El Betis y el dominio posicional

La cuestión es que como la iniciativa del juego no la va a tener el Alavés con el balón, pueda llevar la iniciativa del partido para generar tantas o más ocasiones que el rival

Canales, una de las nuevas incorporaciones béticas./E. C.
Canales, una de las nuevas incorporaciones béticas. / E. C.
Raúl Alústiza
RAÚL ALÚSTIZA

Quique Setién es de esos pocos románticos que quedan en el fútbol. Bichos raros fieles a su estilo, independientemente de la categoría competitiva o del equipo al que entrenen. Algo que en muchos casos no suele estar muy bien visto, ya que da una sensación de osadía táctica. Su propuesta de juego es de esas que cuando se gana es por el talento de los jugadores y cuando se pierde por culpa del estilo. O al menos, es lo que aseguran sus críticos. Es lo mismo que los sesudos analistas en el pasado Mundial de Rusia, cuando explicaron que selecciones como Alemania, España o Argentina se marcharon pronto a casa por tener mucha posesión, aunque yo creo que fue a pesar de la posesión. Pero lo que no dijeron éstos, es que las otras treinta y tantas selecciones se marcharon por no tenerla. O, dicho de otra forma, cuando desciende de categoría algún equipo con ese juego se publican con letras mayúsculas 'El fracaso del estilo', pero cuando el 99% de los descensos son por tener el contrario o no tener ninguno, nadie dice nada, es lógico.

¿Y que podemos esperar hoy en Mendizorroza? Me temo que vamos tener que jugar con dos balones, porque, de entrada, uno se lo va a apropiar el Betis. Me da la impresión de que, salvando las distancias, va a resulta un encuentro muy parecido al del Camp Nou. Aunque hay una diferencia importante en cuanto al dominio de la posesión, ya que lo que aplica el Betis de Quique Setien, lo desarrolla en el centro del campo, e incluso sin cruzarlo, o sea sin un dominio territorial, sin profundizar. Y sin embargo, el Barça añade a ese dominio de la posesión el dominio territorial o la profundización, donde pasa muchos minutos merodeando o incluso en el interior del área rival. Como así pudimos sufrir en nuestras propias carnes el pasado sábado.

Seguridad defensiva

Esa variante táctica que aplica Setién tiene una explicación muy clara: su preocupación por el dominio posicional. Por cierto, fue una de las causas de la derrota de su anterior partido contra el Levante. Por eso incide mucho en ese concepto táctico que da seguridad defensiva, me refiero al dominio posicional. O sea, lo de nadar y guardar la ropa, o lo de atacar pensando en defender. O dicho de otra forma, los balances o equilibrio defensivo, que hace que una inesperada pérdida se pueda corregir inmediatamente con las posiciones defensivas. Posiblemente sea la situación más delicada del juego, y eso, Setién lo sabe muy bien. Existen tres conceptos tácticos en el fútbol que si se realizan bien podríamos decir que, desde lo táctico, llevarían al fútbol perfecto. Me refiero a: el dominio de la posesión del balón, el dominio territorial y el dominio posicional. Y tanto para Setién como para todos los que proponen este estilo, el dominio posicional es su verdadero caballo de batalla.

De ahí la explicación de esas largas posesiones con interminables combinaciones en zonas del campo que no tiene una relevancia ofensiva aparente. Sin importarle mucho el dominio territorial o la profundización. Dando una sensación de estar mareando la perdiz con un juego monótono y poco ofensivo, pero ahí está la clave. Está pensando más en asegurar el dominio posicional con la posesión que en la profundidad, ya que existen muchos jugadores por detrás del balón, algo que garantiza la seguridad defensiva. Y luego, aprovechando que ese juego engañoso e insulso anestesia a las defensas rivales, con el tiempo irán apareciendo y sorprendiendo con peligrosas jugadas de ataque.

Y ahí entramos nosotros de lleno, ese es su punto débil. Por mucho cuidado que pongan, siempre hay errores forzados o sin forzar que debemos aprovechar. Y los que de verdad debemos de anestesiar a su juego ofensivo debemos ser nosotros, aplicando un engañoso repliegue. Repliegue que se alterne con inesperadas salidas de presión alta. En definitiva, que no tengan referencias. Provocando que se relajen y forzando y aprovechando sus errores. Y a partir de aquí, recuperar e inmediato contraataque o juego vertical, para poder generar pocas pero muy claras ocasiones de gol. ¡Ah!, lo que no podemos hacer es lo que vimos en el Camp Nou, que cada vez que recuperemos el balón no seamos capaces de dar más de dos pases seguidos.

La cuestión es que, ya que la iniciativa del juego no la vamos a llevar con balón, podamos llevar la iniciativa del partido. En definitiva, que podamos generar tantas o más ocasiones de peligro que el Betis. Porque, no nos confundamos, los planteamientos, estrategias y conceptos tácticos, con posesión o sin ella, no dejan de ser el medio para conseguir el objetivo: evitar o generar más situaciones de peligro u ocasiones de gol que el rival. Los goles suelen ser la consecuencia de ello.

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