Copa del Rey

Rabia de un notable Alavés

John Guidetti se lamenta de una ocasión fallida ante el valencianista Ezequiel Garay./Juan Carlos Cárdenas
John Guidetti se lamenta de una ocasión fallida ante el valencianista Ezequiel Garay. / Juan Carlos Cárdenas

Un error de Sivera y la expulsión de Diéguez facilitan la remontada final del Valencia ante una escuadra albiazul que sigue sólida y con la eliminatoria abierta

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Lo que ocurre en el tramo final de cada partido suele dejar una huella profunda y el Alavés, pese a su notable desempeño global, salió este miércoles con una mueca de rabia de Mestalla. Malestar por los percances, en forma de accidentes futbolísticos con el error de Sivera y la ingenua expulsión de Diéguez, que facilitaron la remontada del Valencia y condicionan las posibilidades del conjunto de Abelardo de acceder a las semifinales. La eliminatoria copera se encuentra abierta para la vuelta en Mendizorroza, pero por unos momentos, tras el soberbio gol de Sobrino, el conjunto vitoriano manejó una ventaja preciosa. La que hacía desaparecer las diferencias genéricas entre dos equipos de diferente dimensión y prometía un camino muy espinoso para el rival dentro de una semana. Guedes y Rodrigo deshicieron el sortilegio. No, en cualquier caso, la sensación de que la escuadra de Abelardo se encuentra capacitada para pelear y buscar la hazaña al abrigo de sus fieles.

Entre otras cuestiones, porque el Valencia salió al césped con casi toda su batería titular mientras el técnico alavesista planteó una alineación mixta. Con Martín, otra vez notable, Pina y Guidetti como únicos supervivientes del duelo liguero y ocho novedades en el once. Incluida la primera aparición desde el inicio de Hernán Pérez, que dejó constancia de su velocidad y peligro mientras el cuentarrevoluciones se mantuvo elevado. Dentro de un duelo extraño, de esos donde lo que ocurre sobre el césped no tiene demasiada relación con el marcador.

2 Valencia

Jaume, Montoya, Gabriel Paulista, Garay, Gayá, Andreas Pereira (Rodrigo, min. 57), Parejo, Kondogbia, Guedes, Zaza y Vietto (Santi Mina, min. 71).

1 Alavés

Sivera, Martín, Alexis, Maripán, Diéguez, Dani Torres, Pina, Hernán Pérez (Ibai, min. 76), Wakaso (Pedraza, min. 68), Sobrino y Guidetti (Munir, min. 62).

goles.
0-1: min. 66, Sobrino. 1-1: min. 73, Guedes. 2-1: min. 82, Rodrigo.
árbitro.
González González (Castellano-leonés): Expulsó por doble amarilla a Diéguez (min. 77) y a Sergio García, hijo de Marcelino y miembro del cuerpo técnico del Valencia (min. 61). Mostró amarilla a Pina, Guedes, Santi Mina, Kondogbia
incidencias.
Partido de ida de cuartos de final de la Copa del Rey, disputado en Mestalla ante 31.338 espectadores.

Ni el Alavés consiguió colocarse en ventaja en un inicio eléctrico ante un adversario confiado ni el Valencia desequilibrar tras el descanso cuando dispuso de dos ocasiones muy claras. Por contra, el gol alavesista apareció en el instante menos previsible, con un auténtico misil a la escuadra de Sobrino, que así consiguió rebelarse contra sus habituales problemas en la definición. Después, con el choque controlado y un Mestalla que bramaba, dos acciones desdichadas hincharon el fuelle valencianista.

Sobrino no y Hernán al palo

Pocas cuestiones en el fútbol resultan como prevé el guión y así fue en unos instantes iniciales donde el Alavés se convirtió en protagonista. De nuevo valiente Abelardo, con la dupla Sobrino-Guidetti, y una banda ofensiva como Hernán Pérez. El Valencia, que dejó cierta imprecisión de confianza mal entendida, se topó con un rival que le zarandeó. La ajustada presión albiazul y algunos errores no forzados de los jugadores locales concluyeron con auténticas autopistas hacia la meta de Jaume. Sobrino no acertó primero tras un recorte al meta y poco después un disparo cruzado de Hernán topó con el palo.

El adversario conoció el miedo en apenas cinco minutos. Pero durante prácticamente toda la primera parte resultó incapaz de desembarazarse de las cadenas que el Alavés soltó por todo el campo. Ni dos bandas en teoría afiladísimas -Montoya-Pereira y Gayá-Guedes- cortaron la zaga albiazul ni Parejo y Kongdobia hallaron espacios ni Zaza y Vietto oportunidades claras de remate. El Alavés estableció una jaula de fornidos barrotes y apenas sufrió en algunos disparos lejanos y dos acciones a balón parado mal defendidas. A cambio, Hernán volvió a disponer de una nueva ocasión que sacó con acierto Jaume.

El Alavés, con futbolistas poco acostumbrados a compartir la alineación, funcionaba sin fisuras. Nadie quiere renunciar a posibles minutos en la Liga. Lo podría explicar Alexis, que tras el regreso de Laguardia y Ely después de sus lesiones, se marcó un gran partido. Para salir al cruce de forma providencial en una ocasión clara, gustarse en ocasiones con el balón y controlar su zona con soltura. Aunque se trataba de un trabajo coral, con los extremos ayudando siempre por las bandas y hombres como Torres, Pina y Wakaso atentos a las coberturas y con la pierna de acero en cada balón dividido. Uno de los objetivos ante el frenético Valencia era evitar los contragolpes y las transiciones rápidas del adversario se redujeron a poca cosa. Otra, tras el partido ante el Sevilla, ver otro tipo de arbitraje. Tendrá que esperar, porque González González también tenía claro donde estaban los galones.

Cansancio, 0-1 y con diez

El Alavés había merecido marcar antes del descanso y, esta vez, la previsión de un Valencia enrabietado y con más recursos se cumplió. No hay otra forma de contener a un adversario de mayor calidad que sobrerrevolucionar las piernas y los minutos nunca perdonan. El aire comenzó a faltar, las líneas se acunaron hacia el área albiazul y Vietto y Rodrigo dispusieron de buenas ocasiones. Marcelino había tirado ya del internacional y después lo haría de Santi Mina. La pareja que acabó por generar el 2-1.

Antes el Alavés había convertido Mestalla en un funeral oficiado por el conjunto de Abelardo. Después de uno de esos goles que quedan en la retina, un derechazo cruzado por la escuadra desde al menos 30 metros. La desorientación resultaba evidente en un Valencia tocado, pero un centro-chut de Guedes contó con la colaboración de Sivera. Diéguez, poco después, hizo lo que no debía con tarjeta para ver la segunda. Castigó el rival con el segundo tanto, aunque al Alavés, ya con Munir, Pedraza e Ibai en el campo, le dio todavía para un arreón final. No será sencillo, pero si el Glorioso nunca se rinde, menos ante un duelo de vuelta con todo el atractivo.

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