El Correo
Alavés

el contraanálisis

Un derbi amable

No podemos empezar hablando del derbi de hoy contra la Real Sociedad sin olvidar el partido de ida en Anoeta. Ese duelo que descubrió las carencias del equipo que, posteriormente, se solventaron. Un ejemplo claro que demostró que de las derrotas se aprende más que de las victorias. Además, generó muchas incógnitas sobre algo de lo que hoy no tenemos ninguna duda, la actitud competitiva. Ese concepto que se suele utilizar en el fútbol cuando se pierde, como si los que caen derrotados lo hicieran porque quieren. Posiblemente, fue uno de los peores partidos del Alavés, pero, como cualquier equipo de la clase media y media-baja, también tiene derecho a jugar malos partidos, porque, de lo contrario, no sería un conjunto de clase media. Es fútbol, aunque sea un tópico, es la auténtica realidad que descoloca a muchos. Y evidentemente, lo que ocurrió en el partido de ida en Anoeta fue justo, ya que los méritos contraídos o el rendimiento realizado coincidieron con el resultado. Los tres goles que nos endosaron en nuestro casillero no se cuestionaron.

Lo que más me preocupa de esta Real es su juego, independientemente de los problemas que tienen con varias ausencias de jugadores titulares, como Zurutuza, Illarramendi, Iñigo Martinez, William José…, porque para eso están los Granero, Canales, Bergara… Creo que el entrenador Eusebio ha conseguido con el tiempo algo muy difícil de lograr en esto del fútbol: la credibilidad. Eso es lo que persigue todo entrenador para poder formar un equipo que funcione conforme a sus ideas, pese a que siempre alguien podrá decir que es mejor que algunos entrenadores no impongan sus planteamientos.

Pero este no es el caso. Eusebio siempre ha predicado el fútbol desde el punto de vista de la elaboración del juego a través de la posesión para maniobrar y generar situaciones, pasillos o zonas del campo por donde poder progresar con verticalidad. O sea, no es la posesión por la posesión, sino la posesión para la progresión. Los que quieren desprestigiar este estilo lo comparan con el famoso ‘tiki-taka’. Una mala comparación porque es el mismo con el que el Barça, la selección y otros equipos menos relevantes lo ganaron todo. Todo lo contrario a la famosa ‘furia española’, o como le quiera llamar cada uno en su equipo, con la que nunca se ganó nada, al menos hasta la fecha.

Otro de los problemas que nos vamos a encontrar en este derbi es el del escozor de la Real por la derrota en su otro derbi, con sus ‘primos’ los del Athletic. Por lo que respecta a los derbis, todos sabemos que somos cuatro equipos hermanos y un ‘primo’. Y las victorias y las derrotas saben con el ‘primo’ el doble mejor o el doble peor. Yo creo que a los rivales hay que cogerlos mansos, y lo que más relaja son las victorias, y, evidentemente, hoy no va a ser así. Se vuelven a repetir casi las mismas circunstancias que en el partido de ida en Anoeta. Vienen escocidos de sus dos partidos anteriores en sus respectivos derbis, Eibar y Athletic, con un empate y una derrota. No es la mejor forma de recibirles porque querrán revertir la situación.

Pero lo bueno que tiene el fútbol es que siempre podemos darle la vuelta al argumento, y, por eso, yo diría que igual le viene bien al Alavés. Las derrotas lo mismo que escuecen y activan, también deprimen y asustan. Lo único que tengo claro es que no va a ser como el partido de ida. Es cierto que en Mendizorroza nos cuesta llevar la iniciativa, pero en los últimos partidos ya hemos podido ver cierta evolución. Creo que el equipo quiere más el balón, la circulación por el pasillo central es más habitual, cuestión que hará que se despejen los costados por donde luego podamos correr.

El primer toque, como concepto de dinamismo colectivo, ya se puede ver en varias acciones. Y espero que de medio campo hacia arriba, el equipo tenga más pausa. Ya he comentado otras veces que da la sensación de que cuando tenemos el balón de medio campo hacia arriba salimos huyendo directos a la portería contraria desperdiciando en el camino otras posibilidades. Luego decimos que no tenemos delanteros. Normal. Si estos son de los que tienen que rematar los centros, ya podemos poner al mejor del mundo que no le dará tiempo a presionar en el medio campo, recuperar, entregar y subir a rematar, ya que el que recibe el balón sale corriendo hacia la portería rival sin mirar para atrás, y, lógicamente, ya no le da tiempo al delantero a llegar al remate. Y lo peor es que a los dos delanteros que tenemos, Deyverson y Santos, se les reprocha -sobre todo al venezolano- lo que precisamente más hacen y lo que menos les favorece, correr, presionar, correr, presionar…

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