El Alavés apuntala su centro del campo con Brasanac

Brasanac, este sábado en las oficinas del Alavés. /D. A.
Brasanac, este sábado en las oficinas del Alavés. / D. A.

El serbio, que jugará cedido por el Betis con opción de compra, dará estabilidad y solidez a un centro del campo que estaba desequilibrado

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

Los dos aspectos que más preocupan a día de hoy al Alavés son su falta de pólvora y la inconsistencia del centro del campo. Los rectores del conjunto albiazul y el propio Abelardo confían en que el tiempo resolverá el déficit goleador, siempre y cuando se cumplan sus pronósticos en la adaptación de Borja Bastón y Calleri al estilo de juego y Guidetti recupere su óptimo estado de forma y su olfato. Para restablecer el equilibrio en la principal arteria del esquema, sin embargo, el equipo pedía a gritos un refuerzo extra, y más tras la lesión muscular de Tomás Pina. El tiempo amenazaba con echarse encima y dejar la zona de creación entre hilvanes. Tras numerosos coqueteos en los tres últimos meses, el club ha logrado cerrar sobre la bocina el fichaje de Darko Brasanac, que jugará cedido por el Betis, y que este sábado ya ha pasado por las oficinas del club albiazul en Vitoria.

El conjunto albiazul necesitaba un hombre poderoso en lo físico y que no le quemara la pelota en los pies. Un futbolista disciplinado, ordenado y solidario, con criterio para recibir y lanzar el primer pase sin grandes alardes, lecturas imposibles ni riesgos innecesarios. El sistema que emplea Abelardo, con una pareja bien definida en la medular, exige jugadores compensados, que se manejen con la misma soltura a la hora de elaborar o presionar. Y Brasanac, que además conoce a la perfección la Liga española y se encuentra en plena forma, se siente más cómodo cuanto más espacio tenga por cubrir en la zona ancha.

La incorporación del centrocampista serbio, formado en la cantera del Partizan antes de dar el salto a la elite de la mano del Betis, ha sido sin duda la más delicada de la dirección deportiva albiazul. Los candidatos a ocupar la zona ancha se descartaron en medio de un huracán de nombres e intereses cruzados entre distintos clubes de la Liga. De hecho, la frustrada operación del Betis por Rafinha estuvo a punto de tapiar la puerta de salida para Brasanac. Solo el movimiento de ajedrez de última hora que realizó el Betis con la incorporación de Giovani Lo Celso, prestado por el PSG, permitió reactivar una operación que se fraguó de forma vertiginosa, en solo 24 horas.

A pesar de que el mediocentro balcánico llevaba tiempo en el radar albiazul, su nombre entraba y salía del mercado de manera continua. Y es que su notable pretemporada le llevó a escalar varias posiciones en la jerarquía de rotación, en la que superó al exalbiazul Víctor Camarasa, ahora en el Cardiff de la Premier League. Vista la falta de concreción en la situación del serbio, el Alavés se embarcó en varias operaciones que no terminaron de fructificar. El Málaga pidió hace dos meses 3 millones de euros por Recio, una cifra que el Alavés consideraba inasumible por un futbolista que no tendría garantizada la titularidad. Nemanja Radoja figura desde hace tiempo en la agenda del club vitoriano, quien esperaba que su inminente fin de contrato (junio de 2019) rebajaría su precio de salida, algo que no sucedió. Benasser, del acaudalado Mónaco, escapaba del límite presupuestario, el Rayo le tomó la delantera por Imbula...

No es de extrañar, por lo tanto, que los rectores del Alavés esbozaran una sonrisa de satisfacción de alivio al conocer que la opción de reclutar a Brasanac brotó de nuevo, cuando casi se habían resignado a cerrar el capítulo de fichajes con una incorporación imprescindible. El Alavés y el Betis aceleraron los preparativos para concretar la llegada del serbio a Vitoria con cierto margen con respecto al cierre de la persiana veraniega. Y es que tanto el cuerpo técnico de Abelardo como el propio director deportivo, Sergio Fernández, consideran a Brasanac un socio excelente tanto para Tomás Pina como para Manu García, ya que ha demostrado ser capaz de asumir ambos roles sin sacrificar el equilibrio del equipo.

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