Rioja intenta irse de Juan Cruz. / Jesús Andrade

Una pausa vigorizante

El Alavés, en el debut de un convincente Jota, da continuidad a sus buenas sensaciones y recupera la aportación de individualidades

Jon Aroca
JON AROCA

El Alavés va cogiendo matices. Es un equipo todavía imperfecto, en un incuestionable proceso de construcción, pero avanza. Que no es poco. Con sus aciertos y errores, pero el bouquet albiazul ofrece cada vez más matices. El amistoso de ayer ante Osasuna, más que un inconveniente escollo, fue una pausa vigorizante. Una cita para sacar conclusiones positivas.

El resultado es lo de menos, aunque abunda en la falta de colmillo del equipo. El Alavés pudo marcar, incluso en más de una ocasión, pero volvió a toparse con demasiados obstáculos. Aunque consiguió llegar. No sólo más veces, sino mejor. La calidad -y no tanto la cantidad- de los ataques es lo que muchas veces marca el vigor ofensivo de un equipo. Y en ese fortalecimiento tuvo mucho que ver Jota Peleteiro.

0 Alavés

Pacheco; Ximo, Lejeune, Tachi; Martín, Marín, Pina, Manu, Jota; Borja y Guidetti. También jugaron Duarte, Burgui, Rioja, Aritz Castro, Lucas, Deyverson, Javi López, Sergi y Pepe Blanco.

0 Osasuna

Rubén; Vidal, Aridane, Navas, Cruz; Torró, Martínez, Jony, Saverio; Córdoba y Adrián. También jugaron Juan Pérez, Calleri, Aimar, Herrando, Unai, Zabarte, Iñigo Pérez, Barja, Oier, David García y Rubén.

  • Árbitro Aitor Barrio (c. vasco). Amonestó a los locales Manu García y Deyverson.

  • Incidencias Partido amistoso disputado a puerta cerrada en la ciudad deportiva del Alavés José Luis Compañón en Ibaia, Vitoria.

El gallego actuó varios metros por detrás de donde acostumbra. Fue uno de los dos interiores del 3-5-2 de Machín. Pina era el ancla y Jota formaba a una altura muy similar a la de Manu. El capitán disputó ayer los noventa minutos por primera vez. Ya tiene el depósito lleno. Machín sigue sumando guerreros. Cuando el técnico cambió al 4-4-2 al filo de la media hora, Jota pasó a formar el doble pivote con el capitán. Una posición nueva para un futbolista acostumbrado a merodear por los alrededores del área.

Fue la pieza que más claridad mostró con la pelota. No le quema. Recibe, otea el horizonte y golpea. En los primeros compases construyó un fructífero triángulo con Martín -carrilero - y Guidetti -delantero junto a Borja-. Ambos también aprovecharon la cita para reivindicarse. El primero, como un más que correcto inquilino de la banda, con su técnica al servicio del colectivo. Y llega cuando toca. De nuevo, calidad antes que calidad. El delantero fue una constante fuente de oxígeno de espaldas, cayendo a banda y cuando le tocaba salir del área. Fue, aunque con cierta intermitencia, el mejor Guidetti.

Seguridad en defensa

El Alavés salió a intentar jugar. A mover el balón con ritmo, en corto y en largo, para abrir huecos. Sólo cuando le tocaba salir desde la defensa encontraba más interrogantes. Pero, una vez batida esa línea, llegaba las alternativas. Por el triángulo de la derecha llegaron las primeras. De ahí llegó el envío que Borja estuvo a punto de transformar, pero que Rubén atajó.

En el 32, Machín exploró otro camino. Los amistosos son tiempo de pruebas. Quiso ver el encaje de otras fichas en el 4-4-2. Rioja y Burgui, en los extremos; Duarte, en el centro de la defensa. Con ambas configuraciones la corriente fue alterna. Osasuna tuvo sus momentos. Aunque casi no consiguió disparar con peligro. La seguridad defensiva fue otra buena noticia. Con un tiro de Borja al cuerpo del portero y un tanto anulado a Guidetti por fuera de juego se acabaron los primeros cartuchos.

Tras el descanso el técnico mantuvo el dibujo con tres caras nuevas: Aritz, Deyverson y Lucas. En la segunda mitad, con un once rojillo renovado, Osasuna encontró más espacios y contragolpes. Deyverson oxigenaba en ataque a un Alavés intermitente, más acelerado e impreciso. El cansancio nubló las ideas albiazules. La vuelta a los tres centrales en el tramo final tampoco desatascó el marcador. La lesión de Rioja, que abandonó el campo en el descuento dolido de su tobillo derecho, fue la mayor mancha de un Alavés solvente. El camino sigue con la satisfacción de una prueba convincente en su haber.

El gallego «muy cómodo» tras disputar casi todo el partido

Jota Peleteiro fue titular y jugó casi todo el encuentro. Fue sustituido en el minuto 85 por Pepe Blanco. El gallego fue una de las figuras destacadas del Alavés. Él terminó satisfecho. «Creo que las sensaciones son muy buenas. Al final es un partido de entrenamiento, pero que sirve para ir cogiendo ritmo y automatismos. Creo que el equipo ha hecho un buen trabajo que nos ha servido para seguir sumando», celebró. Además, se confesó «muy cómodo» en el partido y por la acogida de sus compañeros. «Hoy he disfrutado jugando», sentenció. Tachi, otra de las novedades, también celebró el rendimiento del equipo. «Sensaciones positivas. Nos sirve para coger ritmo a la gente que no estamos teniendo tantos minutos», explicó.