Las claves de la destitución de Zubeldía

Los resultados, el calendario, la indefinición y los drásticos cambios en el planteamiento han jugado en contra del técnico argentino, al que se le ha agotado el crédito en cuatro jornadas

Luis Zubeldía, sentado en las gradas de un vacío Mendizorroza. / Jesús Andrade
NURIA NUÑO

A Luis Zubeldía (Santa Rosa, La Pampa, Argentina; 1981) se le ha atragantado su debut en el fútbol europeo. El joven técnico argentino aterrizaba en Vitoria en junio para estrenarse en los banquillos del Viejo Continente de la mano del Deportivo Alavés, escuadra a la que llegó para tomar el relevo de su compatriota Mauricio Pellegrino, artífice de la segunda mejor campaña del club albiazul en cuanto a número de puntos en Primera (55) y de la consecución del primer subcampeonato en la Copa del Rey. El listón estaba muy alto.

Como ocurre con todo aquel que emprende una nueva aventura vital y profesional, el nuevo técnico alavesista, de sólo 36 años, desembarcaba ilusionado en la capital alavesa, adonde llegó con un contrato por una temporada bajo el brazo y, a buen seguro, con el propósito de no convertirse en otro líder fugaz en el banquillo de Mendizorroza. Sus sueños y deseos, sin embargo, han chocado de bruces con la tozuda realidad y se han hecho añicos en poco más de tres meses como capitán de la nave albiazul.

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Este pasado domingo, al filo de las seis menos cuarto de la tarde, el Alavés informaba del despido de su preparador a través de un escueto comunicado. ¿La razón? «Los resultados obtenidos en el inicio de la temporada», rezaba el escrito. El mundo del balompié, en el que el marcador final suele ser la vara más recurrente para examinar el rendimiento de un equipo y la labor de su timonel, volvía a certificar el fin de una trayectoria que ha resultado de lo más efímera. Pero, ¿qué otros factores han podido influir en esta fulminante destitución? Repasamos, a continuación, algunas de las claves que han inclinado la balanza en contra de la continuidad como 'míster' albiazul de Zubeldía, que ha cerrado una de las etapas más breves que se recuerdan en Vitoria. El crédito sólo le ha durado cuatro partidos.

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Losresultados han sido el argumento esgrimido para justificar el despido del hasta ayer técnico albiazul. En este caso, los números hablan por sí mismos. Cuatro partidos disputados en la Liga Santander, saldados con otras tantas derrotas; con un balance de siete goles en contra y ninguno a favor en sólo un mes de competición. Tras la derrota de este domingo frente al equipo castellonense (0-3), el Alavés ha igualado el peor inicio de su historia en Primera. Habría que remontarse hasta la campaña 1931-32 para encontrar un comienzo similar. ¿Consecuencia? Cero puntos en el casillero que han llevado al club vitoriano a ocupar el farolillo rojo de Primera; y a Zubeldía a ganarse el dudoso honor de convertirse en el primer entrenador de la máxima división del fútbol español que cae esta temporada.

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Elcalendario de la competición tampoco ha sido precisamente un aliado de Zubeldía. En las cuatro jornadas disputadas, el Alavés ha perdido ante un teórico rival directo como el Leganés (1-0) en el debut liguero. Después, llegó la visita de un convulsionado Fútbol Club Barcelona, que aún no se creía la marcha de Neymar. Los culés, sin embargo, vencieron por 0-2 y volvieron a la Ciudad Condal con tres puntos en la buchaca. Los babazorros tampoco fueron capaces de puntuar ante el Celta de Vigo, que les superó por 1-0. La puntilla llegó ayer ante el Villarreal que, aunque durante la semana había disputado un encuentro de la Europa League, no notó el esfuerzo y propinó al Alavés una buena tunda (0-3). En el horizonte, ya aguardaban el 'Depor', que recibirá este miércoles a los albiazules en Riazor, y el todopoderoso Real Madrid, que recalará en Mendizorroza este sábado, 23 de septiembre.

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Un equipo en construcción. El Alavés arrancó la competición el pasado 18 de agosto con una plantilla coja, a medio hacer. A Zubeldía le faltaban mimbres. El club confiaba en que el Real Madrid terminara cediendo a Achraf y Borja Mayoral. Sin embargo, los dos jugadores blancos se quedaron en la capital a las órdenes de Zidane. Ese contratiempo obligó a la entidad albiazul a cambiar de planes para poder ir tomando forma contrarreloj. Así fue cómo en el cierre del mercado de fichajes, el Alavés consiguió hacerse con los servicios del delantero Bojan Krkic, antigua promesa del Barcelona, que llegó cedido por el Stoke City. E incorporó a otras dos bazas también en calidad de cedidos: Medrán, que asumiría las labores de organización del conjunto albiazul, y Munir.

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Drásticos cambios en el planteamiento. En los cuatro partidos disputados, el equipo albiazul no sólo no ha mejorado sus prestaciones, sino que ha ido sembrando más dudas; que alcanzaron su máxima expresión durante el segundo tiempo ante el Villarreal. En este arranque del campeonato, el Alavés se ha mostrado como un conjunto sin chispa ni ideas; y que ha transmitido malas sensaciones a una afición, siempre fiel y remando a favor, que ayer se hartó y mostró su descontento con el técnico argentino con una pitada final o «silbatina», como describió un apesadumbrado Zubeldía durante su última rueda de prensa como técnico albiazul. La falta de una línea de crecimiento que respaldara la evolución de su juego y los drásticos cambios en sus planteamientos -el argentino ha llegado a emplear a 19 jugadores en solo cuatro partidos sin lograr un resultado positivo- han contribuido también a disparar las alarmas en la cúpula albiazul, a la que no le ha temblado el pulso a la hora de destituir a la cabeza visible del cuerpo técnico.

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Un equipo sin identidad. Aunque desde su llegada a Vitoria Zubeldía ha mostrado sus intenciones y formas de trabajar, su discurso no se ha traducido en resultados ni en un estilo de juego. Si algo define hoy en día al Alavés es su indefinición, es un equipo a la deriva que desconoce su propia identidad; y que se ha mostrado endeble en la línea defensiva e incapaz de marcar un solo gol.

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