Deportivo Alavés

De presunta prueba a despropósito

Santo y Burgui, en el partido de Basajoz. / J. Andrade

Un gol del exalbiazul Guzmán abre el triunfo del conjunto pacense en un choque sin intensidad ni brillo individual por parte de los vitorianos

FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Si se trataba de una prueba, De Biasi ya puede buscar otra. Al menos en cuanto a aspectos positivos de los que sacar conclusiones. El Alavés, primero muy plano y después desorganizado y con errores defensivos graves, cayó con merecimiento en el Nuevo Vivero ante un Badajoz de Segunda B que, tras el descanso, aprovechó el desconcierto albiazul para acumular ocasiones ante la portería de Pacheco, hasta que Guzmán, el héroe de Jaén, encontró el hueco hasta la red. Para que el equipo local, que todavía rubricó el inesperado triunfo en el último minuto con un golazo de Rubio, levantase la vigesimotercera edición del Trofeo Ibérico.

2 Badajoz

Fernando; Salazar, Rodao, Fran Morante, Gabri; Herrera, Javi Rey; Torralbo, Eloy, Romero; y Buben. También jugaron Chechu, Torres, José Ángel, Rubio y Guzmán.

0 Alavés

Pacheco; Vigaray (Víctor, m. 46), Ely (Alexis, m. 46), Diéguez, Pedraza (Duarte, m. 46); Torres (M. García, m. 46), Wakaso (Medrán, m. 46); Katai (Ibai, m. 46), Enzo, Burgui (Sobrino, m. 46); y Santos (Munir, m. 46).

Goles
1-72. m. Guzmán. 2-0, m. 90. Rubio.
Árbitro
Moruno Gala.

El tecnico italiano había optado por un once inicial con cuatro futbolistas que lograron el triunfo en Valencia -Pacheco, Ely, Pedraza y Dani Torres- y repartió oportunidades entre el resto de la plantilla en la primera mitad. Bajo un dibujo con cuatro defensas, donde incrustó a Pedraza en el lateral izquierdo. Torres y Wakaso formaban el doble pivote, con Katai, Enzo y Burgui en labores de enlace con Santos. Ante un Badajoz que también tiró de un equipo experimental de inicio, apenas con tres futbolistas titulares respecto a su último choque liguero.

Un duelo condicionado por un Nuevo Vivero coqueto en sus gradas, para casi 16.000 espectadores y ayer con 3.500 espectadores, pero seco e irregular en cuanto al césped, que provocó numerosos resbalones. Unido a la condición de choque amistoso, con el bajón habitual de ritmo de los menos habituales, poco se vio durante la primera mitad. Un el Alavés, con la entrada de Diéguez, regular, como central zurdo, y la intención de combinar ante un advesario que juntaba líneas y buscaba los balones en largo a la espalda de la defensa para tratar de sorprender con un juego directo.

Poca continuidad

El cuadro vitoriano, con demasiadas pérdidas y muy poca continuidad, quedaba a la espera de acciones aisladas de calidad. También de una banda derecha donde Vigaray se convertía en una de las pocas bazas ofensivas albiazules. Alguna llegada en velocidad mal resuelta por Burgui y un par de acciones intencionadas de Katai, con disparos demasiado inocentes resultaron de lo poco interesante. El conjunto vitoriano resultaba incapaz de encontrar un control efectivo del juego. Torres sostenía el eje del equipo, pero Wakaso y Enzo no acababan de mezclar. Santos, de nuevo, resultaba un islote entre centrales.

A falta de espectáculo sobre el césped, el Badajoz tampoco inquietaba en sus contragolpes, la acción comenzó en la banda. Cuando De Biasi, al borde del minuto 35, envió a calentar a nueve jugadores. El colegiado paró el partido y su auxiliar exigieron que solo cinco de ellos trotaran por esa zona. El choque se paró hsata en dos ocasiones. El delegado albiazul Sendoa Aguirre trató de hacer entrar en razón al colegiado y hasta el director deportivo Sergio Fernández intervino desde su posición cerca del banquillo. Miembros del Badajoz acabaron por convencer al colegiado de que se trataba de un partido amistoso para que dejara correr la situación.

Abierto y graves errores

De Biasi cambió la cara casi por completo al equipo tras el descanso. Con la entrada de nueve jugadores. Pacheco, ayer otra vez dubitativo en varias acciones, y Diéguez siguieron en el campo. A la defensa se unió el futbolista del filial Víctor, junto a Alexis y Duarte. Hombres como Manu García, Medrán, Ibai y Munir prometían ofrecer otra cara para los siguientes minutos. Pero resultó un espejismo. El equipo albiazul salió del vestuario enrabietado y buscó la portería contraria. Sobre todo a través de un Munir de calidad, que ayer jugó escorado a la derecha, y la hiperactividad de Sobrino. Varias llegadas y un gol anulado por teórica salida previa del balón del terreno juego pudieron cambiar el signo del partido.

Pero el Alavés se desconectó poco después. Con Manu García prácticamente solo en el eje y a merced de los contragolpes rivales. Incapaz de encontrar solidez. El Badajoz comenzó a acumular oportunidades. Hasta que Guzmán no desaprovechó la suya con un disparo cruzado. Aparecieron incluso piques sobre el césped, como cuando Enzo reclamó el balón a Medrán para lanzar una falta y Alexis fue a poner paz. Lejos de reaccionar tras el 1-0, el conjunto vitoriano siguió con una posesión estéril y amenazado por la velocidad del rival, que puso el lazo al triunfo con un golazo de Rubio. Solo fue un amistoso, pero la imagen resultó decepcionante.

Las claves

Equilibrio si ocasiones
La escuadra albiazul controló el choque hasta el descanso, pero sin encontrar nunca filo
Correcalles dañino
A las ocasiones vitorianas respondió el rival con otras muy claras hasta que consiguió marcar

Fotos

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