El Alavés se recompone a destiempo

El Alavés se recompone a destiempo

El conjunto albiazul protagonizó otra hora de juego irritante y solo inquietó a la desesperada al Espanyol, que acabó pidiendo el final

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

El Alavés solo se lanzó a por el Espanyol cuando sonó un desesperado toque de corneta. El conjunto albiazul protagonizó dos arranques exasperantes, uno en cada tiempo, que le condenaron a buscar una remontada heroica. Ese es, sin duda, el papel que mejor interpreta, el de perseguir lo imposible cuando todo parece perdido. Entonces sí, emerge la tropa que ataca a tumba abierta, que se vuelca de manera encomiable y se abalanza sobre el rival sin mirar lo que queda a su espalda. Pero por mucho que esa reacción final edulcorase la tercera derrota en cuatro partidos y reflejara una diferencia mínima con el Espanyol, no puede ocultar la profunda herida que sufre el equipo vitoriano.

Los albiazules saltaron de nuevo aletargados, incluso apáticos, casi ajenos al sueño por el que suspiran sus aficionados y hasta su vestuario. No se entiende muy bien qué puede llevar a un equipo a salir tan embotado. No pudo ser por agotamiento físico, visto su derroche de adrenalina en la recta final. Y si se trata de una cuestión psicológica, no es ya una desconexión aislada, porque el arranque ante el Espanyol suponía el cuarto cortocircuito consecutivo tras los del Atlético, el Sevilla y el Leganés. El caso es que el Alavés salió a ser dominado por el Espanyol, que se adueñó del campo y los espacios en veinte minutos para olvidar o echarse a llorar.

2 Espanyol

Diego López; Rosales (Javi López, min.27), Naldo, Hermoso, Pedrosa; Melendo (Duarte, min.85), Víctor Sánchez, Marc Roca, Darder; Borja Iglesias y Wu Lei (Sergio García, min.64).

1 Alavés

Pacheco; Ximo, Laguardia, Rodrigo Ely, Duarte; Inui (Twumasi, min.69), Brasanac (Wakaso, min.69), Manu García, Jony; Bastón (Rolan, min.68) y Calleri.

Goles
1-0: Pedrosa, min.19. 2-0: Laguardia (p.p), min.48. 2-1: Calleri, min.56.
Árbitro
Iglesias Villanueva (Comité gallego). Mostró tarjeta amarilla a Naldo (min.20), Duarte (min.39), Darder (min.53), Laguardia (min.80) y Roca (min.84).
Incidencias
Partido de la trigésimo segunda jornada de LaLiga Santander disputado en el RCDE Stadium ante 18.143 espectadores.

Más allá de no contar con la posesión o de pasar mucho más tiempo en campo propio, situaciones que se han producido durante toda la campaña, existían síntomas de una empanada monumental. Pequeños detalles que reflejaban la extraña inconsistencia de un conjunto que debería poseer una personalidad voraz por su brillante temporada. El primer acercamiento del Espanyol, que llevó el sello de Borja Iglesias, llegó tras una inexplicable pérdida en un saque de banda de lo más inofensivo en campo propio. No era ya solo la superioridad o el planteamiento de los periquitos, sino la sensación de que el Alavés se había dejado su carácter espartano en Vitoria. No estaba listo para soportar un dominio prolongado sin mostrar fisuras. Así de sencillo.

A los albiazules se les veían las costuras. Le regalaron dos metros a Marc Roca en un disparo desde la frontal, se llevaron un susto tremendo en un gol anulado a Borja Iglesias por fuera de juego, y una falta de precisión y comunicación finalizó casi en un rocambolesco córner en contra. Así que nadie podía llevarse las manos a la cabeza cuando el joven Pedrosa le ganó la espalda a Ximo y superó en la disputa a Laguardia antes de batir a Pacheco, quien además resbaló. Los vitorianos parecían una extensión de lo que mostraron en los últimos minutos ante el Leganés, solo que enfrente tenían un adversario con más talento y eficacia.

Por cuarto partido seguido, el Alavés volvió a ver su armería vacía, con Jony e Inui mellados, y con el tozudo Calleri en busca de ocasiones ocultas. La situación era tan desconcertante que Ely y Laguardia se atrevieron con sendas subidas desde campo propio para sorprender en algún remate. Pero el caso es que el Espanyol paseaba de manera plácida por su jardín, y solo se inquietó por un mal control de su portero, al que estuvo a punto de sorprender Manu García, y un cabezazo centrado del capitán, que supuso el único disparo a puerta de la primera mitad.

Con las líneas agrietadas y la producción ofensiva de nuevo bajo mínimos, había poco a lo que apelar. Y menos cuando también la fortuna le dio la espalda al Alavés. Bien lo sabe Laguardia, quien en apenas tres minutos de juego entre el final del primer tiempo y el inicio del segundo, acabó con media cara ensangrentada por un cabezazo con Wu Lei y anotó en propia meta el segundo tanto del Espanyol. Los albiazules eran un equipo abatido, sin respuestas ante el desconcierto general que transmitían sus hombres.

Y eso que el Alavés necesita bien poco para creer. Bastó con un pequeño embrollo que Calleri resolvió tras un centro de Jony para meterse de lleno en el partido, sin que nadie se lo terminara de explicar. Los vitorianos adelantaron líneas de manera gradual, se dejaron ver por el área periquita y hasta dejaron a Diego López como una escultura de mármol en algún remate. El equipo de Abelardo se deshizo de sus complejos cuando el tiempo se le echaba encima y Rubi optó por reforzar la defensa. Era justo el mismo guión que abofeteó al Alavés el pasado domingo frente al Leganés.

Rolan rozó el gol con dos chilenas, la segunda más rudimentaria y efectiva, y Twumasi obligó a intervenir a Diego López con un tiro al primer toque. El Espanyol perdonó la sentencia en un contragolpe, y los albiazules lanzaron un asedio al que incluso Pacheco se sumó. Pero esa gesta, como tantas otras, había llegado demasiado tarde. Y si el Alavés busca un remedio que mantenga vivo el sueño de Europa, no puede convertir una heroicidad espontánea en su argumento principal.

Noticias relacionadas