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Alavés

La añorada rutina doméstica

Martín Agirregabiria, en el centro de la imagen, durante el entrenamiento de ayer en Ibaia /Jesús Andrade
Martín Agirregabiria, en el centro de la imagen, durante el entrenamiento de ayer en Ibaia / Jesús Andrade

El fútbol vuelve tres semanas después a Mendizorroza, donde el Alavés sigue invicto. Si gana, pisará la zona Champions

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

Los parones de Liga son algo más llevaderos cuando hay grandes festejos, esperados reencuentros, regalos y, sobre todo, cuando el equipo del alma se encuentra en uno de los momentos ligueros más dulces de su historia. Pero incluso así, la maravillosa rutina de Mendizorroza empezaba ya a añorarse entre los inquilinos habituales de sus gradas casi tres semanas después. El Alavés ha convertido en un hábito saciar los deseos de sus aficionados y regenerar la ilusión de manera insaciable. Y no hay nada más adictivo que saborear el éxito. El conjunto albiazul pisa con firmeza los puestos europeos, continúa invicto en su feudo y tiene en su mano la consecución del primer objetivo cuando ni siquiera ha llegado al ecuador de la temporada. Esta tarde ante el Valencia, además, puede romper el registro de su mejor primera vuelta en la Liga (30 puntos, ahora tiene 28) y asaltar de nuevo la zona Champions, al menos de manera provisional. Un caramelo para abrir boca.

 

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