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El orgullo por encima de todo

Pacheco salva un gol ante la atenta mirada de los jugadores del Alavés y el Villarreal.
Pacheco salva un gol ante la atenta mirada de los jugadores del Alavés y el Villarreal. / Blanca Castillo
  • El Alavés, con la permanencia matemática en el bolsillo, busca poner freno a su peor racha para mantener su lugar de honor en la Liga y llegar en plenitud a la final de Copa

Los recién llegados a Primera, y más cuando les precede una larga ausencia, suelen convertir la permanencia en una auténtica obsesión. El Alavés saltará hoy al césped de Mendizorroza para medirse al Villarreal (20.45 horas) con la salvación garantizada tras los tropiezos del Sporting y el Granada, con seis jornadas más aún pendientes. Que este hito sea tan solo simbólico, ya que la supervivencia de los albiazules era casi un hecho desde hace dos meses, es el indicativo más fiable de la extraordinaria campaña de la tropa de Pellegrino. Es más, el conjunto vitoriano elevó su listón hasta los 48-50 puntos desde el inicio, lo que le ha permitido construir un equipo alejado de los complejos y las limitaciones que se le presuponen a un ascendido. Y es que la máxima prioridad del Alavés esta campaña iba mucho más allá de alcanzar una mera cifra.

La escuadra albiazul necesitaba la certeza de que llegaría a estar a la altura de la élite absoluta, después de una década tormentosa y repleta de vaivenes. Obviamente, obtener la salvación era el reflejo más fiable de esa garantía, pero no se trataba solo de subsistir como fuera o de aferrarse a cualquier saliente para evitar un nuevo desplome. Era preciso inyectar un carácter de pundonor y una rebeldía natural contra la teoría que mostraban los presupuestos y las trayectorias recientes. En definitiva, convertir cada encuentro en un acto de reivindicación.

«El orgullo es lo más importante. Que el Alavés sea reconocido como un equipo duro, que trabaja y lucha hasta el final. Y que el público nos lo reconozca», admitió ayer Pellegrino. Con esa ecuación, el Alavés mira desde una distancia abismal a los dos equipos que lo acompañaron a Primera, además de poner el broche de oro con la final de Copa que disputará ante el Barça en el Calderón. Y de la misma forma que apenas ha tenido que preocuparse del descenso desde que comenzó la segunda vuelta y ha competido por su propio honor, el equipo vitoriano buscará poner freno a su racha más delicada en lo que va de campaña, además de iniciar el sprint final para llegar en plenitud a uno de los choques más relevantes de su historia.

Al Alavés se le agotaron las opciones de soñar con Europa tras las derrotas ante el Real Madrid y Osasuna, mientras que la permanencia ya se le presuponía tras el segundo tercio del curso. El conjunto albiazul, no obstante, aún tiene pendiente la meta del medio centenar de puntos que se marcó antes de acudir en agosto a la apertura del curso en el Calderón y, sobre todo, cerrar un ejercicio de ensueño con un final a su altura. Los de Pellegrino necesitan reconciliarse con el gol, algo que les ha resultado imposible en los tres últimos encuentros, además de recuperar la chispa en los metros finales, inédita en Cornellà.

Los vitorianos, sin embargo, recibirán la visita de uno de los equipos más temibles a domicilio, ya que el Villarreal solo ha encajado una derrota en sus últimas nueve salidas. Es cierto que el equipo castellonense llega a Vitoria con multitud de bajas sensibles, como las de Soldado, Asenjo, Víctor Ruiz y Jonathan Dos Santos, entre otros. La mayor fortaleza del plantel de Fran Escribá, sin embargo, se encuentra en la convicción de su modelo de fútbol y su sistema de juego, que mantiene inalterable pese al cambio de piezas. «Tiene una idea muy clara y para mí es un equipo de ‘Champions’. Tuvo la mala suerte de que le tocara el Mónaco en la ronda previa. Y miren lo que está consiguiendo el Mónaco ahora», subrayó Pellegrino, que confía en que el choque de hoy le permita al Alavés «recuperar sensaciones como equipo».

Los albiazules deberán variar su ‘once’ por las bajas de Feddal y Edgar por acumulación de amarillas, mientras que no podrán contar finalmente con Sobrino, ya recuperado pero con escaso ritmo. El técnico argentino, por su lado, mantendrá la incógnita de si citará a Toquero hasta una hora antes del encuentro. El delantero se entrenó ayer con normalidad con el resto de sus compañeros, aunque Pellegrino podría optar por Romero si considera que puede arriesgar con la participación de su extremo derecho habitual. Rodrigo Ely, por su lado, será el encargado de sustituir a Feddal en el puesto de central izquierdo.

El bache más profundo

El Villarreal necesita mantener el pulso en los puestos que dan acceso directo a la Europa League porque la lucha por entrar en la segunda competición continental se ha recrudecido en las últimas jornadas. El Alavés, mientras tanto, busca salir de su bache más pronunciado, con tres derrotas seguidas y con escaso impacto ofensivo en sus dos enfrentamientos más recientes. Hacerlo ante el Villarreal, uno de los visitantes más en forma de la competición, reforzaría el ánimo de los albiazules, algo alicaído tras el doloroso tropiezo ante Osasuna en Mendizorroza. La permanencia no está hoy en juego en el templo vitoriano, como tampoco lo ha estado desde que el Alavés solventara sus duelos directos ante el Sporting y el Deportivo en terreno ajeno. Lo que hoy entra en liza para el conjunto albiazul es el restablecimiento de su orgullo, y de perfeccionar su maquinaria para tratar de firmar una gesta histórica el 27 de mayo.

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