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Gente con chubasqueros y paraguas en Mendi, en los años 50.
Un punto entre la niebla

Un punto entre la niebla

Historias en albiazul. 1954 ·

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Lunes, 1 de noviembre 2021, 19:21

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Teniendo en cuenta la diferencia de potencial entre ambos, no es extraño que durante bastante tiempo al Deportivo Alavés le costara arañar puntos en los derbis contra el Athletic. De hecho, no lo consiguió durante su primera etapa en Primera División, entre 1930 y 1933. Hubo que esperar al regreso albiazul a la máxima categoría, en la temporada 1954-1955, para comenzar a sumar en estos encuentros de máxima rivalidad.

El Alavés-Atlético de Bilbao (tal y como se denominaba entonces oficialmente el club bilbaíno, como consecuencia de la prohibición franquista de ostentar nombres ingleses) se jugo ese año en Mendizorroza el 26 de diciembre de 1954, justo después de Navidad. Aunque la fecha no parecía demasiado adecuada, el interés por el derbi hizo que enseguida se agotaran las localidades reservadas para los socios. Una vez que comenzaron a despacharse el resto, estas se vendieron igualmente con rapidez. Por si fuera poco, la directiva alavesista decidió instalar unas «sillas de pista» extra, que también fueron muy solicitadas. El día del partido, Mendizorroza estaba lleno hasta la bandera y la entrada fue «una de las mejores de todos los tiempos». Dado que muchas localidades eran no numeradas, los espectadores se agolparon desde mucho antes de la hora de inicio (las 3,30 de la tarde), a la espera de que se abrieran las puertas del estadio.

Fue un encuentro excelente, lleno de emoción, jugado de poder a poder, pese a que en teoría el Athletic de los Carmelo, Venancio, Arieta y Gaínza, entre otros, tenía más opciones de victoria. De hecho, en la primera parte el once rival jugó mucho mejor y cuando llegó el descanso el marcador mostraba un 0-2 a favor de los vizcaínos. Pero, en vez de rendirse, los babazorros salieron a por todas en la segunda parte, igualando el marcador gracias a dos goles de Primi y Wilson. La prensa bilbaína reconoció que el Athletic había querido ganar solo gracias a una técnica más depurada, pero que «el Alavés, a base de entusiasmo, consiguió en el segundo tiempo empatar un encuentro que el Atlético, con más clase, había casi decidido en el primero».

Lo único que malogró el espectáculo fue la densa niebla que se abatió esa tarde sobre Vitoria. Ello hizo que EL CORREO hablara del «ambiente británico» que rodeó el encuentro, perceptible incluso en las imágenes que publicó, obra del mítico fotógrafo del diario Claudio Orio, «uno de los pioneros del fotoperiodismo en Vizcaya», y de su hijo. Era difícil «ver desde una esquina la otra, pero el público, a pesar de ello, siguió con interés el juego, en la medida de sus posibilidades visuales».

Al parecer, la niebla también pudo afectar a la visión de uno de los jueces de línea, que fue muy protestado por los jugadores del Athletic, sobre todo por el modo en que se produjo el segundo gol babazorro. Según su interpretación, «fue en una entrada de Venancio a Primi. Una entrada limpia y clara. Pero él árbitro, a petición del juez de línea, pitó falta. Venancio y Canito protestaron la falta, mientras el mismo Primi bombeaba sobre puerta y Wilson, solo, sin nadie que le marcase, remataba impecablemente a la red». Por el contrario, los albiazules replicaron que, aunque para los rojiblancos «tanto el árbitro como el juez de línea habrán realizado una labor calamitosa, no creemos que debe entenderse así. Es mejor reconocer otros errores de más bulto cometidos, precisamente, por algunos jugadores bilbaínos que no supieron encajar la brillante reacción del Alavés». Eso sí, la prensa se alegró de que, pese a la rivalidad entre ambos clubes, «la pelea se deslizó por cauces cordiales».

Además, todos reconocían que el equipo vitoriano «tuvo fe y movió montañas», hasta el punto de que algunos cronistas aplicaron a los albiazules el calificativo que se emplea para designar a los jugadores del Athletic: «En resumen, el Alavés, verdadero 'león' ayer, se comió a un 'cachorro' que quiso dar zarpazos pero que se vio frenado».

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