SALVACIÓN MATEMÁTICA

Ibai colgó ayer esta foto, junto a Duarte y Pina./Instagram
Ibai colgó ayer esta foto, junto a Duarte y Pina. / Instagram
Carlos Martínez
CARLOS MARTÍNEZ

A falta de cuatro jornadas, el Alavés consiguió la milagrosa permanencia a costa de un goleado Las Palmas que allá en diciembre del año pasado era compañero de fatigas. Por lo tanto, objetivo cumplido en una campaña para la reflexión, cuando el técnico asturiano Abelardo cogió una plantilla sin alma.

Y eso que la primera opción era el grancanario Jémez, que ayer certificó en sus carnes el descenso matemático de su equipo con una apuesta arriesgada en la segunda parte. Porque tras la derrota de Sevilla en el descuento ante el Betis con tres defensas, ayer volvió a la de cuatro para cuajar una primera parte que dominó, pero sin profundidad y sólo tiros lejanos. Sin embargo, y tras el traspié en casa ante el Girona, el conjunto albiazul comenzó como acabó en Vitoria, más o menos. Con varios cambios de cromos, pero la misma sólida táctica de fiarlo todo al contragolpe sin falta de mimar la pelota.

Y así jugó de principio el capitán Manu García -ahora no hay excusa para culminar su renovación-. Y también Sobrino -que marcó el último y cuarto gol, dando la asistencia del tercero- y Wakaso, que asistió para el primero. Cómo no del 'pichichi' Munir, que también apuntilló con el segundo y que seguramente no lo disfrutaremos la próxima temporada. Sin olvidar la solvencia del central Alexis, que ayer sustituyó al lesionado Laguardia. Porque hay que reconocer que la primera parte fue para olvidar y hasta la reanudación no se aprovechó la ansiedad y desesperada defensa adelantada del rival.

Y casualmente, tres goles de cabeza y dos centros del lateral vitoriano Martín. Con mención especial para el tercero de Medrán, futbolista cedido por el Valencia y de calidad indudable, al que no se le ha sabido sacar mayor provecho. Fue el último en pisar el césped, como el talentoso oponente croata Halilovic, que lo abandonó el primero. Porque esta vez, le tocó al punta Guidetti y nuevamente al extremo Pedraza, jugar menos minutos pero los más fáciles y decisivos.

El caso es que a partir de ahora nos jugamos la honrilla de escalar puestos en una tabla, donde todavía podemos acabar como mejor equipo vasco, lo que sería una auténtica proeza. Y aunque por fin se haya acabado esta pesadilla, conviene planificar desde ya el próximo curso con la también pendiente renovación del 'Pitu'. Porque con el club en Primera y sin experimentos peligrosos, se podrá insistir con los ilusionantes proyectos de la remodelación de Mendizorroza y la nueva ciudad deportiva.

Eso sí, parece que no cambiará una política más sensible con nuestra tierra, aunque igual tampoco nos importa mucho. De hecho, cada vez hay más sitios donde sólo importa el fin del resultado y la clasificación y no el cómo. Y si no, que se lo pregunten a un desnaturalizado Sevilla, que hizo el ridículo en la final de Copa ante el Barcelona.

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