LO COLECTIVO ANTES QUE LO INDIVIDUAL

No hubo que acordarse de la tan repetida idea de la seguridad y contundencia defensivas porque obligábamos a Las Palmas a replegarse en su área

Momento en que Munir remata para lograr el segundo gol./E. C.
Momento en que Munir remata para lograr el segundo gol. / E. C.
Raúl Alústiza
RAÚL ALÚSTIZA

Ya comenté en la previa del partido contra Las Palmas que el funcionamiento colectivo siempre hace mucho mejor a lo individual, más que lo individual a lo colectivo. Así lo confirmó el propio Abelardo. Aunque me repita, no puedo dejar de poner un símil muy gráfico para que se entienda mejor. Me refiero a lo de comparar las piezas del motor con los jugadores de un equipo. No tengo la menor duda de que es muchísimo más importante que las piezas ajusten, encajen o sincronicen perfectamente a que sean de buena calidad. Evidentemente, si son de calidad, mucho mejor, pero si no ajustan, el motor no rinde.

El problema es que este razonamiento no es fácil de demostrar ante los que anteponen lo individual a lo colectivo. No es fácil de entender porque lo que vemos en el campo son acciones individuales ejecutadas por jugadores concretos. Y asociar efecto-causa o lo que es lo mismo, acción bien ejecutada a mérito colectivo, no es fácil de demostrar. Digamos que el acierto individual es más eficaz cuando lo colectivo fluye, y no tanto al revés. Es lo que tiene este deporte, que es muy fácil de entender lo que ocurre pero muy difícil de explicar el porqué. No tenemos más que observar las preguntas de los periodistas después de un partido. Y una de las habituales suele ser: ‘¿cómo explica o a qué se debe que haya habido tanto cambio entre un partido y otro, o en un tiempo o en otro, o unos días u otros’…? Explicar en una frase algo que posiblemente sea la consecuencia de haberse encadenado 200 variantes, es complicado. Y si supiéramos la respuesta con la facilidad con que se hace la pregunta, aplicaríamos el remedio de forma inmediata y seríamos todos campeones. Lo que suele ocurrir en caso de derrota es que, por parte de jugadores y entrenadores, se tira de tópicos y frases hechas, donde lo que suele abundar son esos términos de culpabilidad, apelando a la falta de actitud, intensidad o esfuerzo, que normalmente no es cierto. Pero no deja de ser algo que es fácil de entender y gusta mucho escuchar, ya que así solucionamos de un plumazo todas las dudas que nos corroían, sabiendo cuál es el remedio para el próximo partido.

Algo parecido a esto, pero al revés, es lo que ocurrió el viernes después del partido en Mendizorroza. No nos podíamos explicar el cambio tan radical del equipo. Nos sorprendía comprobar cómo las piezas estaban ajustadas, prácticamente no echamos en falta nada en concreto porque funcionaba casi todo en general. No hubo necesidad de acordarse de la tan repetida y poco fructífera idea de la seguridad y contundencia defensivas. Entre otras cosas, porque teníamos la posesión y obligábamos a Las Palmas a replegarse en su campo y en su área. Con posesiones no muy largas, pero sí rápidas y verticales, aparecieron situaciones de peligro y varias ocasiones claras de gol. Algo que nos animaba a presionar la salida del rival con balón, volviendo a recuperar pronto la posesión y repetir de nuevo el proceso.

Además, pudimos comprobar la mejoría de ciertos jugadores sin tener una razón técnica, anímica o posicional diferente a otros días. También creo que todavía hay piezas en la plantilla que pueden encajar mejor. Me estoy acordando de ausentes como Ely, Laguardia, Wakaso, Medrán, Bojan…

Como en este juego una cosa lleva a la otra, hemos comprobado que, con la llegada de Abelardo, su discurso no se ha centrado en nada concreto, y sí en todo en general. Es un error en el que se suele caer por aplicar esa idea doméstica del orden que tenemos, y que en el fútbol no funciona. Este juego no tiene un funcionamiento lineal ni progresivo donde se van solucionando las cosas para terminar de ajustar todo al final. Esto funciona como un sistema o proceso que no se puede dividir en partes porque una cosa lleva a la otra y si falla alguna, el proceso entero (juego o rendimiento) se resiente.

Y así hemos visto durante toda la temporada cómo por asegurar una parte o aspecto del juego, como era la defensa, se descuidaba lo demás. Por el potencial de nuestra plantilla, considero que se garantiza más un buen rendimiento que provoque que todos los aspectos, partes y conceptos del juego funcionen de forma equilibrada sin ser perfectos, ya que por querer asegurar o perfeccionar alguno, puede que al final no funcione nada.

Pero cuidado, ya comentó Abelardo al final del partido que no hay que pensar que ya está todo solucionado porque como ya he reflejado antes, el fútbol no tiene un funcionamiento lineal y lo que hoy se ha arreglado no garantiza nada para mañana. Habrá muchos partidos que salgan infumables, pero las cuentas hay que realizarlas en el contexto general porque la progresión conllevará altibajos, donde al final imperen los altos a los bajos.

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