Liga 2019-20

Seriedad para seguir sumando

Luis Rioja lucha por el balón contra un jugador del Espanyol./Igor Martín
Luis Rioja lucha por el balón contra un jugador del Espanyol. / Igor Martín

El Alavés crece en la segunda mitad para rozar la victoria ante un Espanyol plano que apenas inquietó el orden defensivo que caracteriza la idea inicial de Garitano

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN

El Alavés de Garitano se construye desde los cimientos. Orden y solidez como premisas innegociables. Fútbol sin ornamentos. Lo primero es lo primero y la idea inicial, al menos mientras se termina de perfilar una plantilla aún deshilvanada, pasa por conceder poco, minimizar riesgos e intentar exprimir los errores del rival y las llegadas al área contraria. Suficiente para seguir sumando. Aunque sea un punto. Cuatro en dos jornadas, selladas ambas con la portería a cero. No es poco como punto de arranque.

Este domingo fue superior al Espanyol, sobre todo en una esperanzadora segunda mitad, y bien pudo llevarse el partido. No generó en exceso, pero las mejores ocasiones llevaron la firma albiazul y Diego López se erigió en salvador 'perico' en un descuento que, a falta de mayor coordinación y continuidad, habla bien de la ambición vitoriana. Era el momento de nadar y, sobre todo, guardar la ropa. Y el conjunto babazorro, solvente en su parcela defensiva, apuró sus últimas brazadas en una buena ocasión del debutante Borja Sainz y un remate de Duarte en el posterior córner, bien repelidos ambos por el guardameta blanquiazul.

No es mal balance inicial, en cualquier caso, para un equipo en construcción que gana tiempo a la par que gana puntos, que, más allá de gustos futbolísticos o valoraciones subjetivas, son los que mandan en esto del deporte profesional. Faltan cosas, muchas. Jugadores, precisión, automatismos, recursos... Pero el concepto está claro: a la espera de mayor claridad ofensiva, manda la seriedad que sirvió para ganar al Levante y sumar un punto ante un Espanyol conformista que apenas inquietó el botín inicial del empate con el que arrancó el encuentro en Mendizorroza.

0 Deportivo Alavés

Pacheco; Aguirregabiria, Ely, Duarte, Marín; Vidal, Tomás Pina, Manu García (Joselu, min.55), Wakaso, Rioja (Borja Sainz, min.68); y Lucas Pérez (min.82).

0 Espanyol

Diego López; Corchia (Javi López, min.90), Naldo, Calero, Dídac; Víctor Sánchez, Roca, Darder; Melendo (Wu Lei, min.72), Vargas y Campuzano (Ferreyra, min.81).

árbitro.
Prieto Iglesias (Comité Navarro). Mostró tarjeta amarilla a los locales Pina (min. 7), Wakaso (40) y Vidal (83), y a los visitantes Didac (55).
incidencias.
Partido correspondiente a la segunda jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Mendizorroza ante 14.567 espectadores.

Para cubrir el hueco de Maripán Garitano tiró de la polivalencia de Rubén Duarte, reubicado desde la banda izquierda, dando entrada en el lateral a Adrián Marín. Correcto el andaluz en defensa, como siempre. Punzante el murciano en el carril, de menos a más, tímido al principio, notable con el avance de los minutos. La otra novedad fue la presencia de Lucas Pérez en punta de ataque, en el lugar de Joselu, goleador ante el Levante. Con la misma configuración táctica. O similar, ya que la posición adelantada de Manu García, muy cercana por momentos al delantero gallego, concede al dibujo del guipuzcoano una elasticidad que le permite adaptarse a las demandas del partido. 4-1-4-1 en el repliegue, 4-4-2 en la presión, 4-2-3-1 cuando el capitán se movía entre líneas…

Lo importante es la idea. Esa en la que el Alavés se siente cómodo cuando no pasan demasiadas cosas en el partido. Como este domingo. Aunque esporádicamente adelantaba líneas, sin llegar a una presión alta, el equipo albiazul esperaba de inicio en su campo. Sin sufrir. Quería robar y salir rápido. Pero tampoco lo conseguía. Faltó precisión y claridad en las inmediaciones del área. Así la tuvo Lucas Pérez en el minuto 11, pero fue una ocasión tímida. Como lo fue toda la primera mitad. Inútil posesión del Espanyol ante un anfitrión que parecía esperar más el error ajeno que la inspiración propia. Y llegó: en un saque de banda mal sacado que robó Aleix Vidal y él mismo envió al lateral de la red tras devolución de Lucas (m. 24).

Ocasiones en el descuento

Sendos centros sin rematador de Luis Rioja desde la izquierda y Martín desde la derecha completaron la ficha de llegadas al área en esa primera parte de batalla táctica sin excesiva profundidad. Un Alavés deslavazado, con Wakaso como constructor más clarividente, contra un Espanyol muy plano que parecía contento con el empate desde que se plantó en el césped de Mendizorroza. El orden como esencia vale para asegurar la portería, pero, si se le pretende restar el factor riesgo, también encorseta las salidas al ataque, intermitentes y demasiado cohibidas antes del descanso.

El Alavés creció en la reanudación. Más deseo, más presencia en el área contraria. Más confiado en sus posibilidades de llevarse el partido. Lo intentaba a balón parado, pero echaba de menos los centímetros de Maripán y Joselu, que se unió en punta de ataque a Lucas en el minuto 55. Entró por Manu García. Declaración de intenciones. De esas que mandan mensajes en el campo. Paso adelante. Y el propio ariete gallego estuvo a punto de cazar un centro de Luis Rioja al corazón del área.

La mejor ocasión fue de Adrián Marín (m. 70), que se internó en el área tras pared con Lucas y disparó alto. Poco después de que Corchia diera el único aviso a Pacheco. Ahí se fue diluyendo el partido. El empate parecía valer a ambos. Fue el Alavés el que quiso dar el arreón final, con ese chispazo del canterano y el remate de Duarte, pero Diego López dejó la recompensa en un punto. Otro. Todo suma.