El Alavés regresa a Mendizorroza con ganas de desatar la fiesta

Jonathan Calleri, que se estrenó como goleador en Vallecas, realiza un ejercicio de calentamiento en la sesión de ayer. /Igor Martín
Jonathan Calleri, que se estrenó como goleador en Vallecas, realiza un ejercicio de calentamiento en la sesión de ayer. / Igor Martín

El equipo albiazul vuelve a su feudo 25 días después, maduro como equipo y con la intención de asaltar lo más alto de la tabla clasificatoria

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

El Alavés abandonó su hogar, Mendizorroza, hace ya 25 días. Lo hizo con recelo y alguna duda en su juego, por mucho que su último legado fuera una victoria nacida de la rabia ante el Espanyol. Aquel arrebato bastó para ganar tiempo y llegar sin miedo al parón, en el que debía reclutar a sus nuevas piezas para los dos asaltos siguientes. Hoy, casi un mes después de partir, la criatura de Abelardo regresa mucho más madura, entera y casi eufórica tras firmar su mayor goleada de Primera fuera de casa. La única pega de esa provechosa travesía por Valladolid y Madrid fue la sensación de fiesta contenida por la distancia que separaba al equipo del grueso de la hinchada. La espera, sin embargo, concluye hoy.

El Alavés recibe al Getafe como un bloque hecho y derecho, que es consciente de las limitaciones que debe ocultar o enmascarar pero que tiene una confianza desbordante en lo que hace. Sabe cuándo entrar en el cuerpo a cuerpo, cuándo cobijarse y cuándo salir con todo al abordaje. Al menos, así lo demuestra su implacable efectividad, con la que ha tumbado a tres adversarios y ha transformado en gol la mitad de sus disparos a puerta. Una bestialidad solo al alcance de los mejores, y más cuando en uno de esos choques logró la primera 'manita' a domicilio de su historia en la máxima categoría.

A la hinchada albiazul le ha tocado vivir el mejor arranque cuantitativo de su equipo en la distancia y en privado, sin poder compartir con los jugadores el éxtasis de la victoria en el minuto 93 gracias a la carrera de Jony e Ibai, o la goleada del pasado sábado en Vallecas, en la que el bilbaíno estuvo de nuevo sembrado. Pese al engorroso horario -entre semana y a las 20.00-, el conjunto albiazul espera un gran reencuentro con la grada tras haber permanecido un par de días a la estela del Barcelona y el Real Madrid. Será el estreno de Jonathan Calleri en su nueva casa, después de ver desde la grada el triunfo ante el Espanyol, y también de Brasanac, quien solo pudo catar el césped del estadio vitoriano en el triangular ante el Sochaux y la Real Sociedad.

Récord histórico

Una noche de gala tampoco podía permitirse cualquier invitado. Y aunque el Getafe no vaya acompañado de signos de campeón o brillantes estandartes como los boxeadores más excéntricos, nunca está de más acoger al héroe del último ascenso, ese que parecía tan prohibitivo o más que la remontada encabezada por Abelardo el pasado curso. El Alavés busca además un récord histórico de cuatro victorias ante uno de los adversarios que más cara vende su piel ante cualquier depredador.

El técnico albiazul festejaba ayer que el duelo de Vallecas alumbrara la versión más reconocible de su equipo, más allá de las determinantes circunstancias que rodearon al encuentro. Lo más lógico sería que el 'Pitu' apostara por un once casi idéntico del que salió casi a hombros de Madrid, aunque la congestión del calendario y el perfil del choque de esta tarde pueden conducirle a realizar algunos cambios. Los que más opciones acumulan, en este sentido, son Martín, quien perdió el puesto en favor del goleador Ximo Navarro, y Manu García, que se desenvuelve como nadie en partidos cerrados y embarrados como el que se prevé hoy. Además, Abelardo podría decantarse también por Rubén Sobrino en la punta de ataque. El manchego atraviesa un gran estado de forma y representa un arma poderosa al contragolpe, además de ser más molesto que Guidetti en la presión.

Bloqueo

El Alavés espera un bloqueo del Getafe muy similar al que él mismo aplica a sus adversarios, con lo que los contragolpes y los espacios libres resultarán muy escasos. La mayoría de las ocasiones partirán de disputas ganadas o de errores del contrincante. Los hombres de Abelardo, por lo tanto, deberán apelar más que nunca a la precisión de los centros y el poderío aéreo de Calleri, quien lideró ese aspecto en sus dos últimos choques. El argentino, ya reconocible en Vallecas, fue un incordio constante para los defensores, obligó a lucirse a Alberto García y festejó su primera diana con el conjunto vitoriano al conectar un brillante cabezazo.

El Alavés, en definitiva, sabe que deberá regresar a la trinchera tras disfrazarse de rodillo en Vallecas, y que le espera uno de los duelos más duros en su feudo. La recompensa, sin embargo, sería inmensa, con una fiesta completa ante su hinchada y con su nombre grabado de nuevo entre los mejores. Argumentos para soñar tiene, al menos mientras sus contrincantes sean de su misma talla.

 

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