José Antonio Aguirre. / E. C.

Un lehendakari contra el Alavés

Santiago de Pablo
SANTIAGO DE PABLO

El primer lehendakari del Gobierno vasco, José Antonio Aguirre Lecube, fue jugador del Athletic de Bilbao y llegó a disputar un partido contra el equipo albiazul. Aguirre había comenzado a jugar al fútbol en el Colegio de los Jesuitas de Orduña, mientras estudiaba el bachillerato. El Athletic le inscribió como jugador en octubre de 1921, con solo diecisiete años. Aunque nunca llegó a ser una estrella, jugó alrededor de cincuenta partidos como delantero, hasta su definitiva retirada en 1925. Eso sí, no actuó habitualmente con el primer equipo del Athletic ni en muchos partidos oficiales.

Así se explica su participación en el encuentro amistoso contra el Alavés en Mendizorroza, que tuvo lugar el 29 de noviembre de 1925. Pese a que se trataba de un partido no oficial, en Vitoria el choque despertó una gran expectación, por la clase del rival, frente a un Alavés que aún no se había acostumbrado a jugar contra los grandes. La prensa vitoriana aseguró que la ciudad estaba «de enhorabuena, porque el partido merece honores de primera categoría». Añadió que «el equipo enviado por el Athletic es excelente, pues en él figuran varios jugadores de primerísima categoría».

Y eso que, en realidad, los vizcaínos presentaron un combinado reserva, que incluso integraba a varios futbolistas de la Sociedad Deportiva Deusto. Ello permitió que entre los suplentes del Athletic estuviera ese día Luis Prieto, hijo del líder socialista bilbaíno Indalecio Prieto, rival político –y más tarde amigo– del lehendakari Aguirre. Ambos son considerados los políticos vascos más importantes del siglo XX y fueron clave en la aprobación en 1936 del Estatuto vasco, que permitió la constitución del primer Gobierno de Euskadi, presidido por Aguirre.

El partido terminó con empate a cero, pero fue muy emocionante, tal y como destacó la prensa: «El Deportivo Alavés obtiene un señalado triunfo moral, empatando con el Athletic de Bilbao». Según las crónicas, «hacía mucho tiempo que no habíamos presenciado un encuentro tan competido y vistoso como el que ayer jugaron en Mendizorroza el Deportivo Alavés y un equipo mixto del Athletic Club». El momento más comentado del choque fue el penalti que el árbitro, el «entusiasta aficionado local» Alberto Aragón, pitó a favor del Alavés por una mano de Careaga. Al parecer, fue un penalti tan riguroso que el delantero alavesista encargado de ejecutarlo trató de compensar la injusticia poniéndoselo fácil al portero: «Ejecuta el castigo Espada sin gran malicia –creemos que intencionadamente– y Toralpy detiene el tiro, ganándose una gran ovación».

Por los albiazules jugaron Lete, C. Errasti, Quincoces, Crespo, Antero, Espada, Gárate, Luzuriaga, Chaves, F. Errasti y Ruiz. El mejor fue el portero Lete, originario de Zambrana, que debutaba ese día. Según 'La Libertad', «en la línea delantera athlética sobresalió Eguía, y, detrás de él, Aguirre». Pese a este comentario tan positivo sobre el joven atacante rojiblanco, sus días como futbolista estaban contados. Poco después, el 8 de diciembre, Aguirre disputaba su último partido amistoso con el Athletic, marcando un gol a Osasuna en su despedida. Tras realizar el servicio militar, abandonó el fútbol para siempre.

En abril de 1934, Aguirre volvió a visitar Mendizorroza, en esta ocasión vestido de traje y corbata, para intervenir como orador en el 'Aberri Eguna' que tuvo lugar en el campo del Deportivo Alavés. Dos años más tarde comenzaba la Guerra Civil y en octubre de 1936 se formaba el primer Gobierno vasco de la historia. El liderazgo de Aguirre no pudo evitar que las tropas franquistas conquistaran Euskadi en 1937. El lehendakari se vio obligado a abandonar su tierra, que nunca pudo volver a pisar, al fallecer en París en 1960.