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«El Alavés fue el sitio ideal para Marcos», dice su tío José Luis

El exbaloncestista José Luis Llorente, tío del jugador del Atlético, destaca el «respeto por la profesión» que destila el último eslabón de una saga legendaria

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN Vitoria

De casta le viene al galgo. Nieto, hijo y sobrino de futbolistas. De madre, tíos y primos baloncestistas. Marcos Llorente Moreno (Madrid, 1995), el último eslabón de una legendaria saga balompédica que inauguró su tío-abuelo Paco Gento, estaba destinado a ser deportista de elite. «Es el sucesor de una tradición de personas dedicadas al deporte, con el mismo respeto por la profesión y la misma dedicación», describe su «orgulloso» tío José Luis, 'Joe' Llorente, medalla olímpica en Los Ángeles'84 con la selección española de baloncesto.

Podía haber seguido sus pasos. «Un verano se apuntó a un torneo de 3x3 de baloncesto junto a su hermano Alejandro y mi hijo Juan –debutó en ACB con el Estudiantes–, sería en edad infantil y cadete, y aunque eran los más pequeños casi ganan. Marcos corría por todos los lados. Se le daba bien», evoca 'Joe' Llorente. Herencia de su madre, Gelu Moreno, catorce veces internacional con la selección española. «Realmente tiene facilidad para todos los deportes, porque es coordinado, rápido y muy fuerte», precisa su tío.

«Se le daba bien el baloncesto, es coordinado y fuerte y tiene facilidad para todos los deportes»

Recuerdo

Son postales que le vienen a la cabeza cuando recuerda a «un niño muy inquieto» que ha mamado deporte desde la cuna. Las historias que le contaban sus tíos: 'Joe' y Toñín, de baloncesto; Julio, de fútbol y la mítica Quinta del Buitre. Responsable, hacendoso y tenaz desde que empezó a dar patadas a un balón. «Eso lo aprendió de pequeño, mediante el ejemplo y las palabras. Y lo que le contábamos. Y lo ha cumplido. El mérito es verlo y trasladarlo a hechos», subraya José Luis.

«Buenos» ejemplos y mucho trabajo

Valores y hábitos saludables en el ADN. «El padre es igual. Les educó desde pequeños en eso. En casa tenían un pequeño gimnasio y un bosque al lado para correr». Habla de Paco Llorente, un veloz extremo que jugó 206 partidos en Primera División (Atlético, Real Madrid y Compostela) y llegó a debutar con la selección española absoluta. Un deportista tan metódico en el entrenamiento y la nutrición, como lo es hoy su hijo. Que ya en la década de los ochenta, cuando el futbolista no se cuidaba tanto como ahora, sorprendía a sus compañeros y técnicos con preparación personalizada y una alimentación diferente. El culpable, cuentan, de la famosa dieta 'paleo' que tan buenos resultados le ha dado al centrocampista del Atlético, el que en su etapa en el Alavés le subía a Vitoria los productos biológicos que necesitara.

Ibai Gómez y Marcos Llorente, en la puerta de uno de sus restaurantes. / EC

«Qué alegría me da el éxito de la gente que se lo curra tanto», subraya Ibai Gómez

Marcos Llorente destacó como mediocentro defensivo en el Deportivo Alavés; cinco temporadas después, se ha convertido en un futbolista total que abarca todo el terreno de juego, desde la banda hasta el área rival. «Sus características, sobre todo el físico que tiene, le dan poder para hacerlo bien en cualquier posición y la inteligencia que tiene hace más sencillo que solvente de maravilla cualquier demarcación». Habla Ibai Gómez, excompañero, amigo y socio del futbolista del Atlético.

Coincidieron en aquel sorprendente Alavés finalista de Copa. Únicamente compartieron vestuario una temporada, pero hoy, cinco años después, hablan «a diario» y el madrileño apadrina el segundo hijo del vizcaíno. «Estoy muy agradecido a la vida por haberle conocido», recalca el de Santutxu, enrolado ahora en las filas del Foolad Khuzestan iraní para disputar la Champions de Asia. «En la vida lo que te une son estilos de vida, gustos, cosas que hacer juntos. Desde el primer día conectamos muy bien», precisa Ibai.

