El Alavés todavía espera el permiso del Ayuntamiento para reanudar las obras de Ibaia

Una excavadora levanta el césped de uno de los campos de fútbol a principios de mayo./Jesús Andrade
Una excavadora levanta el césped de uno de los campos de fútbol a principios de mayo. / Jesús Andrade

Pese a que la reforma estaba muy avanzada cuando se detectó la irregularidad, el club aún debe acometer la fase final de sus trabajos

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

Los trabajos para la renovación y el acondicionamiento de Ibaia tuvieron que frenar en seco el pasado 2 de agosto. El Ayuntamiento paralizó la obra al conocer que el Alavés carecía de la licencia pertinente, lo que le impedía llevar a cabo cualquier tipo de alteración, incluso a pesar de que la ciudad deportiva es de su propiedad. El club del paseo de Cervantes recopiló la documentación necesaria y la entregó al día siguiente de que se conociera la irregularidad, adelantada por EL CORREO. Más de tres semanas después, sin embargo, la obra de Ibaia continúa bloqueada.

A pesar de que el primer equipo y las categorías inferiores del club albiazul se entrenan y juegan con normalidad en sus terrenos disponibles -el San Ignacio, por ejemplo, se estrenó con triunfo en las instalaciones de Zuazo de Vitoria-, la entidad albiazul aún debe acometer la fase final de sus trabajos, que afectan sobre todo al edificio de los vestuarios. No se trata de una obra faraónica ya que el espacio destinado a la primera plantilla se encontraba ya finalizado, pero el conjunto vitoriano debe dar aún el remate final a la obra, aunque su funcionalidad es total y los últimos retoques responden a una cuestión más estética.

La intención del Alavés era concluir su reforma antes de que comenzara la pretemporada para que no causara grandes inconvenientes a la preparación de la primera plantilla. Y es que al reacondicionamiento de la ciudad deportiva se unía el cambio de césped de Mendizorroza, que debía mantenerse en reposo hasta el inicio de la nueva competición. El club albiazul, en este sentido, aceleró a la hora de sustituir los terrenos de juego que tenía obsoletos con la intención de descongestionar uno de sus campos de hierba artificial, que se encontraba casi impracticable.

La reforma de Ibaia respondía a una necesidad latente que arrastra la vetusta ciudad deportiva, que tiene ya más de treinta años de antigüedad. Además, el club consideraba necesario adecuar su base de operaciones ante la imposibilidad de trasladarse a Betoño a corto plazo. Ibaia, en este sentido, puede absorber gran parte de la actividad del conjunto albiazul sin grandes complicaciones en condiciones climatológicas favorables, pero su sistema de drenaje sufre más de lo deseado con fuertes lluvias y, sobre todo, nevadas o heladas. Ese hándicap obliga en ocasiones a utilizar Mendizorroza más de lo aconsejable.

Sin alternativa

El Alavés, mientras tanto, estudia diferentes alternativas para establecer su zona de trabajo permanente. Tras descartar la compra de Betoño «por razones ajenas al club», tal y como reconoció la propia entidad, el equipo vitoriano valora nuevas vías para llevar a cabo su ambicioso proyecto, que conllevaba una inversión cercana a los 25 millones de euros en la compra de terrenos y la construcción de varios espacios de entrenamiento de élite.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos