Una amargura conocida

Víctor Laguardia y Diego Costa, durante una jugada del encuentro disputado en Mendizorroza./AFP
Víctor Laguardia y Diego Costa, durante una jugada del encuentro disputado en Mendizorroza. / AFP

El Alavés da la cara y resiste durante 77 minutos ante el Atlético, que necesitó dos penaltis de Wakaso para llevarse otra victoria exigua

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

No hay manera. Alterar el orden establecido y derribar al Atlético empieza a parecer misión imposible para el Alavés. El conjunto albiazul hizo sudar y sufrir como siempre a la aguerrida tropa del 'Cholo' Simeone, que se las vio tiesas para sostener la ventaja mínima en los diez últimos minutos de auténtico asedio. Pero los jugadores de Abelardo volvieron a saborear ese regusto amargo que tanto se repite ante el equipo rojiblanco. A excepción del empate del pasado curso gracias al zapatazo de Manu García con la derecha en el Vicente Calderón en el minuto 95, la justicia ha sido rácana y caprichosa con los vitorianos. En esta ocasión, el Atlético necesitó nada menos que dos penaltis para poder festejar otra victoria exigua.

Ni siquiera un notable cambio de piezas por parte de los dos bandos varió demasiado el guión previsto. Simeone se plantó en Mendizorroza sin sus dos grandes estrellas (Oblak y Griezmann, además de Saúl), y reservó a Godín para la segunda mitad. Tampoco Abelardo se quedó corto en su pequeña revolución, que afectó sobre todo al área defensiva. Sivera debutó en Liga, Alexis regresó al lateral derecho, Diéguez ocupó el lugar de Duarte y Maripán relevó al sancionado Ely. Los lógicos desajustes trazaron un partido abierto durante el primer cuarto de hora, aunque no fue más que un espejismo hasta que el Atlético recuperó su obsesión con el orden. En ese lapso de tiempo, sin embargo, el Alavés consiguió asustar al bisoño Werner.

0 Deportivo Alavés

Sivera (Pacheco, min. 62); Alexis, Maripán, Laguardia, Diéguez; Sobrino, Pina, Wakaso (Manu García, min.78), Sobrino; Munir y Guidetti (Ibai Gómez, min. 71).

1 Atlético de Madrid

Werner, Thomas, Savic, Lucas, Vrsaljko; Correa, Gabi, Koke (Godín, min. 61), Vitolo; Torres y Costa (Gameiro, min. 61).

Goles
0-1, m. 78: Gameiro, de penalti.
Árbitro
Fernández Borbalán (Comité Andaluz). Expulsó al colchonero Correa por doble amarilla (min. 94). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Laguardia (min. 17), Pedraza (min. 20), Sobrino (min. 44), Wakaso (min. 77) y a los visitantes Lucas (min. 34), Costa (min. 44), Gabi (min. 68)
Incidencias
Partido correspondiente a la trigésima quinta jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio de Mendizorroza ante 18.944 espectadores, con presencia de unos 200 seguidores colchoneros.

Munir cazó un anémico pase de Lucas a su cancerbero, pero para cuando el delantero albiazul tomó la decisión entre acomodarse la pelota a su pierna izquierda o probar suerte con la derecha, el central francés ya había recuperado el terreno perdido. Era el susto que necesitaba el Atlético para volver a su formación tortuga y empujar a los de Abelardo hacia su área. Tampoco puede decirse que la superioridad rojiblanca fuera manifiesta, ya que las únicas acciones que inquietaron al debutante Sivera fueron un tiro de falta de Thomas que rozó la red por la parte superior y un disparo de Diego Costa con label propio. El hispano-brasileño cruzó la trayectoria del balón con un control con el pecho que hizo que Laguardia se pasara de frenada, aunque el guardameta albiazul desvió la pelota sin problemas.

A pesar de las contadas ocasiones reseñables, eso sí, el Alavés acabó pidiendo la hora, ya que veía avecinarse el gol visitante por una simple cuestión de inercia. Los albiazules tampoco tuvieron grandes ocasiones para asustar a Werner, más allá de un tímido lanzamiento de falta de Munir. Cada vez que el hispano-marroquí controlaba la pelota y buscaba a Guidetti, Pedraza o Sobrino, era objeto de una falta preventiva por parte de la defensa atlética.

El orden y el rigor regresaron de manera descarada tras la reanudación, hasta el punto de que solo un movimiento imprevisto podía lanzar por los aires un repliegue estudiado al milímetro. Maripán aprovechó la coyuntura para salir de excursión con la pelota, superó las dos primeras líneas de presión y permitió una combinación entre Munir, Guidetti y Sobrino que Lucas envió a córner. El ataque del Alavés, limitado por la vigilancia de su rival, brilló de manera intermitente pero prometedora, sobre todo cuando el sueco y el artillero cedido por el Barça se afanaban en combinar al primer toque para que la pelota saliera disparada.

Eran chispazos dentro de un orden general y en apariencia controlado, pero el encuentro se volvió loco de manera irremediable cuando se cumplió la hora de partido. Vitolo, el único que podía romper el candado del Alavés con su habilidad y verticalidad, ajustó tanto su disparo que obligó a Sivera a estrellarse con el palo. El joven portero se mantuvo unos minutos con el brazo inmóvil y dolorido, hasta que asumió que debía ceder el marco a Pacheco. Si el extremeño tenía pensado pasar una tarde plácida en el asiento que estrenaba en el banquillo, la ilusión le duró lo mismo que su precipitado calentamiento. En apenas cinco minutos, se encontraba en un duelo cara a cara con Fernando Torres desde los once metros.

Wakaso se tropezó y cayó encima de Vitolo de manera un tanto grotesca. Pacheco, sin embargo, lo enmendó con una brillante parada, la segunda en lo que va de campaña desde el punto fatídico. El Alavés estaba vivo. Pero era demasiado pedir que el cancerbero adivinara también las intenciones de Gameiro cuando la secuencia se repitió poco después, en el minuto 77. Incluso los protagonistas y las causas fueron los mismos. Wakaso cometió una imprudencia manifiesta al tratar de taponar el disparo de Vitolo con la mano extendida hacia el cielo. El desenlace, en cambio, fue bien distinto. Pacheco se venció a su izquierda y la pelota quedó inerte en el centro de la portería.

Al Alavés tan solo le quedaba el recurso del toque de corneta, y lo cierto es que rozó el empate por medio de Pedraza, Ibai y Pina. Incluso el propio Pacheco se sumó al asedio en el último envío al área. Pero a uno le queda la duda de si la igualada estaba realmente cerca o si el Atlético habría sido capaz de sostener su exigua ventaja durante días.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos