PROBAR NUEVAS COSAS

El contraanálisis

Le animaría a Abelardo a probar otros estilos de juego. Sería interesante saber si el equipo puede jugar a más cosas de las que le hemos visto hasta ahora

Abelardo dirige al equipo en el partido de Ipurua./Fotodeporte
Abelardo dirige al equipo en el partido de Ipurua. / Fotodeporte
Raúl Alústiza
RAÚL ALÚSTIZA

Cuando en un partido como el que hoy tenemos en La Rosaleda ninguno de los dos equipos tiene urgencias competitivas, lo mejor que puede pasar es que sea entretenido desde lo futbolístico y ejemplar desde sus comportamientos deportivos. Y a pesar de ser un encuentro de liga, con lo que eso supone de interés competitivo, también es cierto que no deja de faltarle algo muy importante, la incertidumbre. Un concepto anímico que hace que cualquier competición resulte interesante y emocionante. Esas dudas o incertidumbres y tensión anímica que genera no saber el resultado y sus posteriores consecuencias en el equipo es evidente que no existen en el partido de hoy contra el Málaga. Todos sabemos que en este duelo ninguno de los dos equipos se juega la vida futbolística. Por lo tanto, lo que debe primar es el fútbol por encima de la competición. Aunque como no podía ser de otra manera, todos queremos ganar cualquier partido, pero no todos tienen la misma trascendencia. Y es precisamente esa trascendencia lo que hace más o menos emocionante a la competición en general y al fútbol en particular.

Este deporte, para que sea interesante, entretenido y apasionante desde el punto de vista social y mediático, debe contener estas tres condiciones: la estética del juego, el interés por la victoria y la incertidumbre del resultado. Si le falta alguna de ellas, ni es atractivo, ni interesante, ni apasionante y, por supuesto, tampoco competitivo.

Y volviendo al partido de hoy, y como bien dice Abelardo, es un buen momento para poder comprobar diferentes alternativas con jugadores menos habituales. Aunque también hay que decir que es obligado por las numerosas ausencias. Pero más allá de esta idea, creo que hay otra razón, la de ser agradecido. Agradecido con esa discreción que muchos de ellos y sin apenas haber jugado nada han mantenido en silencio en beneficio del colectivo. Pensemos que la convivencia en un vestuario no es consecuencia de lo que se vive el día del partido, si no de lo que ocurre los 300 días de convivencia a lo largo de todos los entrenamientos de una temporada. Y no les quepa a ustedes ninguna duda que dejar todos los días sin jugar a más de diez jugadores no es ninguna broma. Lo cual da más mérito a la gestión del técnico Abelardo en el vestuario, aunque también buena culpa de ello la tienen esos jugadores que apenas juegan.

Y para lo que queda de temporada, le animaría a Abelardo a probar otros planteamientos o estilos de juego. Sería interesante poder descartar o confirmar que este equipo puede jugar o no a más cosas de las que le hemos visto. Pero todo esto tiene sentido si por fin se confirma la renovación del entrenador, porque de lo contrario serviría de poco toda la experiencia y todo lo que haga de aquí a final de temporada.

Entiendo que siempre es bueno empezar a construir el equipo por el que va a conducirlo, el preparador. Independientemente de que nos guste más o menos Abelardo, creo que es de pura coherencia que continúe alguien que lleva mucho terreno ganado y, además, con conocimiento de causa. Y a partir de aquí, con los criterios económicos y filosofía del club, y los del secretario técnico y la idea del propio entrenador, empezar a construir una plantilla competitiva para la próxima campaña. Que no sean solo los criterios del mercado los que marquen la gestión de los fichajes.

Y no puedo terminar sin hacer alguna alusión a las noticias que van apareciendo sobre la gestión del Alavés en cuanto a acuerdos con diferentes clubes, tanto locales como extranjeros. El Deportivo Alavés ha demostrado tener una gran capacidad de maniobra financiera, social y diplomática para llegar a acuerdos con clubes extranjeros, como es el caso del NK Rudes croata, el JS Hércules de Finlandia y el recientemente Sochaux francés. Ahora toca proseguir con la misma política en casa, ya iniciada en su momento, para alcanzar acuerdos con clubes de la provincia. Me refiero a todos aquellos que no pertenecen al Deportivo Alavés y que considero primordial en la estructura deportiva de su cantera y en su estructura social por lo que suponen de sentimiento albiazul. Las negociaciones que mantiene para renovar el acuerdo con el Aurrera son un buen ejemplo.

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