La Liga

Siempre a mitad de camino

Los jugadores del Alavés, protestan una acción durante el partido. /Igor Aizpuru
Los jugadores del Alavés, protestan una acción durante el partido. / Igor Aizpuru

Sin pegada en sus ocasiones y con un error grave en el segundo tanto, el Alavés concede demasiado a un notable Real Madrid que le zarandeó tras el descanso

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Hacía falta un partido prácticamente perfecto para puntuar en el Santiago Bernabéu, pero el Alavés siempre se quedó este sábado a medio camino. Ni le dio por falta de pegada y las buenas intervenciones de Keylor Navas para asustar al Real Madrid en una primer mitad de equilibrio ni después para sostenerse en momentos psicológicos. Un tanto al borde del descanso colocó el choque en el precipicio y el grave error de Alexis en el minuto inicial de la reanudación resultó el lastre definitivo. En un abrir y cerrar de ojos, como suele suceder en el coliseo blanco, se esfumó cualquier opción. El inmediato y desmedido arrebato de orgullo albiazul para apretar al adversario en su área tras el 2-0 y dejar espacios a su espalda pudo además acabar en goleada escandalosa. Ante una escuadra de Zidane notable, que demostró su buen momento colectivo y, además, el estado de forma óptimo de muchos de sus grandes futbolistas.

En definitiva, el Alavés cayó por el peso de la lógica y cortó así la espectacular racha que le ha sacado del fango clasificatorio y le ha impulsado a la zona central de la tabla. No hay en cualquier caso razones para pensar en un daño moral y sí en uno de esos choques desequilibrados donde las circunstancias tampoco acompañaron. Con una alineación en la que Abelardo dio entrada a Alexis, Torres y Hernán, para formar un once similar al de Villarreal, en esta ocasión con Sobrino junto a Guidetti por la baja obligada de Munir. Bajo el mismo guión de resistir a la espera de cazar a un adversario. Esta vez, el cuadro vitoriano se quedó seco en ataque. Bastantes aproximaciones claras en algunos minutos de ida y vuelta se saldaron sin beneficio, como un ajustado disparo de Pedraza que repelió el meta local, un disparo alto de Hernán, otro tiro de Guidetti desde el borde del área y una nueva ocasión de Alexis. Que al Alavés no le sobra pegada, más aún sin Munir, no es ninguna novedad.

4 Real Madrid

Keylor Navas; Carvajal, Varane, Nacho, Theo; Casemiro (Marcos Llorente, m.80), Kovacic (Ceballos, m.72), Lucas Vázquez, Bale; Cristiano Ronaldo y Benzema.

0 Deportivo Alavés

Pacheco; Alexis, Laguardia, Ely, Duarte; Hernán Pérez, Manu García (Medrán, m.63), Torres, Pedraza (Ibai, m.63); Guidetti (Burgui, m.74) y Rubén Sobrino.

Goles:
1-0, m.44: Cristiano Ronaldo. 2-0, m.46: Bale. 3-0, m.61: Cristiano Ronaldo. 4-0, m.89: Benzema, de penalti.
Árbitro:
Estrada Fernández (colegio catalán). Amonestó a Llorente (82) por el Real Madrid; y a Hernán Pérez (6) y Sobrino (20) por el Alavés.
Incidencias:
encuentro correspondiente a la vigésimo quinta jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 75.181 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del agente de la ertzaina Inocencio Alonso.

Antes y tras el descanso

En estas condiciones, solo cabía esperar que el Real Madrid acertara en una u otra ocasión. Una escuadra local donde Zidane no escatimó en la alineación y además del tridente Benzema, Bale y Cristiano -entre ellos marcaron los cuatro tantos-, también incluyó a un Lucas Vázquez en plena forma. En una banda derecha que en ocasiones resultó un torbellino también por el empuje de Carvajal. El Alavés trataba de cerrar espacios por dentro con Torres y Manu García cerca de los centrales, pero la calidad entre líneas de Benzema acabó por romper el hechizo de alcanzar el descanso indemnes. Un taconazo que desestabilizó a la zaga para asistir a Cristiano. A la acumulación de recursos del Real Madrid también se unió cierta fragilidad albiazul en la retaguardia, por momentos con menos contundencia de la habitual en el área o, quizás, menos fortuna en acciones clave que en duelos anteriores. También con algún despiste grave, como un córner a favor que acabó en estampida merengue al contragolpe errado por Benzema.

El Alavés, hasta el descanso, funcionó en cualquier caso de forma similar a lo habitual. Con mucho trabajo colectivo, incluidos Hernán y Pedraza por las bandas, y un frente de ataque que inquietó sin golpear. Pese al notable trabajo de Sobrino, siempre atento para rescatar balones divididos y tratar de ahondar en las dudas de una zaga local en muchas ocasiones abandonada a su suerte. Con Varane y Nacho como bomberos en la última línea. La velocidad del francés también resultó un problema difícil de superar.

El partido acabó literalmente en la primera acción de la segunda parte. Caben todo tipo de situaciones en un duelo ante el Real Madrid, pero nunca, si se quiere prosperar, regalar oportunidades. Un mal control de Alexis sirvió para demostrar la picardía de Benzema y Bale finalizó sin problemas. Cuando el cuadro vitoriano trataba de recomponerse llegó este directo al mentón que le llevó a la lona. Después, un cuarto de hora largo de pura pesadilla. Descolocado en su intento de recortar distancias por la brava, el equipo alavesista sufrió todo tipo de contragolpes. Ante un rival que apenas defiende con seis jugadores y deja descolgadas a sus estrellas, que gozan en estas situaciones.

Pacheco, tercero y cuarto

La tormenta arreció sobre el área de Pacheco. El portero, que en la primera parte casi concede un gol a Bale en un mal envío, se recuperó para sellar la portería alavesista durante bastantes minutos. Cristiano volvió a batirle tras otro envío de un inspirado Lucas Vázquez, pero el guardameta albiazul comenzó a achicar balones que llevaban el sello del gol. Abelardo probó con la entrada de Medrán e Ibai y después la de Burgui, aunque pareció que el Real Madrid comenzó a conformarse. Ante un Alavés ya más ordenado, que llegaba con cierto peligro al área, pero volvió a toparse con el último muro de su falta de remate.

Un tramo final de cierta tranquilidad, con la entrada del exalbiazul Llorente, y la absoluta certeza de que el final era lo mejor que podía suceder, aunque llegaría todavía el cuarto en el penalti de Laguardia. Sin más daños acabó un duelo que al Alavés solo le cabe olvidar para seguir en su Liga.

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