Perdón por el gol

Historias en albiazul

De Pedro se excusó ante la grada de Mendizorroza por marcar en el partido que ganó el Alavés a la Real Sociedad (2-1) y le dio la permanencia en Primera en 1999

Santiago de Pablo
SANTIAGO DE PABLO

Siempre que se acerca un partido especial, como el derbi del sábado, se sacan a colación los antecedentes que, por su particularidad, permanecen en la memoria. En el caso de las visitas de la Real Sociedad a Mendizorroza, el más recordado es quizás un partido bastante reciente, del que los lectores de cierta edad fueron seguramente testigos.

Sucedió el 20 de junio de 1999. Terminaba ese día la Liga regular de Primera División. El Alavés, recién ascendido, se jugaba la promoción a Segunda; para la Real no había nada en juego, estaba situada en un cómodo décimo puesto y ya no podía entrar en la UEFA. El Deportivo ocupaba el puesto 17, con 37 puntos, y estaba obligado a ganar en casa si quería salvarse. Además, a este resultado había que sumar lo que pasara en el campo del Extremadura. Ahí bastaba con que los locales no se impusieran al Villarreal, pues ambos estaban implicados en la promoción, con 38 y 35 puntos, respectivamente.

Ya antes del partido comenzaron las suspicacias. Todas ponían a la Real Sociedad en un brete: si ganaba en Mendizorroza, se le acusaría de haber mandado a Segunda (o al menos a la promoción) a sus vecinos; si perdía o empataba, el Extremadura y el Villarreal podían acusar al equipo txuri-urdin de falta de profesionalidad.

El Alavés encarriló el partido muy pronto, gracias a que el árbitro concedió en el minuto 3 un gol a Julio Salinas, con la mano y en fuera de juego. A los 26 minutos, Magno Mocelin metió de cabeza el segundo tanto albiazul. También este fue protestado por los realistas, esta vez por una supuesta falta al portero, que casualmente era el vitoriano Roberto Olabe, que ese día se retiraba del fútbol. El momento cumbre de la tarde vino cuando De Pedro marcó para la Real Sociedad. Ponía así un 2-1 en el marcador que, con treinta minutos por delante, dejó helado el estadio vitoriano. Tras meter el gol, De Pedro hizo un gesto pidiendo perdón a la grada. Pudo verse claramente por televisión y fue la comidilla los días siguientes.

La prensa deportiva nacional destacó que «el realista Javier de Pedro tuvo un curioso gesto cuando, tras marcar el 2-1, pidió perdón a la afición alavesista como si hubiera hecho una especie de ofensa. A partir de entonces, el centrocampista estuvo en una línea mucho más conservadora e incluso llegó a retrasar un balón a Olabe casi desde el centro del campo, por lo que el público le ovacionó». El encuentro terminó 2-1, por lo que ese gesto quedó «grabado a fuego en la memoria del alavesismo». Y es que en el otro encuentro clave de la tarde, el Extremadura y el Villarreal empataron (2-2), por lo que ambos jugaron la promoción. Al perder sus respectivas eliminatorias, bajaron a Segunda, mientras el Alavés permanecía un año más en Primera.

En la temporada siguiente, en el derbi contra la Real Sociedad en Mendizorroza, el 12 de marzo de 2000, pareció que se cambiaban las tornas. La Real estaba muy mal situada en la tabla y el Alavés iba lanzado hacia el puesto que le dio acceso a su primera Copa de la UEFA. Hubo quien pensó que los babazorros devolverían el favor del año anterior, pero no fue así. Por méritos propios, el Alavés volvió a derrotar por 2-1 a la Real. Algunos aficionados guipuzcoanos se desilusionaron por la falta de correspondencia, pero incluso en blogs vinculados al equipo donostiarra se reconoce hoy que la situación era muy distinta, pues no era la última jornada de Liga y ambos se jugaban mucho en ese encuentro.

Además, esas páginas de Internet aclaran, como así fue, que la Real Sociedad no se dejó ganar en el partido de 1999. De Pedro pidió «perdón por marcar un gol, no por meterse un gol en propia puerta para que gane el Alavés o por dejar al equipo vitoriano que jugara tranquilo. Metió un gol. Curiosa forma de dejarse perder». De hecho, Olabe protestó airadamente el gol de Magno. De nuevo, una «curiosa forma de dejarse perder. Otra cosa es que la afición de la Real aquel día quisiera que el Alavés se quedara en Primera, que lo quería». Hoy estas suspicacias son cosa pasada. Con independencia de la buena relación que habitualmente reina entre sus aficiones, ambos equipos quieren ganar. Y punto.

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