El abonado más antiguo

Santiago de Pablo
SANTIAGO DE PABLO

Con motivo de la preparación del centenario del club, en 2020 el Deportivo Alavés homenajeó a Alfonso Moreda, el abonado más antiguo en ese momento. Moreda se hizo socio en 1943 y cuando se le hizo el homenaje llevaba 76 años con el carnet. Nacido en Oyón en 1922, Moreda contaba que vino a Vitoria con seis años. En su centro escolar, situado en el Casco Viejo, en la calle de las Escuelas, le daban un pase que por solo 25 céntimos de peseta le permitía ir al Alavés de su primera etapa gloriosa, «cuando Ciriaco y Quincoces».

El protagonista reconoce que recuerda más los instantes felices, aunque en su larga vida albiazul ha vivido «momentos muy duros». Seguramente eso fue así desde el principio. Si llegó a ser socio en la temporada 1942-1943, tuvo que ver cómo el Alavés quedaba el último de su Grupo de Segunda División, con solo cinco puntos, 9 goles a favor y 33 en contra. En la fase de permanencia certificó su descenso a Tercera, incluso antes del último partido, disputado en Mendizorroza frente al Baracaldo. El diario local 'Pensamiento Alavés' no ocultó su desánimo: «el Alavés ha terminado tristemente una temporada, que empezó por parte de la directiva alavesista llena de esperanzas (…). El equipo ha ido de tumbo en tumbo, hasta llegar al descenso a Tercera División. Y la afición, lo que es más sensible, ha desaparecido casi por completo». También en el choque contra el Baracaldo el Alavés «jugó pésimamente», constituyendo «el final de una triste etapa».

Si Moreda se hizo socio ya en 1943-1944, tampoco le faltó sufrimiento. El Alavés jugó en el Grupo III de Tercera, junto al Logroñés, el Indautxu, el Erandio, el Tudelano, el Izarra de Estella, el Sestao, el Tolosa, el Real Unión y el Vasconia de San Sebastián. Antes del primer partido de Liga contra el Logroñés, los comentaristas deportivos locales volvían a ver la temporada con ilusión: «Hace falta llenar Mendizorroza hasta la valla (…). Ser o no ser. Ese es el lema ante el que mañana Vitoria solo tiene la contestación».

Las cosas no pudieron empezar peor para un Alavés que el 26 de septiembre perdió en casa contra el equipo riojano por 1-2. Pese a todo, se mantenía la esperanza de hacer un buen papel: «Ya se ha jugado el primer encuentro campeonil de la temporada 43-44. Y se ha perdido. Los pesimistas, a ello, sin duda, añadirán: ¡Como siempre!». Sin embargo, no era así. Las crónicas de la época resaltaron que en este encuentro el Alavés tuvo mala suerte y mostró «un coraje y una rapidez» merecedora de mayor premio.

Ello no fue obstáculo para que, cuando terminó la Liga regular, los babazorros solo pudieran quedar segundos, a dos puntos precisamente del Logroñés. En el último encuentro de la temporada el Alavés perdió 3-0 contra el Indautxu en Ibaiondo. Lejos de caer en la desesperación, la prensa destacó dos hechos «que demuestran que la afición vitoriana no se desanima por lo ocurrido». Por un lado, al día siguiente de terminar la Liga se había inscrito un nuevo abonado en el club. Por otro, 'Pensamiento Alavés' narraba la «conversación entre varios amigos. Uno de ellos, socio antiguo del Alavés; el otro, socio de ocho días, pues se inscribió como tal el día 1 de este mes. El antiguo dice: –Qué socio más joven has sido y qué poca duración, porque supongo… –Supones mal, contesta rápidamente el socio reciente: ahora es cuando no me daré de baja en el Alavés».

Sería casualidad que uno de ellos fuera precisamente el protagonista de esta historia. Pero está claro que esos reveses no desanimaron a Moreda, tal y como certifica su permanencia como abonado hasta la actualidad, con tiempo para seguir sufriendo, pero también para disfrutar.