«Yo llegué al Deportivo Alavés con muchas inquietudes a la hora de progresar, conseguir información, hacer lo que sea para mejorar el rendimiento a todos los niveles... Y me encontré con Marcos y veía que podía aprender mucho», explica el jugador vizcaíno. Comparten su pasión por el deporte, el entrenamiento y una nutrición saludable que les ha llevado a abrir juntos los restaurantes Naked&Sated en Madrid y Bilbao. «Yo estoy muy agradecido tanto a él como a su familia, me han ayudado muchísimo», subraya Ibai.

Insiste mucho en eso. En los valores que Paco Llorente, del que «sigo aprendiendo muchísimo», y Gelu Moreno han transmitido a Marcos. «Una vez conocida la familia no me sorprende todo lo que hace. Sé lo que trabaja a diario, lo que lleva haciendo toda su vida a diario. Nadie le ha regalado nada y no sabes qué alegría me da que a la gente que se lo curra tanto le llegue el éxito».

Porque «si veis un gran futbolista no os podéis imaginar lo gran persona que es», enfatiza el vizcaíno, que solo tiene palabras de agradecimiento y admiración hacia Marcos y su familia. Hacia el 'Marqués', como le llamaba en Vitoria. «Aún se lo digo de vez en cuando, pero ya tiene nuevos motes. Ya no se lo puedo llamar porque ahora no le hago las comidas yo como se las hacía en Vitoria. O le hacía la comida su madre o el capullo venía a mi casa; él no tocaba una sartén ni de lejos. Y a día de hoy tampoco», bromea el de Santutxu a modo de colofón.

«Buenos ejemplos» que Marcos Llorente ha sabido seguir y hasta perfeccionar con muchas horas de trabajo. Muchísimas. Porque el apellido y la genética pueden influir, pero no se llega a un primer nivel internacional por herencia. «Digamos que el ambiente familiar le ayudaba, pero él ha puesto todo de su parte y ha tenido muy buenos compañeros y entrenadores», destaca José Luis. Hoy ya son 141 partidos en Primera (Real Madrid, Deportivo Alavés y Atlético), 22 de Champions League y 13 con la selección española.

Formado en la cantera del Real Madrid desde los trece años –antes había probado con el Atlético–, el centrocampista explotó en su cesión en Vitoria, en un Alavés recién ascendido que alcanzó la final de Copa del Rey de la mano de Mauricio Pellegrino. «Fue una temporada magnífica, que todos recordamos con mucho cariño porque fue la que le permitió crecer. Encontró mucho apoyo, estuvo muy contento en la ciudad. Tuvo un ambiente de mucho afecto personal y mucho apoyo profesional. Fue el sitio ideal para Marcos», explica 'Joe' Llorente.

«Le tomamos el pelo»

En su regreso al Santiago Bernabéu no tuvo el protagonismo esperado (solo once titularidades ligueras en dos años) y lo encontró desde 2019 en el Atlético, donde Simeone le ha convertido en un futbolista total. El mediocentro posicional que destacó en color albiazul ahora es delantero (13 goles la temporada pasada), volante, carrilero... Lo que haga falta. «De pequeño jugaba de extremo, de delantero. Más adelantado de lo que después le situaron en el Real Madrid», recuerda su tío.

Un habitual en los planes del 'Cholo' y de Luis Enrique. «Un chico normal de su edad» para su familia. Que sigue juntándose con sus amigos de siempre y compartiendo aquellas canastas con sus primos. 'Marcuchos', como le llamó en Twitter su tío Toñín, otro Llorente fanático del deporte, que lo mismo comparte exigentes rutinas de entrenamiento con su sobrino que 'grupetta' ciclista con el seleccionador nacional. «Con la prerrogativa de la edad le tomamos un poco el pelo, pero lo encaja bien, lleva bien las bromas», concluye José Luis.