de cómo han cambiado los hábitos de vida en estos casi cien años, pero también de la ascendencia social que tenía entonces ostentar la capitanía alavesista.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos