1. Beristain, 2. Ciriaco, 3. Quincoces, 4. Camio, 5. Antero, 6. Roberto, 7. Modesto, 8. Crespo, 9. Unamuno, 10. Albéniz, y 11. Pachi. / FUNDACIÓN SANCHO EL SABIO

Apoteosis contra el Athletic

Santiago de Pablo
SANTIAGO DE PABLO

La rivalidad entre el Deportivo Alavés y el Athletic Club de Bilbao comenzó muy pronto, pues tras su fundación el equipo babazorro se encuadró en la Federación de Vizcaya, logrando en poco tiempo el ascenso a la Serie A del Campeonato Regional. Tradicionalmente, los dos grandes equipos vizcaínos, el Athletic y el Arenas de Getxo, se disputaban el título, aunque el palmarés se inclinaba claramente a favor de los 'leones'.

El Alavés era casi un recién llegado, pero en la temporada 1929-1930 se proclamó campeón absoluto de Vizcaya, por delante de Athletic, Arenas, Sestao y Baracaldo. Muchos años más tarde, el mítico defensa Quincoces recordaba que era el título que más ilusión le había hecho en toda su vida deportiva. Añadía que, dado que el Athletic se proclamó ese año campeón de España, los albiazules se consideraron los vencedores morales de la Copa del Rey.

Para llegar a ser el mejor de Vizcaya, el Alavés había tenido que derrotar por 3-2 al Athletic en Mendizorroza, el 27 de octubre de 1929. No era la primera victoria alavesista contra los rojiblancos, pero su trascendencia produjo un «júbilo inmenso» y una «apoteosis entre los aficionados locales». La expectación previa en Bilbao y en Vitoria era enorme y ese día se vieron en la capital «coches por aquí, coches por allá, todos repletos de bilbaínos, y algunos riojanos, donostiarras y mirandeses». La prensa local ironizó con la «ovación imponente», similar a la del Alavés, con que fue recibido el Athletic. Ello era reflejo de «las simpatías que tiene en Vitoria… y de la cantidad de bilbaínos que hay en el campo».

Los dos diarios vitorianos se encargaron de calentar el ambiente y dieron una amplísima cobertura al choque. 'La Libertad' dedicó al encuentro casi tres planas completas, cuando en aquella época contaba solo con 6 páginas. Un titular a toda plana anunciaba: «En medio de una gran emoción consigue el Deportivo Alavés derrotar al Athletic bilbaíno por tres a dos». Su colega, el 'Heraldo Alavés', no le fue a la zaga e incluyó la victoria como noticia principal de la primera página, un rasgo de modernidad que entonces no era nada habitual en la prensa.

Buena parte de las crónicas deportivas se dedicaban a narrar el encuentro minuto a minuto, destacando la gran actuación del delantero Olivares, que fue el mejor del Alavés. Al considerarle el más peligroso cara a puerta, el Athletic estaba obsesionado con marcarle de cerca. Por ello, Olivares no marcó ningún gol, pero dio varias asistencias a sus compañeros, siendo clave en el triunfo local. Él fue «el verdadero creador de todos los avances y peligros» babazorros.

La prensa vitoriana destacó que el Athletic, sobre todo al inicio, había jugado un gran partido, pero se unió al entusiasmo de los hinchas albiazules, considerando que el Alavés había sido mejor: «El público vitoriano ha conseguido uno de sus mayores anhelos: ver derrotado al equipo del Athletic, considerado como el mejor de Vizcaya por la mayor parte de los aficionados regionales. Todos se muestran ampliamente satisfechos. Jamás se ha notado en el ambiente local mayor emoción y mayor confianza en el equipo». Reconoció, eso sí, que en el último cuarto de hora el Alavés utilizó «la táctica de lanzar el balón fuera»; pero, «en partido de campeonato, todo vale».

También los periódicos de Bilbao admitieron que el triunfo albiazul había sido justo, pese a que el Athletic había jugado una primera media hora «de bandera». Según el deportivo 'Excelsior', había sido un «match emocionante, que ha revolucionado el campeonato vizcaíno y que ha servido para confirmar, una vez más, la clase de Olivares, Unamuno, Beristain, Blasco, Chirri II, Lafuente, Ciriaco, Quincoces, Modesto, Gorostiza…». Mezclando en el listado de destacados a jugadores de ambos contendientes, el diario bilbaíno resaltaba la solidaridad de los equipos vascos por encima de rivalidades locales, pues el Alavés y el Athletic eran «dos grandes teams, dignos el uno del otro».