Mallorca 2-1 Alavés

Sin dominar las áreas

IDURRE FRÍAS

El fútbol es un deporte de errores y todos los equipos intentan hacer del error del rival su máxima virtud. Sin embargo, depende de cuándo y dónde se cometan tienen mayor o menor influencia en el resultado del partido. «El fútbol se gana en las áreas», comentaba Andoni Iraola en el post del partido del sábado y es innegable que el Alavés sigue sin dominarlas. Y ayer no fue para menos. Las concesiones defensivas que se le permitieron al Mallorca en las dos acciones a balón parado marcaron el rumbo de un partido en dos momentos muy claves: al inicio del duelo y al filo del descanso. Así, un Mallorca cuyos dos únicos tiros a portería en la primera mitad fueron dos goles, se vio con el partido de cara sin la necesidad de aportar más al juego que el acierto entre los tres palos tras los errores del conjunto visitante.

Y aquí es donde entra el cuándo. Había 45 minutos por delante frente a un equipo que, fuera cual fuera su plan de partido al inicio, se iba a mostrar compacto, junto y con pocas ganas de darle fluidez y juego al ritmo. Porque solo con acertar en los dos momentos que el rival había errado ya tenía el partido más que encaminado.

De poco sirve analizar la nueva cara que el Alavés mostró con balón, con una mayor intención asociativa que en partidos anteriores, donde la figura de Manu García era clave en la gestión y circulación del balón. Del mismo modo que de nada sirve hacer hincapié en los nuevos registros tácticos que el míster nos va dejando partido a partido, en este caso variando la posición de Gonzalo Escalante dentro de la estructura de tres mediocentros. No sirve de nada porque el Alavés sigue sin competir en las áreas, esas zonas del campo donde se ganan o se pierden los partidos. Un partido más, sigue concediendo en la propia y no es capaz de generar ventajas en la rival.

No se pueden catalogar de puntuales errores que se vienen cometiendo a lo largo de la temporada, ya que son fallos reiterativos que están siendo incapaces de subsanarse dirija quien dirija al equipo y son la principal causa de la situación clasificatoria actual.

Además, el juego desarrollado por el conjunto albiazul volvió a dejar palpable lo cuesta arriba que se le hace al equipo tener que llevar la iniciativa del juego mediante el balón y aportar soluciones ofensivas frente a las defensas bien organizadas de los rivales. Las matemáticas todavía no nos sentencian, pero cada semana tenemos un poco menos de vida. Mientras tanto, los rivales directos sacan puntos en campos impensables y jornada tras jornada la salvación está más lejos.