Manu en un entrenamiento. / aris

Un fiel aficionado del Glorioso a 3.200 kilómetros de distancia

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN

Los partidos del Alavés son cita obligada en la casa de Manu García en Limasol. «Es algo que no falla». Solo se lo han perdido cuando ha coincidido con el encuentro del Aris. «Ver al Glorioso nos acerca un poco a Gasteiz». 3.200 kilómetros de distancia -en línea recta- unidos por un sentimiento de vivo color albiazul. El excapitán es ahora

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