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Con piel de camaleón

Los jugadores del Alavés hacen piña en el área del Girona tras el gol del empate, obra de Borja Bastón en la segunda mitad./Jordi Ribol
Los jugadores del Alavés hacen piña en el área del Girona tras el gol del empate, obra de Borja Bastón en la segunda mitad. / Jordi Ribol

El Alavés, desnortado en el primer tiempo, se adapta a las bajas de Jony e Ibai para empatar con lo justo ante el Girona y afianzarse en Europa

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

A este Alavés hay que matarlo varias veces. Quien le perdona la vida cuando sufre se expone a uno de sus furiosos despertares, en los que se lleva a su adversario por delante o salva al menos un punto, incluso cuando su propuesta es rácana. El Girona zarandeó al conjunto albiazul durante más de media hora y pudo dejarlo sentenciado. Los de Abelardo, obligados a remendar sus alas tras la lesión de Jony y la marcha de Ibai, tardaron un mundo en alzar el vuelo. Pero el instinto de supervivencia se encuentra tan incrustado en la genética del equipo vitoriano, que un remate defectuoso y el oficio de un experto cazador bastaron para salvar un empate que afila su perfil de aspirante europeo y enmarca su histórica primera vuelta. Su piel es dura y se adapta a cualquier contratiempo.

No pudo reprochársele valentía a la propuesta del Alavés en su regreso a Montilivi, que siempre será el escenario de su resurrección, aunque el Girona jamás vuelva a ceder. Abelardo mantuvo su esquema pese al evidente perfil ofensivo de sus nuevos extremos y a la superioridad de los catalanes en la medular. Pero algo extraño le sucedía al equipo vitoriano, que comenzó a perseguir sombras y ofreció algunos síntomas que hicieron tambalear su granítica defensa. Las internadas de Portu y Pedro Porro provocaron un roto en la maltrecha banda izquierda, donde Duarte se encontró por momentos en un macabro juego que le enfrentaba a dos rivales.

Así llegó la diana del Girona. Las alarmas saltaban sin parar y la retaguardia albiazul tenía los oídos taponados. Stuani ya había lanzado dos severos avisos y Portu había retado en velocidad a los centrales. En la acción del gol, el uruguayo recibió el centro de Pedro Porro con ventaja pero en una posición forzada. Las opciones se le agotaban. Pero nadie conoce los recovecos del área como el ariete charrúa, que recurrió por necesidad a una chilena que deparó un gol de lo más estético. El tanto fue inalcanzable para Laguardia y Pacheco, y paralizó a los albiazules. Es más, la pareja que forma el candado del Alavés pasó un agobio monumental para evitar el desastre.

1 Girona

Bono; Pedro Porro, Pedro Alcalá, Bernardo Espinosa, Juanpe, Àlex Granell (Aleix García, m. 73); Douglas Luiz (Valery Fernández, m. 60), Pere Pons, Borja García; Portu ('Choco' Lozano, m. 82) y Christian Stuani.

1 Alavés

Fernando Pacheco; Ximo Navarro, Víctor Laguardia, Guillermo Maripán, Rubén Duarte; Rubén Sobrino (Darko Bra?anac, m. 80), Tomás Pina, Manu García, Burgui (Martín Aguirregabiria, m. 90); Borja Bastón (John Guidetti, m. 88) y Jonathan Calleri.

goles.
1-0, m. 11: Cristhian Stuani. 1-1, m. 50: Borja Bastón.
árbitro.
José María Sánchez Martínez (Colegio murciano). Amonestó a los locales Douglas Luiz (m. 40) y Cristhian Stuani (m. 61) y a los visitantes Jonathan Calleri (m. 20) y Víctor Laguardia (m. 51).
incidencias.
Partido correspondiente a la decimonovena jornada de LaLiga Santander, disputado en el Estadio Municipal de Montilivi ante 10.303 espectadores.

El equipo de Abelardo no carburaba y se afanó en buscar un generador. Pina, de nuevo excelente, fue lo que más se le pareció, aunque no encontró otro eslabón al que unirse. Manu García se aventuró a acercarse al área rival y Sobrino protagonizó un par de carreras que regalaron algunos metros de oro al Alavés. El momento crítico de los albiazules cesó de pronto, como si al Girona le hubieran cerrado el grifo de la creatividad. Y fue entonces cuando los vitorianos se animaron. El más osado fue Calleri, que remató de rabona al palo tras caer en un grotesco fuera de juego de tres metros. El argentino mordió después en un saque de banda para robar la pelota y asistir a Bastón, que se topó con Bono. Había vida y esperanza. El Alavés, de hecho, dejó de amedrentarse incluso con una clara llegada de Pedro Porro que salvó de nuevo Pacheco.

Los albiazules cayeron entonces en la cuenta de que debían aparcar la nostalgia y adaptar su estilo a los jugadores que estaban sobre el césped. Había que apelar a un fútbol de supervivencia, empatar como fuera y buscar un contragolpe milagroso. El plan salió a la perfección en los primeros instantes del segundo tiempo, sin necesidad de pulir las botas ni sacar brillo a la pelota. Calleri remató desde la frontal un centro de Ximo que salió rebotado por la defensa. Bastón, hambriento como pocos en el área, se adelantó a los centrales y soltó un escopetazo ante Bono. Con lo justo, el Alavés reinició el partido.

Estaba visto que los argumentos habituales, las conducciones kilométricas y el balón parado, con Burgui como sacador, no darían resultado. Así que el extremeño comenzó a pulular por todo el césped para asociarse con los centrocampistas, que hablaban un dialecto parecido al suyo. Es cierto que el impacto de Burgui en el área rival se redujo a un disparo centrado, pero se soltó en la circulación tras el empate, con sus mejores minutos de lo que va de curso.

Los albiazules respiraron con la pelota y amansaron al Girona. Hasta pudieron conquistar la remontada con un cabezazo de Calleri que atrapó por intuición Bono. Pero tampoco era cuestión de abusar del azar o el destino, que bastante ha sonreído ya a los vitorianos. Esos mismos milímetros que traicionaron al argentino, de hecho, fueron los que permitieron a Maripán salvar la pierna de Portu y despejar el balón en el área para evitar el tanto de la derrota.

El empate era tan frágil que daba miedo tocar nada. Así lo interpretó también Abelardo, quien no recurrió al banquillo hasta el minuto 79, cuando se inventó un extremo con Brasanac. No parece que el resultado le invite a repetir el movimiento. Los diez últimos minutos fueron puro papeleo. Solo sirvieron para actualizar la clasificación y dejar grabados los 32 puntos en la mejor primera vuelta de su historia.