Derbis paradójicos

Santiago de Pablo
SANTIAGO DE PABLO

En la temporada 1961-1962 el Deportivo Alavés jugó varios derbis seguidos, con la particularidad de que todos fueron contra la Real Sociedad… o casi, puesto que uno de ellos fue contra su filial, el San Sebastián. Más curioso aún fue que los dos conjuntos donostiarras intercambiaran los papeles que en teoría les correspondían, pues el Alavés ganó a la Real y perdió con el 'Sanse'.

Esta carambola se debió a una sucesión de partidos de Liga y Copa. El cuadro albiazul estaba encuadrado entonces en el Grupo Norte de Segunda División, en el que también militaba el 'Sanse'. En la Copa del Generalísimo, tras haber eliminado al Cádiz, le tocó en suerte la Real, que entonces estaba en Primera. El resultado del sorteo fue muy bien recibido en Vitoria, hasta el punto de que la prensa lo calificó como «un verdadero regalo» para el Alavés.

El partido de ida se disputó en Mendizorroza el miércoles 14 de febrero de 1962. Pese a la expectación previa, la entrada fue solo regular, debido a que era día laborable y a lo desapacible del tiempo. Ello influyó también en el mal estado del terreno de juego, «embarrado y con grandes charcos y lagunas». El once albiazul jugó un magnífico primer tiempo, llegando a ponerse 3-0, aunque después la Real maquilló el resultado, con un 3-2 final que dejaba la eliminatoria abierta para la vuelta. La diferencia de categoría no se notó, en parte por la ausencia de titulares en «una Real Sociedad que de tal sólo tenia el nombre».

Con los jugadores de la Real vinieron también los del 'Sanse', que presenciaron el choque desde la grada, «con vistas al partido que el domingo han de jugar en Vitoria». En efecto, cuatro días más tarde fue el filial el que visitó el campo del paseo de Cervantes Los comentaristas decían que el 'Sanse' era «un peligroso rival, acaso tanto o más que la Real Sociedad». De hecho, iba tercero en la tabla de Segunda, por encima del Alavés, y se aseguraba que querrían «superar lo conseguido por el equipo 'mayor' –la Real Sociedad– el miércoles pasado».

En este caso, los socios tuvieron que pagar, pues la directiva había señalado el choque como «Día de ayuda al club». Además, la Federación había establecido que esa jornada era «a favor de los desplazamientos a Canarias», por lo que el Alavés debía entregar al ente federativo 20.000 pesetas. No obstante, hubo más espectadores en este partido que en el de Copa, ya que se disputó en domingo e hizo muy buen tiempo. En una nueva paradoja, el Alavés, que alineó al mismo once que frente a la Real, perdió esta vez contra su filial por 0-1. La derrota se achacó al cansancio por el reciente partido de Copa.

Faltaba aún el partido de vuelta en Atotxa, que se disputó el 28 de febrero. El Alavés iba a ir a por todas porque pasar la eliminatoria suponía «salvar casi definitivamente la temporada en el aspecto económico». Por su parte, los realistas no estaban haciendo una buena campaña, lo que hizo que hubiera poco público, destacando la presencia de bastantes seguidores alavesistas. Además, el equipo 'txuri-urdin' fue «constantemente abucheado» por sus hinchas. La Real alienó a un once más reconocible que en el partido de ida, con una mezcla de titulares y suplentes, pero no pudo «sobreponerse a los molestos gestos del público» ni al tesón de los albiazules, que se impusieron de nuevo por 1-2.

La eliminación de los donostiarras fue recibida con entusiasmo en Vitoria, al haber dejado en la cuneta a todo un Primera. En San Sebastián se interpretó que era mejor centrarse en la Liga, donde la Real llevaba una trayectoria poco boyante. De hecho, la temporada terminó muy mal para los donostiarras, que quedaron penúltimos, bajando a Segunda División. Ello provocó que el 'Sanse', que había logrado la proeza de ser quinto de Segunda –la mejor clasificación de su historia, solo un puesto por debajo del Alavés–, fuera descendido administrativamente a Tercera.