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Sepultado por la brecha de talento

El Alavés cae goleado ante la calidad del Wolverhampton en un choque donde casi no pudo actuar con el balón en los pies

Jon Aroca
JON AROCA

Las pretemporadas son de matices. Muchos ofrece el 4-0 encajado este miércoles por el Deportivo Alavés en su segundo partido de la pretemporada. Goleada y primera derrota del verano en un encuentro donde fue inferior, sin paliativos. Maniatado por un Wolverhampton solvente, más hecho y con el talento que le confiere su privilegiada posición en la Premier League. No le ayudó al Alavés verse embutido en un traje que, a priori, no deberá ponerse este curso. El de un equipo con poco balón y obligado a un intenso esfuerzo defensivo que ha sugerido algunas fisuras. El Alavés sigue en construcción. El boceto todavía no ofrece trazos definidos sino muchas pinceladas que todavía no conectan. Un proceso lógico a estas alturas del verano pero que, sin embargo, también plantea la necesidad de avanzar.

4 Wolverhampton

Sarkic; Jonny, Boly, Coady, Ait-Nouri; Dendoncker, Moutinho, Neves; Gibbs-White, Neto y Raúl Jiménez. También jugaron Kilman, Podence, Corbeanu, Collins, Cundle, Lembikisa, Campbell, Gomes, Hodge y Griffiths.

0 Deportivo Alavés

Owono; Anderson, Abqar, Lejeune, Duarte; Benavídez, Sevilla, Guridi; Jason, Rioja, Hara. También jugaron Sivera, Sedlar, Javi López, Alkain, Toni Moya, Miguel, Abde, Abdallahi, Perera, Tenaglia y Mendes.

  • Goles 1-0, m. 22, Raúl Jiménez. 2-0, m. 43, Neto. 3-0, m. 52, Podence. 4-0, Kilman, m. 89.

  • Árbitro Ortega Herrera. Amonestó al local Dendoncker (m. 37).

Faltan nombres por llegar en el mercado y también tiempo para colocar en su lugar a los que ya están. Contra los Wolves entró Guridi, inédido en el estreno. Titular como mediapunta, por delante de Salva Sevilla y Benavídez. El poli bueno y el poli malo. Detalles de buen fútbol el primero y garra el segundo. En portería, de inicio, el elegido fue Owono.

Sigue pesando la altísima carga física de los entrenamientos, también en Villaitana. La grada daba color a la ausencia de fútbol en el césped. Dominio local, como durante todo el choque, pero sin apenas acercamientos. Solo limitadas dosis de peligro, donde Neto superaba con claridad a Anderson. En una de esas, casi llegado el ecuador de la primera mitad, Abqar buscó corregir con ímpetu excesivo y derribó al extremo en el área. Raúl Jiménez se encargó de transformar el penalti. Coser y cantar. El adversario más duro de la pretemporada mostró, incluso en una versión estival, la pólvora que se le presupone.

Calor y concesiones

Al Alavés le costó llegar. Alguna internada de un incisivo aunque irregular Rioja y un disparo de Benavídez por encima del larguero. Tampoco generaba mucho el cuadro inglés, cerca del gol con un remate de Dendoncker sacado por Owono. Aunque más efectivo en el intercambio. De un remate demasiado elevado de Abqar tras un centro al 2-0 en el 42 obra de Neto, desmarcado de Anderson, tras un soberbio envío de Aït-Nouri, su socio en la izquierda.

Tras el descanso, seis cambios albiazules y solo dos de un Wolverhampton que acentuó su dominio, apoyado en la figura de Daniel Podence. Un futbolista técnico, talentoso, capaz de generar con un amigo la jugada del 3-0. Un truco de ilusionismo que deja el balón a Jonny. Centro del lateral español que el propio Podence cabecea. Demasiado tiempo para un futbolista que apenas supera el 1,65.

La puntilla al equipo vitoriano, que buscaba oxígeno con nuevos cambios. Abdallahi con muchos metros de recorrido en el centro del campo, Moya y Perera a su espalda; las bandas, para Alkain y el chispeante Abde. Pero las ideas no fluían. Víctima de un juego espeso, pegajoso, como el tiempo que hacía sudar a los presentes en la grada casi tanto como a los futbolistas. Pocos minutos en campo contrario y escasos intentos de batir al tranquilísimo portero inglés. El mejor, un disparo de Abde que entre cancerbero y travesaño frenaron.

Sin mucho más que decir. Como epílogo, el cuarto gol de los Wolves, obra del defensa Max Kilman. Un golazo. Jugada larga, desde la defensa, combinando velocidad y fintas en su conducción. Al estilo fútbol sala. Como en sus orígenes. El joven zaguero inglés fue internacional con la selección de fútbol sala de su país antes de dar el salto al profesionalismo sobre el césped. Cierre de una tarde gris y una derrota abultada que deja mal sabor y algunos detalles a corregir, pero que tampoco invita a encender las alarmas. El Intercity, este sábado, y el Besiktas calibrarán mejor a un Alavés que todavía camina a paso lento.