Plantilla del Alavés en la temporada 1967-68. / E.C.

El partido del siglo entre el Deportivo Alavés y el Eibar

Santiago de Pablo
SANTIAGO DE PABLO

Cuando los calificativos se repiten hasta la saciedad pierden su valor. Es lo que sucede en fútbol con la expresión 'el partido del siglo', aplicada a diversos encuentros a lo largo de la historia, aunque una búsqueda en internet indica que esta etiqueta se refiere sobre todo a la semifinal Italia-Alemania del Mundial de México de 1970.

Cabe recordar que la prensa vitoriana dio exageradamente ese calificativo al choque entre el Deportivo Alavés y el Eibar que tuvo lugar el 26 de noviembre de 1967. Fue el diario 'Norte Exprés' quien tituló su crónica previa «Mañana, en Eibar, el partido del siglo». EL CORREO fue más cauto, pero tampoco se quedó corto ante un encuentro trascendental. El Deportivo se mantenía imbatido al frente del Grupo IV de Tercera División y la visita a la ciudad armera era un serio obstáculo a esa trayectoria. Los eibarreses esperaban poner fin a la racha babazorra, pues una victoria les permitiría ponerse segundos en la tabla a un solo punto del Alavés: «La expectación por el partido que mañana juegan en Ipurua Eibar y Deportivo Alavés ha ido en aumento a medida que la semana avanzaba. Raro es el aficionado de Vitoria que no esté dispuesto al desplazamiento. En el tren especial, autocares y vehículos particulares la hinchada se dispone a mostrar su incondicional apoyo al Deportivo Alavés en partido de verdadero compromiso».

Unos 2.000 aficionados vitorianos se desplazaron a Eibar, en doce autobuses, un tren con 400 plazas y un gran número de turismos. Sin contar con quienes compraron su entrada en las taquillas de Ipurua, el Alavés envió al Eibar 56.000 pesetas por los boletos vendidos en las oficinas del club en Vitoria: una cantidad que superaba la recaudación del primer partido de Liga jugado ese año en Mendizorroza contra el Haro. Además, era una ocasión especial para el defensa Ezquerra, que jugaría su partido número cien con la camiseta albiazul. Se esperaba un «gran llenazo» y un ambiente de camaradería entre las aficiones. El presidente del Eibar, Roberto Cadenas, dio «en nombre de la afición eibarresa nuestra más cordial bienvenida a la embajada alavesa que nos honrará con su presencia». Su homónimo albiazul, Juan Gorospe, aseguró que esperaba «un bonito partido, enconado y lleno de deportividad. Un 'día feliz' de fútbol y amistad, como quien dice». En las gradas se veían banderas albiazules «e incluso alguna pancarta».

El 'match' terminó 1-2 a favor del Alavés y no defraudó las expectativas, siendo considerado «el mejor partido de la temporada». El Deportivo se adelantó con dos goles de Blanco, que pudieron ser más, pero el Eibar puso emoción con un tanto de Cobos a cinco minutos del final, que llevó la «angustia» a la afición babazorra. El Alavés jugó un partido casi perfecto, lleno de «fuerza, derroche de energías, entusiasmo e ilusión». Por si fuera poco, todo ello sucedió en una «tarde invernal, de aguacero continuo». El público guipuzcoano estuvo «correctísimo» y se rindió ante la superioridad albiazul. Lo mismo hizo 'El Diario Vasco', para quien los jugadores alavesistas «en todas las jugadas se adelantaban al enemigo con mucha garra y nervio y con soltura del envío al compañero mejor colocado, mientras el Eibar abusaba de ese pase corto y lento». Al final, los espectadores terminaron «calados hasta los huesos», pero «los del bando albiazul apenas se enteraban. Era mucho el calor, la fiebre de satisfacción».

Destacó especialmente la actuación de Blanco, a quien la opinión local había criticado en jornadas anteriores: «Discutido, discutidísimo: 'No vale nada', 'no hace nada', 'falla', 'no sabe rematar'». Pese a ello, Izaguirre, el míster alavesista, lo mantuvo y la prensa le dio la razón: «Ayer fue el Blanco que nos gustaría ver siempre, que va a más, y que en estos campos puede ser el peón básico, indiscutible. Acaso nos precipitamos antes de ahora en juzgarlo como menos útil. Rectificar es de sabios. Ayer Blanco nos hizo rectificar».