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El desafío de crecer sin alterar el entorno

Imagen actual de Mendizorroza y el aparcamiento./Jesús andrade
Imagen actual de Mendizorroza y el aparcamiento. / Jesús andrade

El campo ocuparía el módulo de atletismo, una fila de aparcamiento y el solárium, aunque el club se compromete a buscar una solución con el Ayuntamiento

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

El nuevo Mendizorroza deberá resolver cuestiones que nunca se le habían planteado para conseguir su ansiada ampliación. El estadio cuenta con limitaciones de espacio para crecer sin alterar el entorno de manera drástica. De ahí nace la ambiciosa apuesta de ondular su cubierta, para ganar volumen en vuelo y conservar en lo posible su envergadura al nivel de suelo. La inclinación que alcanzaría si creciera solo hacia arriba, sin embargo, haría inviable la reforma por motivos de seguridad. El proyecto, por lo tanto, sitúa el paseo de Cervantes y el bar de las piscinas, en el extremo opuesto, como barreras infranqueables, por lo que trata de ganar metros en las zonas en las que el trastorno es menor.