El dominio fue territorial y posicional

Para el Getafe, la posesión es un dato negativo y se pudo comprobar, con cierta ironía, que les ganamos. O lo que es lo mismo, tuvimos menos el balón

Momento en que Guidetti le da el pase a Munir para el gol. /E. C.
Momento en que Guidetti le da el pase a Munir para el gol. / E. C.
RAÚL ALÚSTIZA

Sospechábamos en la previa de este encuentro contra el Getafe que el balón no lo iba a querer nadie. Yo me temía, ya en el sorteo de campos, que ambos capitanes evitarían como sea iniciar ellos el partido, y ya era un mal presagio. Se trataba de ver quién tenía menos el balón y comenzar el encuentro sin el era una buena forma de empezar llevando la iniciativa. Y algo así resultó, porque si observamos las estadísticas, podemos comprobar, con cierta ironía, que les ganamos en lo de la posesión. O lo que es lo mismo, tuvimos menos tiempo el balón. Me explico. Todos sabemos que para el Getafe la posesión es un dato negativo en su estilo de juego. Y así ocurrió, que les dimos con su propia medicina, la posesión fue de ellos.

Evidentemente, la posesión en el fútbol es imposible de evitar, porque de alguna manera el balón tendrá que estar en el campo durante los noventa y tantos minutos. Por lo tanto, cuando se habla de estadísticas y datos en un partido de fútbol, hay que interpretarlos según sus circunstancias y en el contexto que han ocurrido. Aunque siempre podremos adecuar el argumento a nuestro favor y decir que se ganó o perdió, por o a pesar de la posesión, ya eso según nos interese.

En la estadística del duelo del sábado en Mendizorroza comprobamos que en lo que verdaderamente fuimos superiores fue en los dominios territorial y posicional. Dos conceptos tácticos que condicionan más el rendimiento que el que genera el dominio de la posesión. También hay que decir que con posesión es más fácil aplicar los otros conceptos, pero no es imprescindible. O dicho de otra manera, que es más importante jugar durante más tiempo en el campo rival que hacerlo con más posesión en el tuyo. Y si a ese dominio territorial le añadimos, como así ocurrió contra el Getafe, el posicional, resulta que el Alavés fue superior, al menos en la segunda parte. Aclarando que el dominio posicional sería ese concepto táctico que garantiza un equilibrio en las posiciones defensivas cuando te encuentras en fase ofensiva. Lo de nadar, pero sobre todo, guardar la ropa.

Se comentaba después del partido que el primer tiempo fue muy táctico. Debe ser la forma que algunos definen a los partidos en los que ambos equipos están más empeñados en que no juegue el otro que en jugar uno mismo. La verdad es que nunca he entendido por qué se define como muy táctico al rigor defensivo y no al ofensivo. Incluso, me atrevería a decir que algunos definen un partido como táctico con tal de ver esfuerzo, entrega, continuas pérdidas y recuperaciones, muchos rifirrafes y pocas combinaciones.

Lo que sí tengo claro es que ese juego tan trabado que propusieron ambos conjuntos en el primer periodo no fue tanto como consecuencia de la intensidad defensiva como del poco atrevimiento ofensivo. Si repasásemos el video del partido comprobaríamos cómo se dieron muchas situaciones donde los veinte jugadores se encontraban en un radio de acción de menos de 15 metros. Lo que demuestra que al equipo que en ese momento disponía del balón no le interesaba para nada darle continuidad a la circulación. Se veía claro cómo estaban más preocupados en disponerse y posicionarse de una manera correcta, suponiendo que el balón lo perderían en la siguiente acción, y así, de nuevo volver a recuperarlo. Y por supuesto, ninguna intención en dar claridad y amplitud en el campo, con un posicionamiento que facilitase la circulación del balón y la continuidad en el juego.

Cambiando de tema, me gustó que al menos el delantero Santos fuera convocado. Un buen ejemplo para comprobar que, aunque parecía que estaba desahuciado y no contaban para nada con él, ha demostrado que sí quiere que cuenten. Y esto sí que tiene mérito. Porque lo difícil para un profesional no es jugar muchos partidos ni cansarse mucho o esforzarse hasta no dejar una gota de sudor. No, eso no es lo difícil. Lo más difícil es no poder jugar. Y por lo tanto, saber llevar esta situación de ostracismo con discreción, dignidad profesional y ambición futbolística para no rendirse no es tarea fácil. Eso de no sentirse útil para el equipo e incluso sentirse marginado es una de las mayores frustraciones para un futbolista profesional. Y creo que hay más de uno en nuestra plantilla.

Sin embargo, no me gustó el cambio de Wakaso. Si para ser amable y condescendiente con un jugador como Guidetti cambiándole en el descuento para que se lleve una ovación tienes que ser injusto con otro, no me parece correcto. Cualquier jugador que entra en el descuento, como el caso de Wakaso, tiene la sensación de que se le utiliza para que los aficionados aplaudan al que sale del campo, o como al tontico del pueblo, para callarle con un caramelo.

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