Carteles de cine de la época con Quincoces como protagonista de algunos de ellos. / E. C.

Cine en blanco y azul

Santiago de Pablo
SANTIAGO DE PABLO

En 1942, el mítico futbolista albiazul Jacinto Fernández de Quincoces, que jugaba entonces en el Real Madrid, se retiraba definitivamente del fútbol. Su nombre está vinculado no solo al deporte sino también al cine. El séptimo arte no ha tenido una relación muy directa con el Deportivo Alavés. El hecho de que Vitoria estuviera lejos de los centros de producción cinematográfica del primer tercio del siglo XX hizo que apenas se rodaran imágenes de la primera etapa del Alavés, como las que existen para otros equipos.

El club albiazul ni siquiera aparece en el NO-DO, pues durante el franquismo solo estuvo dos temporadas en Primera División (1954-1956), lo que explica que no despertara excesivo interés para el noticiario del régimen. Por ello, dejando a un lado los reportajes televisivos, quizás el precedente más directo sea el vídeo sobre la historia del Glorioso producido en 1993 por el Departamento de Audiovisuales de la Diputación Foral de Álava, realizado por José Ignacio Moraza y Alfonso Churruca.

Pese a todo, sí hay un nombre de la historia alavesista que tuvo una estrecha relación con el cine, hasta el punto de ser definido por el periodista Alberto López Echevarrieta como un «galán en la pantalla»:. Se trata, como ya he adelantado, de Jacinto Quincoces. Según López Echevarrieta, tras retirarse del fútbol en el Real Madrid, «se preparó un documental que, bajo el título de 'Homenaje a Quincoces', recogía en 1942 la carrera recién terminada de este hombre». Sin embargo, en realidad este cortometraje tenía un contenido mucho más modesto. Tal y como recogía La Hoja del Lunes de La Coruña, cuando se estrenó en esa ciudad el 12 de abril de 1943, se trataba de un «interesante reportaje del homenaje a Quincoces». Es decir, de un resumen del partido que para honrar al exalbiazul en su retirada se había disputado en Madrid el 8 de diciembre de 1942 entre el Real Madrid y el Atlético Aviación.

Sin embargo, antes de ese partido Quincoces ya había participado en el rodaje del largometraje de ficción ¡¡Campeones!!, dirigido por Ramón Torrado y producido por Cesáreo González (Suevia Films), que se estrenó en 1943. El rostro de Quincoces fue elegido como motivo principal de uno de los carteles del filme, que el futbolista vasco protagonizó junto a otros ases de la época, como Ricardo Zamora y Guillermo Gorostiza. '¡¡Campeones!!' se presentaba como «la primera película española de ambiente deportivo con la intervención de nuestras grandes figuras internacionales», cuya presencia era un enganche para que el público acudiera a verla a las salas. Aunque no existen datos exactos del número de espectadores, hay indicios de que la película fue un gran éxito de publico, sobre todo en los cines de barrio.

En ese filme, Quincoces hizo un buen papel, hasta el punto de que corrieron rumores sobre la posibilidad de que tras retirarse del fútbol optara por «dedicarse por completo al cine». También se decía que Cesáreo González le había ofrecido «un fabuloso contrato para hacer nuevas películas». Y en parte así fue: en los años siguientes el antiguo defensa del Alavés tuvo algunos papeles en filmes sin ninguna relación con el fútbol, como 'El camino del amor' (1943), de José María Castellví, y 'Tierra sedienta' (1945), de Rafael Gil, en las que compartió cartel con actores de fama, como Fernando Rey, Irene Caba, Julio Peña o Juan Calvo.

Sus últimas intervenciones en la pantalla tuvieron que ver de nuevo con el fútbol. Se trata de 'Once pares de botas' (1954), de Francisco Rovira Beleta, y de 'Saeta rubia' (1956), de Javier Setó, una película hecha para la mayor gloria del internacional madridista Alfredo Di Stéfano, entonces en el cénit de su carrera, en la que también intervenían otras estrellas del momento. Quincoces todavía apareció en 1971 en el documental 'Ciento catorce goles', de Félix Martialay, sobre las finales de Copa. Se trata de un caso excepcional, pues es difícil que un futbolista se convierta en una figura cinematográfica, aunque Quincoces siguió básicamente dedicándose al fútbol, entrenando a varios equipos hasta su retirada definitiva de los banquillos en 1960.